Patear una pelota de fútbol es como jugar con la muerte en Irak

Los escuadrones asesinos acechan en las calles. Los suicidas se inmolan todos los días. Las bombas caen en los barrios. A cuatro años de la invasión estadounidense, los niños sufren las consecuencias de las guerras. El 86% de los iraquíes vive con miedo a morir.

ATAQUE. Un atacante suicida se inmoló hoy en la entrada de una mezquita chiíta en Bagdad y mató al menos a seis personas. REUTERS
ATAQUE. Un atacante suicida se inmoló hoy en la entrada de una mezquita chiíta en Bagdad y mató al menos a seis personas. REUTERS
19 Marzo 2007
BAGDAD, Irak.- Los niños iraquíes son acechados por sueños de hombres malos que empuñan cuchillos o secuestran parientes. Pero para algunos, como Zaman de 13 años, las pesadillas se vuelven realidad. Ella fue raptada, golpeada y amenazada con ser violada.

"Zaman sufre de temblores, nerviosismo, tartamudeo y de desórdenes para dormir", dijo Haider Abdul-Muhsin, un psiquiatra del hospital Ibn Rushd de Bagdad que atiende niños que sufren las consecuencias de la guerra, a cuatro años de la invasión estadounidense.

"Una anciana le pidió que la ayudara a cargar unas bolsas de plástico al otro lado del camino para encontrar un taxi. Mientras Zaman le estaba devolviendo las bolsas, la anciana la agarró y la forzó a subir al taxi. Ella la anestesió y la ató", dijo.

La niña fue mantenida en una habitación con 15 otras pequeñas durante siete horas antes de ser liberada por la policía.

"La golpearon, le dijeron que la enviarían con los insurgentes como novia forzada", dijo Abdul-Muhsin.

Los cuatro años de guerra y el caos sectario actual que amenaza con destruir Irak han tenido un enorme impacto en los niños.

Coches bomba explotan a diario en Bagdad. Bombas de mortero caen en algunos barrios. Escuadrones de la muerte merodean las calles y los secuestros no tienen freno. Patear una pelota de fútbol es como jugar con la muerte.

Pequeñas víctimas
No hay cifras del número de niños muertos producto de la violencia desde que las fuerzas estadounidenses invadieron el país en marzo de 2003 y derrocaron a Saddam Hussein, aunque Naciones Unidas dice que en Irak murieron 34.500 civiles solamente el año pasado.

Los grandes ataques de coches bomba en los mercados de Bagdad a menudo matan niños. Pero aunque no se vean físicamente afectados, gran parte de su dolor proviene de los que ven y escuchan.

El 2004, Abdul-Muhsin abrió un centro para tratar personas que padecen de problemas psicológicos, pero dijo que se vio forzado a cerrarlo en el 2005 porque los doctores extranjeros dejaron de ir a Irak y se quedó sin dinero.

Señaló que el 70 % de los niños que atiende presentan síntomas de desorden por estrés postraumático.

"Algunos mojan la cama y sufren de socio fobia, especialmente cuando un niño ve una persona ser asesinada o secuestrada o él mismo se ve expuesto a un secuestro", dijo.

Pesadillas, lágrimas y silencio
Casi todas las familias con niños tienen historias de pesadillas o de cambios de conducta.

"Mi nieto de seis años me contó el otro día que soñó que estaba caminando con su madre cerca de su casa cuando me vieron dirigirme hacia ellos", dijo Najat al-Azzawi, un ingeniero retirado de 55 años. "Pero un hombre enmascarado vino y me raptó".

Nora, la hija de 9 años de la maestra de escuela primaria Wafaa Hamed, dijo temerle a la oscuridad.

"Sueño que un ladrón está persiguiéndome con un gran cuchillo en la mano. Me despierto y, con todo mi cuerpo temblando, lloro por mamá y papá", dijo.

Nora disfruta de ver un programa en televisión satelital llamado Space Toon, pero la entristece. "Veo a los niños jugar en hermosos jardines y quisiera poder jugar y divertirme como ellos, pero sé que no puedo porque hay bombas y hombres malos que hieren niños", contó.

Un día típico
Las fuerzas estadounidenses e iraquíes han lanzado una gran campaña de seguridad en Bagdad, el epicentro de la violencia sectaria.

Y aunque ha reducido las matanzas de los escuadrones de la muerte, un día típico se escuchan de un puñado a una decena de explosiones alrededor de la ciudad.

Mientras ella hablaba, un par de helicópteros de Estados Unidos sobrevolaron bajo, con el ruido sordo de los motores sacudiendo la casa, en lo que se ha vuelto tan común, que la mayoría de los residentes de Bagdad a penas se estremece.

Su hijo de cuatro años Murtadha rompió en llanto y se tapó los oídos con las manos para bloquear el ruido. "Mama, miedo, miedo", se las arregló para decir, con su voz tamblorosa.

Khalil, de 14 años, vio un cuerpo en la calle mientras iba en el auto con su padre. En un principio hablaba de eso a menudo, dijo su padre, pero luego pasó por períodos de silencio. También ha empezado a caminar dormido.

Su madre, Um Khalil, una profesora universitaria, dijo que Khalil y sus amigos solían hablar sobre sus pasatiempos o si querían dedicarse a la ciencia o estudiar literatura o idear algún gran invento.

Pero ahora hablan de morteros que caen cerca de la casa de un amigo o de algún padre asesinado o secuestrado. (Reuters)

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