Acorralan al principal asesor de Bush

El caso de los fiscales despedidos se convierte en un serio escándalo. Hasta ahora, Karl Rove logró salir airoso en una serie de cuestionamientos hicieron en su contra los demócratas.

22 Marzo 2007
Washington.- Una comisión de la Cámara de Representantes citó a declarar bajo juramento y en público a Karl Rove, mano derecha del presidente, George W. Bush, y a otros funcionarios de la Casa Blanca, por su papel en el despido de ocho fiscales, en el mayor escándalo de los últimos tiempos en el país. La citación llegó en los términos referidos, pese a que Bush había dicho que sólo permitiría declaraciones privadas y no bajo juramento, lo que prefigura un conflicto de poderes.
La comisión citó a Rove, a la ex consejera legal de la Casa Blanca, Harriet Miers, así como a la ex jefe de gabinete del ministro de Justicia, Alberto Gonzales, que se encuentra en el centro de la tormenta. Los legisladores, tanto demócratas como republicanos, quieren que todos ellos respondan sobre el controvertido despido de ocho fiscales federales encargados de casos políticamente sensibles. Los fiscales investigaban casos de corrupción pública.
Gonzales dijo primero que los despidos obedecieron a causas relativas al desempeño, no a motivaciones políticas, y negó cualquier intromisión de la Casa Blanca.

Evidencias
Pero correos electrónicos entregados por el Ministerio de Justicia al Congreso evidencias lo contrario. Los e-mails mostraron que, ya en enero de 2005, al inicio del segundo mandato de Bush, Rove quería echar a todos los fiscales, incluso que estuvo en contacto con la ex jefa de gabinete de Gonzales, Kyle Sampson, para despedir a algunos procuradores.
El escándalo tomó tal magnitud el Senado revocó el lunes, por mayoría aplastante, una cláusula que permitía al Ministerio de Justicia designar fiscales sin confirmación parlamentaria. Bush acusó a los demócratas de haber lanzado una campaña política contra Rove y la Casa Blanca. (Reuter)







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