La devaluación ahogó a la mayoría de las PyME tucumanas

La salida de la convertibilidad generó más daños que beneficios en todo el país. En la provincia, las pequeñas y medianas empresas sintieron un impacto negativo muy fuerte.

20 Octubre 2002
La devaluación y la pesificación fueron dos hechos traumáticos para miles de empresarios argentinos. Esa especie de terremoto de la economía que se desencandenó después de la salida de la convertibilidad que reinó durante los 90, no tuvo, sin embargo, parecidos efectos para todos los sectores. La gran mayoría (ciudadanos comunes y muchísimos empresarios) vio como sus ingresos se mantenían estables, mientras los precios se duplicaban o triplicaban. Para algunos analistas, este grupo de damnificados, en el área de las pequeñas y medianas empresas nacionales, a nivel país, supera el 70%. En contraposición, una minoría, en la que se integran grandes empresas y PyME que se dedican a la exportación, se vio beneficiada.

Sólo algunos se favorecieron con el tipo de cambio
En la provincia, los efectos de la devaluación, según los representantes de la Federación Económica de Tucumán (FET), de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyME) y de la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán (CCET), perjudicaron a gran parte de las PyME.
No obstante, el presidente de la CCET, José Ricardo Bulacio, señaló que dentro del universo de empresas de la provincia, aquellas que se dedican a exportar o tienen la posibilidad de hacerlo se ven relativamente beneficiadas con el tipo de cambio. "Los productos para exportación se vuelven más competitivos, aún pensando que los insumos son importados. De todas maneras, el beneficio que obtienen las PyME es neutralizado por un Estado anárquico, incapaz de mantener reglas de juego claras", expresó el directivo. Destaca que "no se puede seguir creyendo que exportar es la salvación o la panacea para las PyME, porque en un mundo globalizado la competitividad es primordial y los proyectos no pueden ser solamente para la coyuntura, sino a mediano y largo plazo". Afirma Bulacio que la reactivación inmediata para las PyME se debe encontrar en el gran mercado interno, destruido en los últimos cuatro años, y que abarca a más del 80% del Producto Bruto Interno.
"Soy optimista, pese a todo, porque es notable la recuperación de los empresarios que han logrado sobrevivir a pesar de todos los avatares, incluida la desaparición del crédito", proclama el titular de la CCET.

Desaparecieron los bienes e insumos importados
El secretario de Comercio de la FET, Ricardo Fernández, manifestó que el impacto negativo de la devaluación fue muy grande en los precios y desaparición de bienes importados y sobre todo en los insumos que hacen al funcionamiento de las empresas y el comercio. El comercio, la industria y la producción, recibieron muy fuerte el impacto, y si bien hay esperanzas de una reactivación en una sustitución de importaciones, las PyME perdieron su capital de trabajo y desmejoró su capacidad instalada, lo que hace al proceso muy lento por la ausencia de crédito.
Un caso aparte son los insumos del sector agrícola, que dolarizados sus precios y con una inflación en dólares por las difíciles y extremas condiciones de importación, y ante la imposibilidad de dejar de usarlos (siembra directa, abonos, herbicidas, insecticidas, etcétera) bajan su rentabilidad. Deben sumarse a eso las retenciones de las exportaciones y la modificación del IVA que los perjudica en forma recesiva.
En líneas generales, señaló Fernández, el comercio, la industria y la producción, recibieron muy fuerte el impacto. Si bien hay esperanzas de una reactivación al sustituirse las importaciones, las PyME perdieron su capital de trabajo y desmejoraron su capacidad instalada, lo que hace al proceso muy lento por la ausencia de crédito.
Eduardo Temkin, titular de Apyme resalta que entre los perjudicados o perdedores por la devaluación están los pequeños y medianos empresarios afectados en todos sus roles. Como productores y vendedores, asisten a una progresiva disminución y empobrecimiento del mercado interno.
Los pequeños y medianos productores agropecuarios y los trabajadores rurales, que contribuyen a generar las ganancias de los grandes exportadores de granos, cuya situación mejoró en forma espectacular gracias a la devaluación.

El Bocade agudizó la crisis

Entre los perdedores por efectos de la devaluación, el titular de Apyme, Eduardo Temkin, incluye también a la mayoría de la población asalariada y a los jubilados, ya que los aumentos de precios, que en mayor o menor medida se seguirán produciendo, van a coexistir con el mantenimiento de sus ingresos nominales. El otro gran grupo social que continuará sumando penurias es el 25 % de la población que incluye a desocupados, subocupados o excluidos. Incluso se están erosionando los recursos destinados a la política asistencialista y el gasto social.
AGRAVANTE.- En Tucumán -señala Temkin- los efectos de la crisis sobre el empresariado PyME son aún más nefastos debido al Bocade. El descontrol en la emisión de este instrumento de pago desencadenó en un desagio con respecto al peso, implícito en todas las operaciones.
La Nación, que tiene su cuota de responsabilidad en esto, mira para otro lado y cuando tiene que cobrar impuestos exige pesos y desecha a los Bocade.

Importar se volvió costoso

Ala conclusión que se arriba cuando se habla de devaluación -estima Eduardo Temkin- es que estamos presenciando una expropiación abierta, descarada, explícita, de los ingresos populares y de los negocios y empresarios vinculados a estos que son las PyME. Esto beneficia a la clase dominante a través de la devaluación, del corralito, de la licuación de deudas, de la negociación con el FMI y de los beneficios a las empresas privatizadas.
ENGAÑO.- El dirigente de la FET, Ricardo Fernández, dice que los beneficios de las exportaciones para las PyME son un engaño. Indica que para hacer una importación de U$S 100.000 se necesita U$S 100.000 para depositar en el BCRA, para que la entidad le pague al proveedor a los 180 días o a los 360 días -cuando supera los U$S 200.00. Se requiere cerca de U$S 50.000 para el pago anticipado de los aranceles aduaneros, pagar el flete y seguro y de U$S 100.000 en crédito de un banco extranjero para que le pague al proveedor antes de embarcar.

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