Enfermedad renal crónica

Existen personas que sufren alguna patología en los riñones y no son diagnosticadas en forma precoz. De ahí que cuando aparecen los síntomas y descubren el mal, este puede estar en una etapa avanzada.

09 Junio 2004
Es común que los pacientes con leves grados de la enfermedad renal crónica no sean diagnosticados a tiempo. De este modo, el enfermo llega a estadios en los cuales su salud está tan comprometida que las posibilidades de sobrevivir quedan atadas a terapias caras o al trasplante de riñón. Como la enfermedad suele avanzar en silencio, muchos no saben que la tienen. Deben cuidarse los pacientes diabéticos y los hipertensos.

Hay factores que hacen sospechar la presencia de una afección renal crónica
No es tan difícil prevenir la enfermedad renal crónica. Pero la mayoría de los pacientes que la padecen no lo saben y no suelen ser tratados sino hasta su etapa más avanzada, cuando ya es necesario recurrir a la diálisis o a un transplante.
Los tratamientos en que llega a ser necesario sustituir la función renal ?básicamente a través de hemodiálisis o de transplante de riñón? representan solamente la punta del iceberg en torno del tema de la enfermedad renal crónica (ERC). Se llega a estas instancias cuando la salud del paciente está tan comprometida que sus posibilidades de sobrevivir quedan atadas a estas costosas terapias.
Pero ese es sólo el grado más avanzado de la enfermedad. Lo más común es que los pacientes que atraviesan grados más leves no sean diagnosticados, ya que la ERC suele presentar síntomas recién cuando la función renal está muy deteriorada, generalmente de manera irreversible.
La mortalidad de pacientes en tratamientos sustitutivos (por accidentes cardiovasculares e infecciones, que son las principales causas de muerte asociadas a ERC) llega al 16%, y como término medio, los pacientes que están en diálisis viven hoy entre 5 y 6 años.
El paciente en diálisis ?un tratamiento que sirve para mantener con vida al paciente pero que no cura la enfermedad- debe concurrir a un centro de salud especializado día por medio, durante alrededor de 4 horas por sesión, que es decir en total unas 15 horas semanales. El caso es que esto se puede evitar si se detectan a tiempo los factores de riesgo.
Según el doctor Felipe Inserra, investigador del Instituto de Investigaciones Cardiológicas de la Universidad de Buenos Aires (ININCA), los pacientes con mayor riesgo de padecer ERC son los que tienen diabetes (que para el año 2025 afectará, según se prevé, a un 15% de la población mundial) o hipertensión arterial.
Esas dos enfermedades se disputan la causa de las tres cuartas partes de los casos. Otros factores de riesgo, agrega, son el sedentarismo, la obesidad y los antecedentes familiares de ERC: "Los familiares primarios de un individuo que está en tratamiento sustitutivo tiene un riesgo entre 2 y 3 veces mayor de sufrir ERC que el resto de la población". Otra de las causas es la llamada enfermedad poliquística, que es hereditaria de padres a hijos, "aunque no en un 100%".
La edad es considerada otro factor importante, porque a medida que pasan los años disminuye naturalmente la capacidad de los riñones para realizar el filtrado de la sangre. Aunque hay pacientes de todas las edades en tratamientos sustitutivos, el 40% de los pacientes tiene más de 65 años de edad. Otro 40% está entre los 20 y los 60 años y un muy pequeño porcentaje tiene menos de 20.
Esto es un grave problema en todo el mundo, donde existen cerca de 1.200.000 pacientes dializados prácticamente de por vida. Pero se han hecho muy pocos países donde se hicieron estudios acerca de la incidencia real de ERC, y la Argentina es uno de ellos, junto con los EE. UU. y Gran Bretaña, y se encontró, precisamente, que alrededor del 10% de la población la sufre en algún grado aunque no esté diagnosticada.

La ERC en la población
El primero de estos estudios locales lo realizó en el año 2001 el Ministerio de Salud de la provincia de Salta conjuntamente con una consultora privada: "Encontramos que el riesgo de ERC era mucho más alto del que pensábamos, hasta de los mismos niveles que tienen en EE. UU., que tienen una prevalencia altísima", observa el doctor Inserra, que participó de la investigación. "Cuando se suman los distintos grados de enfermedad renal, se llega a la conclusión de que un 10% de la población tiene ERC, y esto es una cifra igual a la que da el estudio NHANES III, financiado por el Instituto Nacional de Salud (NIH), en los Estados Unidos".
El otro se realizó en el ámbito de la Capital Federal y el primer cinturón del Conurbano bonaerense, sobre un millón de pacientes mayores de 18 años con cobertura social que se habían hecho análisis clínicos, y se halló que sólo en un 15% de ellos se había monitoreado la función renal. La incidencia de la ERC alcanzó valores similares.
Además del obvio riesgo que esto representa para la salud de la población, los tratamientos de diálisis implican muy altos costos, tanto para las personas afectadas como para los sistemas de salud. En todo caso, aclara el especialista, "hay un pequeño porcentaje de individuos en diálisis que recuperan parcialmente la función de modo que les permite salir del tratamiento, pero representan un porcentaje menor del 1% y además eso no quiere decir que se curen".

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