15 Octubre 2002 Seguir en 
BALI.- La cifra de muertos por los atentados en la turística isla de Bali, que hasta ayer se cifró en 200, podría ascender dramáticamente. Es que se supo que todavía hay más de 200 personas desaparecidas. Además, unas 300 personas, en su mayoría extranjeros, resultaron heridas por las explosiones en dos clubes nocturnos, producidas en la noche del sábado. El presidente de EE.UU., George W. Bush, atribuyó directamente la autoría de estos hechos a la red Al Qaeda, de Osama Bin Laden, acusado de los ataques del 11 de setiembre de 2001.
A su vez, el gobierno de Indonesia aseguró que Al Qaeda posee células en ese país y centró sus sospechas en la Yama Islamiya (Asamblea Islámica), una organización islámica que lleva a cabo una campaña por el establecimiento de un gran Estado pan-islámico, que se extienda a lo largo del sudeste asiático, hasta Filipinas. Todas las sospechas apuntan a Abu Bakar Baachir, líder religioso de Yama Islamiya, aunque hasta ahora no ha sido detenido. Baachir desafió a las autoridades a demostrar que él fue el autor de los atentados, y acusó a EE.UU. de haber provocado los ataques en los clubes nocturnos para justificar operaciones militares en el país.
La "Isla de los Dioses"
Según testigos, la primera explosión ocurrió en un club nocturno. En momentos en que la gente desalojaba el lugar, otro gran estallido destruyó el Sari Club, que atrae a gran cantidad de turistas internacionales. Las explosiones y el incendio desatado luego destruyeron una manzana entera de la ciudad. Casi al mismo tiempo, otra explosión ocurrió cerca de la oficina consular de EE.UU. en la isla, pero no hubo víctimas. Bali, conocida como la "Isla de los Dioses", no es una cualquiera de los 17.000 islas que conforman Indonesia. Sobre todo, es uno de los destinos principales del turismo internacional. Los atentados traerán serias consecuencias para la economía de la región, basada en el turismo.
Entre los fallecidos figuran al menos 40 australianos, varios de ellos integrantes de un equipo de fútbol de Perth que celebraban el fin de la temporada. También murieron ciudadanos alemanes, sudafricanos, franceses, holandeses, italianos, canadienses, neozelandeses, suecos, suizos, ecuatorianos y británicos. Las autoridades tienen grandes problemas para identificar a las víctimas, ya que los cuerpos de la mayoría de ellas están totalmente carbonizados. Una fuente saudita que prefirió el anonimato dijo que el ataque podría haber sido perpetrado por indonesios nacionalistas que culpan a Australia por la pérdida de Timor Oriental, su ex territorio transformado hoy en nación independiente con acuerdo de la ONU. (Especial/Reuter)
A su vez, el gobierno de Indonesia aseguró que Al Qaeda posee células en ese país y centró sus sospechas en la Yama Islamiya (Asamblea Islámica), una organización islámica que lleva a cabo una campaña por el establecimiento de un gran Estado pan-islámico, que se extienda a lo largo del sudeste asiático, hasta Filipinas. Todas las sospechas apuntan a Abu Bakar Baachir, líder religioso de Yama Islamiya, aunque hasta ahora no ha sido detenido. Baachir desafió a las autoridades a demostrar que él fue el autor de los atentados, y acusó a EE.UU. de haber provocado los ataques en los clubes nocturnos para justificar operaciones militares en el país.
La "Isla de los Dioses"
Según testigos, la primera explosión ocurrió en un club nocturno. En momentos en que la gente desalojaba el lugar, otro gran estallido destruyó el Sari Club, que atrae a gran cantidad de turistas internacionales. Las explosiones y el incendio desatado luego destruyeron una manzana entera de la ciudad. Casi al mismo tiempo, otra explosión ocurrió cerca de la oficina consular de EE.UU. en la isla, pero no hubo víctimas. Bali, conocida como la "Isla de los Dioses", no es una cualquiera de los 17.000 islas que conforman Indonesia. Sobre todo, es uno de los destinos principales del turismo internacional. Los atentados traerán serias consecuencias para la economía de la región, basada en el turismo.
Entre los fallecidos figuran al menos 40 australianos, varios de ellos integrantes de un equipo de fútbol de Perth que celebraban el fin de la temporada. También murieron ciudadanos alemanes, sudafricanos, franceses, holandeses, italianos, canadienses, neozelandeses, suecos, suizos, ecuatorianos y británicos. Las autoridades tienen grandes problemas para identificar a las víctimas, ya que los cuerpos de la mayoría de ellas están totalmente carbonizados. Una fuente saudita que prefirió el anonimato dijo que el ataque podría haber sido perpetrado por indonesios nacionalistas que culpan a Australia por la pérdida de Timor Oriental, su ex territorio transformado hoy en nación independiente con acuerdo de la ONU. (Especial/Reuter)







