La producción tradicional de maíz para choclo en Tucumán consistía en abastecer a un mercado limitado, casi exclusivamente a una demanda que duraba escasamente 4 días. Este estrecho período de comercialización coincidía con los días de Semana Santa, donde la abstinencia de consumo de carne permitía que la población se vuelque masivamente al consumo de platos tradicionales, donde el ingrediente principal era el choclo. La falta de escalonamiento en las fechas de siembra para evitar la concentración puntual de la oferta y el uso de variedades de poco rinde con un manejo agronómico demasiado simplista, caracterizaban este sistema productivo.
A partir de 1990, y aplicando un paquete tecnológico de producción de choclo en invernadero, donde los híbridos, la fertilización y el riego eran los puntuales del sistema, un grupo de horticultores de vanguardia decidieron producir a cielo abierto. Así, con siembras escalonadas de los híbridos Beretta, Rival, Sundance y Canner, manejados con herbicidas, riego y fertilización, se lograron rindes superiores a los 60.000 choclos por hectárea
. No solamente se mejoró todo un sistema de manejo agrícola sino que se abrieron las puertas a la industria.
En efecto, estos híbridos de excelente calidad industrial (mayor contenido de azúcar y alta palatabilidad), marcaron el rumbo hacia las procesadoras de granos envasados o crema de choclo.
Si bien la demanda no supera las 50 toneladas diarias, se constató un mayor número de fábricas en las provincias vecinas. Esto es importante ya que se cuenta con una demanda sostenida en el año que, si bien los precios no alcanzan picos elevados, se mantienen intermedios evitando la sobreoferta del producto en épocas puntuales.
Beneficio a largo plazo
Los resultados finales de un emprendimiento no deben evaluarse únicamente por la renta obtenida a corto plazo o considerando la relación costo-beneficio económico luego de la cosecha.
En el caso del cultivo de choclo en el pedemonte, se debe considerar el beneficio que produce la rotación de la papa con el maíz, como así también la mejora de los suelos que se logrará incorporando el rastrojo de maíz, previa a la plantación de la papa.
A partir de 1990, y aplicando un paquete tecnológico de producción de choclo en invernadero, donde los híbridos, la fertilización y el riego eran los puntuales del sistema, un grupo de horticultores de vanguardia decidieron producir a cielo abierto. Así, con siembras escalonadas de los híbridos Beretta, Rival, Sundance y Canner, manejados con herbicidas, riego y fertilización, se lograron rindes superiores a los 60.000 choclos por hectárea
. No solamente se mejoró todo un sistema de manejo agrícola sino que se abrieron las puertas a la industria.
En efecto, estos híbridos de excelente calidad industrial (mayor contenido de azúcar y alta palatabilidad), marcaron el rumbo hacia las procesadoras de granos envasados o crema de choclo.
Si bien la demanda no supera las 50 toneladas diarias, se constató un mayor número de fábricas en las provincias vecinas. Esto es importante ya que se cuenta con una demanda sostenida en el año que, si bien los precios no alcanzan picos elevados, se mantienen intermedios evitando la sobreoferta del producto en épocas puntuales.
Beneficio a largo plazo
Los resultados finales de un emprendimiento no deben evaluarse únicamente por la renta obtenida a corto plazo o considerando la relación costo-beneficio económico luego de la cosecha.
En el caso del cultivo de choclo en el pedemonte, se debe considerar el beneficio que produce la rotación de la papa con el maíz, como así también la mejora de los suelos que se logrará incorporando el rastrojo de maíz, previa a la plantación de la papa.







