21 Marzo 2007 Seguir en 
WASHINGTON, EEUU.- Un estadounidense que iba a cumplir 43 años en tres días y estaba condenado a muerte por el asesinato de un empleado durante un robo, fue ejecutado esta madrugada con una inyección letal en la prisión de Huntsville, en Texas.
Charles Nealy fue declarado muerto hoy, a las 2 de la madrugada de nuestro país, siete minutos después de que se le inyectara la primera dosis.
La ejecución fue demorada más de media hora debido a que los funcionarios no encontraban una vena para suministrarle la dosis fatal.
Antes de morir, el condenado saludó a su familia y pidió no ser enterrado en el cementerio de la prisión, sino donde fue enterrada su madre.
Asimismo, acusó al principal testigo de la acusación de haber mentido durante el juicio que concluyó con su culpabilidad.
La noche del robo
El 20 de agosto de 1997, Charles Nealy y su sobrino Claude ingresaron armados a un pequeño supermercado de Dallas. Allí, mataron a dos personas y luego se repartieron un botín estimado en 4.000 dólares.
Pese a testimonios vacilantes, la investigación policial concluyó que Claude había asesinado a un empleado, mientras que Charles fue hallado culpable del asesinato de un joven de 25 años.
Claude, menor en el momento de los hechos, fue condenado a cadena perpetua. Charles Nealy, en cambio, se convirtió en la décimo persona ejecutada este año en Estados Unidos, donde cerca de 3.300 reos esperan en los corredores de la muerte.
Varios estados norteamericanos han suspendido las ejecuciones, en su mayoría por acciones judiciales que cuestionan el método de la inyección letal. (AFP)
Charles Nealy fue declarado muerto hoy, a las 2 de la madrugada de nuestro país, siete minutos después de que se le inyectara la primera dosis.
La ejecución fue demorada más de media hora debido a que los funcionarios no encontraban una vena para suministrarle la dosis fatal.
Antes de morir, el condenado saludó a su familia y pidió no ser enterrado en el cementerio de la prisión, sino donde fue enterrada su madre.
Asimismo, acusó al principal testigo de la acusación de haber mentido durante el juicio que concluyó con su culpabilidad.
La noche del robo
El 20 de agosto de 1997, Charles Nealy y su sobrino Claude ingresaron armados a un pequeño supermercado de Dallas. Allí, mataron a dos personas y luego se repartieron un botín estimado en 4.000 dólares.
Pese a testimonios vacilantes, la investigación policial concluyó que Claude había asesinado a un empleado, mientras que Charles fue hallado culpable del asesinato de un joven de 25 años.
Claude, menor en el momento de los hechos, fue condenado a cadena perpetua. Charles Nealy, en cambio, se convirtió en la décimo persona ejecutada este año en Estados Unidos, donde cerca de 3.300 reos esperan en los corredores de la muerte.
Varios estados norteamericanos han suspendido las ejecuciones, en su mayoría por acciones judiciales que cuestionan el método de la inyección letal. (AFP)







