Una mezcla explosiva en "Gran Hermano 3"

Un chico al que le asesinaron su familia y una ex prostituta conviven en la casa. El programa da para todo y pretende ser el reflejo de la decadencia argentina.

POLEMICOS. Matías y Viviana hicieron buenas migas durante la primera cena en la casa más famosa de la TV.
POLEMICOS. Matías y Viviana hicieron buenas migas durante la primera cena en la casa más famosa de la TV.
BUENOS AIRES.- La producción había prometido sorpresas y, en cierta manera, cumplió. La tercera versión del reality show "Gran Hermano" se puso a jugar con fuego e invitó a la casa a un grupo de jóvenes con un pasado oscuro.Así, hay un chico al que le mataron toda la familia; una ex prostituta; una madre soltera; un cantante de heavy metal que fabrica lencería femenina; un dark seguidor del Marqués de Sade; un desocupado; una asistente social; una promotora; un vendedor; una divorciada; una católica que sueña con ser vedette y un empleado administrativo. El programa, que comenzó el martes, da para todo y pretende ser el reflejo de la decadencia argentina. De hecho, las miserias de estos jóvenes ya han comenzado a quedar al descubierto.
El primero en contar su traumática historia fue Matías Bagnato, de 33 años, quien el 17 de febrero de 1994 vivió un traumático episodio: el exterminio de sus padres y hermanos. Matías fue el único sobreviviente de lo que se conoció como "la masacre de Flores", ya que ocurrió en ese barrio porteño. El primer día en la casa, Matías contó a sus asombrados compañeros de reclusión que su familia y un amigo de su hermano menor murieron calcinados luego que su tío prendió fuego mientras todos dormían. El pudo escapar de milagro por una ventana. "Me acuerdo que me desperté ahogado por el fuego y sólo atiné a escapar pensando que mi familia ya estaba en la calle", dijo mientras una de sus compañeras lloraba. Y es justamente a este tipo de historias a las que apostó la producción del reality show para lograr el mismo nivel de audiencia de las dos emisiones anteriores.

Perdida en la casa
Otra que tiene una buena carta para jugar es Viviana Colmenero, una morocha de 30 años con cara de muñeca, madre de un niño de 6 años y ex prostituta. Pero, a diferencia de Matías, Viviana prefirió ser más cautelosa y no revelar su historia hasta sentirse más afianzada. Esta estrategia generó sospecha entre sus compañeros, quienes la consideran una chica taciturna "que esconde algo" y que se muestra contundente a la hora de hablar.
También está Sebastián Spur, de 24 años, un dark que habla cuatro idiomas y que en el segundo día de reclusión decidió compartir sus lecturas preferidas con sus nuevos amigos: los textos sadomasoquistas del Marqués de Sade. Toda una revelación. (Especial)

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