Saludó cuando lo vieron salir del local que había robado

Llamativa frialdad de un solitario ladrón. El atraco ocurrió ayer a mediodía en un local de Crisóstomo Alvarez al 600. El dueño respiró aliviado cuando vio que faltaba poco dinero. Sin vigilancia.

CON CUSTODIA. La rotura del vidrio en un telecentro de Mendoza al 800 alertó a los policías y el delincuente tuvo que huir con las manos vacías.  LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
CON CUSTODIA. La rotura del vidrio en un telecentro de Mendoza al 800 alertó a los policías y el delincuente tuvo que huir con las manos vacías. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
16 Abril 2007
A plena luz del día y en una zona en la que los comerciantes clamaron que se ponga atención a la hora de la prevención, un solitario ladrón forzó ayer el ingreso a una sala de pool ubicada en calle Crisóstomo Alvarez al 600 y se llevó dinero con una sangre fría increíble: el hombre incluso saludó despreocupadamente a uno de los empleados del lugar, antes de retirarse caminando.

Forzó la puerta
A las 12 del mediodía, el ladrón se paró frente a la puerta de vidrio del local ubicado a mitad de cuadra y empujó la puerta hasta que la forzó. Así logró romper el candado y los pestillos de la puerta, luego de lo cual pudo ingresar al negocio. En el interior no había nadie. El ladrón recorrió el salón, corrió los freezers y revolvió todo hasta que encontró algunas monedas y unos billetes dentro de una caja. Fue mientras estaba en eso que llegó uno de los empleados, que debía realizar un trabajo. El ladrón, al verlo, no se inmutó. Caminó hacia la salida, lo saludó y le dijo: “no te preocupés, que Humberto (el nombre del dueño del negocio) ya viene”. Luego fue a la puerta y tranquilamente se alejó caminando.
En ese momento el empleado se dio cuenta de lo que había sucedido y llamó a la Policía. El propietario llegó a los pocos minutos. “Estaba leyendo en el diario lo que se publicó sobre el tema de la inseguridad, y justo me viene a pasar a mí. Decí que mi empleado vino, porque generalmente los domingos nosotros no estamos. Evidentemente el choro sabía esto. Es increíble la inseguridad que hay”, dijo.

Preguntas
El hombre agradeció que el ladrón no haya tenido tiempo de llevarse alguno de los freezers, o una fonola que está contra una de las paredes.A los uniformados que habían concurrido el lugar tras la denuncia les preguntó: “¿no debería haber policías de parada en estas esquinas (Crisóstomo Alvarez y Ayacucho, y Crisóstomo Alvarez y Buenos Aires)?”. Le respondieron que sí, pero que no podían asegurar que en el momento del robo los uniformados efectivamente hubieran estado donde debían.
El que no tuvo tanta suerte fue el ladrón que rompió el vidrio de un telecentro ubicado en calle Mendoza al 800.
El delincuente utilizó un hierro y destrozó el blindex, pero el estruendo fue tan impresionante que varios policías que estaban en la zona corrieron hasta el comercio a ver qué pasaba. Al advertir que no iba a poder llevarse nada, el ladrón escapó.
Hasta anoche había policías en la puerta del local, ya que no se había repuesto el vidrio.

En un veloz asalto, se llevaron $ 300 de un drugstore de Barrio Norte

“Esto es el colmo. El Viernes Santo nos asaltaron a la misma hora: alrededor de las 19. Si la memoria no me falla, esta es la decimosexta vez que nos roban en siete años”. Indignado, Sebastián Figueroa, hermano del propietario del drugstore ubicado en la esquina sudoeste de Corrientes y Monteagudo relató el nuevo asalto que padeció el negocio. “Por lo general atendemos con la puerta de rejas cerrada, aunque así la venta no es la misma. Por eso, desde las 18 hasta las 20, la abrimos”, contó Figueroa. Otro familiar del propietario del quiosco “Barrio Norte” relató que un individuo de unos 30 años entró al quiosco el sábado. Hizo como que hablaba por teléfono en una de las dos cabinas del local. “Luego, salió y pidió un atado de cigarrillos y una gaseosa. Cuando el pibe que atendía le trajo ambas cosas sacó un ‘fierro’ y se lo puso en la frente. Todo fue rápido”, explicó Fernando, amigo y colaborador de Sebastián.
“Se llevó como $300 en efectivo, los ‘puchos’ y la coca. Menos mal que Gerardo (que estaba atendiendo el negocio) no reaccionó. El tipo salió y creo que se subió a una moto y escapó. Afuera estaban unos pibes consumiendo una gaseosa”, agregó.
Según apuntó Fernando, la zona es tranquila pero se volvió insegura. “En los últimos días les robaron a dos vecinos y en varios negocios cercanos”, agregó. “Dos veces de las 16 que nos asaltaron, los choros huyeron caminando. No tienen miedo a nada, ni a la Patrulla Urbana”, puntualizó Sebastián, que se mostró aliviado porque no hubo heridos.

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