El Pentágono se suma a la cazadel asesino serial de Washington

Nadie se siente seguro.El asesino de Washington mató de un balazo en la cabeza a una analista de crímenes informáticos. Una furgoneta de color blanco volvió a aparecer en la escena del crimen.

EL ULTIMO GOLPE. A la par del carro de las compras, yace el cadáver de la mujer baleada en la cabeza.
EL ULTIMO GOLPE. A la par del carro de las compras, yace el cadáver de la mujer baleada en la cabeza.
16 Octubre 2002
Washington.- Ante los ojos de su marido, Lynda Franklin, de 47 años y empleada del FBI, murió la noche del lunes, de un disparo en la cabeza, en la playa de estacionamiento de un centro comercial en el distrito de Fairfax, a 15 minutos en automóvil del centro de Washington. La novena víctima fatal del francotirador pensaba mudarse el viernes a otra casa con su esposo y sus dos hijos, y había hecho las compras necesarias para el traslado. Franklin era analista del FBI en materia de crímenes informáticos y no estaba vinculada al caso del asesino serial.
Se trata de la undécima víctima -la novena mortal- del misterioso individuo que mantiene atemorizada a la región desde principios de octubre. Cientos de miles de personas han quedado a merced del francotirador. Ya nadie se siente seguro ni en la puerta de su domicilio y los padres temen llevar a sus niños a la escuela por miedo a quedar en la mira del tirador, que ha demostrado ser un experto en armas. Once disparos, once víctimas. El asesino demostró poseer una precisión mortal y gran habilidad para desaparecer. Sólo en dos ocasiones no logró su objetivo: una mujer sobrevivió al disparo en otra playa de estacionamiento, así como un niño de 13 años, que fue baleado frente a su escuela.

Bush, contra el terrorista
El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que no permitirá que un terrorista esté entre el pueblo estadounidense. Bush, empeñado en su lucha contra el terrorismo internacional y lanzado de lleno en un plan militar contra Irak, intentó renovar su liderazgo como lo hizo luego de los ataques del 11 de setiembre. De hecho, el Pentágono se incorporó al caso con el aporte de sofisticados aviones de reconocimiento. Las leyes estadounidenses prohíben a los militares involucrarse en forma directa en la aplicación de la ley a nivel doméstico, por lo que el operativo será llevado a cabo con mucho escrúpulo, dijeron fuentes de Defensa. Pilotos militares volarán 24 horas al día junto con agentes del FBI. La policía recogió más evidencias y datos proporcionados por testigos sobre el ataque del lunes.

Datos insuficientes
Hasta ahora se cuenta con algunos casquillos, una carta de tarot dejada por el asesino con el mensaje "Soy Dios", y la sospecha sobre una camioneta blanca Chevrolet Astro, con una de sus luces traseras aparentemente rota. "No hay datos suficientes, el asesino podría ser nuestro vecino", dijo un investigador.
El gobierno aumentó a U$S 500.000 la recompensa por información que lleve a esclarecer el caso, y ha puesto a disposición teléfonos y correos especiales. Por ahora, el terror domina el Estado de Washington. (Reuter/DPA/AFP)

Blancos fáciles

Todas las víctimas estuvieron quietas el tiempo suficiente como para que el asesino les apuntara y disparara. Tres fueron alcanzadas por detrás cuando estaban de pie junto a sus respectivos automóviles; una mujer murió sentada en un banco y otra mientras pasaba la aspiradora a su coche. Dos personas murieron en el estacionamiento de un supermercado; un hombre murió en el patio de su casa y otros dos en un cruce de calles. (DPA)

Policías en todas partes

Desde el comienzo de la serie de asesinatos, el pasado 2, hay efectivos desplegados en Washington y en distritos limítrofes de los Estados de Maryland y Virginia. Los patrulleros están estacionados en los lugares preferidos del asesino para cometer sus ataques. La policía desplegó a más de 2.000 efectivos y puso en marcha una de las mayores acciones que se hayan visto jamás en la región. Sin embargo, todos saben que no será fácil la caza de un asesino rápido y calculador. (DPA)

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