Desalojaron las casas vecinas a la obra, y la empresa pagará todo

Varias familias dijeron que perdieron todo, pero que les prometieron que los recompensarán. "Desde el día del derrumbe al mediodía nos quedamos sin casa", dijo José Ovejero.

ESFUERZO VANO. Los compañeros de la víctima, en las tareas de rescate.(GENTILEZA LUIS FERRANDO)
ESFUERZO VANO. Los compañeros de la víctima, en las tareas de rescate.(GENTILEZA LUIS FERRANDO)
23 Marzo 2007
Como consecuencia del trágico derrumbe, cinco familias tuvieron que desalojar sus hogares y cambiar por completo sus rutinas, debido a que sus casas, que lindan con la construcción perteneciente a la empresa Elgart, han sufrido daños y corren el peligro de caerse.
"Sólo pudimos entrar acompañados por un policía y únicamente para sacar lo básico, que nos permita pasar la noche en otro lugar", dijo Mauricio Semelman, dueño de la casa cuya habitación se desplomó arrastrada por la medianera de la construcción, ubicada en calle General Paz 964, en Barrio Sur. "Defensa Civil nos prohibió entrar, porque nuestras vidas estarían en peligro. Anoche dormimos en casa de unos amigos", agregó Semelman.
"Desde el día del derrumbe al mediodía nos quedamos sin casa", dijo José Ovejero, que vivía en General Paz 976, propiedad que limita al este con la obra. "Con mi esposa nos quedamos en casa de una amiga y mis tres hijos durmieron en lo de mi suegra. Uno de ellos fue a trabajar a la mañana con lo que tenía puesto desde el día en que nos desalojaron", comentó. "Desde que la construcción empezó sufrimos rajaduras de paredes y de pisos. Pero la empresa nos decía que cuando la obra terminara nos iban a arreglar todo junto. Ahora nos están pagando un hotel y pudimos recoger algo de ropa. Se comprometieron a pagarnos todo", expresó con confianza el hombre. "Hoy (por ayer) a la tarde el señor (Leonardo) Elgart se reunió con nosotros y nos prometió una solución. Nos van a conseguir departamentos; por ahora estamos en casa de familiares", dijo Néstor César Ovejero, hermano de José, mientras sostenía una valija en la que llevaba lo que había podido sacar de su vivienda. "Pasé sólo con autorización de la Policía.
Tenemos órdenes de que seamos lo más breves posible", añadió Ovejero.Francisco Jaime, otro vecino, dijo que las paredes de su casa también sufrieron rajaduras. "En la empresa nos dijeron que nos iban a devolver todo tal como estaba", advirtió. Amelia Hares, madre de Jaime, y sus hermanos, fueron a vivir a un departamento cedido por la empresa Elgart.
"Los vecinos de esas casas andaban con la ropa del miércoles. Entre las 16 y las 19 se hizo una reunión en la empresa, y de allí salieron todos contentos", señaló el dueño de un negocio ubicado hacia el oeste de la construcción. "Al fondo de mi propiedad la pared se agrietó bastante, pero nunca dije nada", dijo el hombre. "Hay mucho hermetismo, nadie dice nada", opinó un preceptor del Instituto Técnico. "El propio Elgart trasladó a las familias en sus camionetas", sentenció un vecino testigo del movimiento que provocó el derrumbe.