18 Marzo 2007 Seguir en 
“Hoy en día, los restaurantes se dedican a ser sólo restaurantes”, resumió Ricardo Arbeloa, uno de los dueños de La Casa Bistró Cultural.
Y es que, junto a otros pocos en Tucumán, además de ofrecer una buena oferta en gastronomía, este lugar tiene como principal objetivo dar un espacio a los artistas locales y difundir sus obras.
La Casa, ubicada en Laprida 315, se inauguró en agosto del año pasado y para sus dueños fue un sueño hecho realidad. “Todos nosotros estábamos abocados al arte, ya sea en música, literatura o pintura, y siempre hablábamos sobre las dificultades de tener un espacio propio donde expresarnos”, contó Arbeloa, en una charla con LA GACETA. “En realidad hablábamos de tener un buen lugar, donde pudieran convivir todas las formas del arte. Casi siempre faltaba algo como aire acondicionado o buena ventilación, y las obras se arruinaban. El problema se hizo mayor en estos últimos años, con las dificultades para obtener permisos y demás rigores de la burocracia”, agregó.
El lugar posee una rica agenda cultural que conjuga las más diversas actividades, desde poesía, cine y música hasta la danza y la pintura. En este momento, se realiza una exposición de arte digital erótico de Constanza Valdecanto, que consta de alrededor de 27 obras. Romina Filippi, encargada de la presentación de las obras, señaló: “en la selección del material buscamos obras que tengan algo para decir, que no sean meramente decorativas. Por las características del lugar apunto a un público diverso, que no necesariamente conozca de movimientos artísticos; algo más popular”.
Las obras permanecen expuestas a lo largo de un mes. Luego aclaró que la propuesta es dar lugar a los artistas emergentes, “que no tienen espacio en los salones, por la burocracia, o la falta de gestión”. Filippi también aclaró que no es curador sino, simple “una presentadora”.
Buena respuesta
En cuanto a la respuesta del público a la propuesta de La Casa, Arbeloa contó: “tuvimos mucha convocatoria, desde el principio. La gente no sólo se detiene a observar los cuadros, sino que también se interesa y pregunta. Esto es un gran beneficio para los artistas, que en su mayoría quieren vender sus trabajos”. Los encargados del restaurante no cobran por brindar este espacio, y tampoco cobran comisión alguna por las obras que se venden.“El tema de la comida es muy importante. Es una excusa para reunirse, para agruparse con gente que apreciás y compartir. Nuestra idea no es sólo alimentar el cuerpo, sino también el espíritu”, concluyó el propietario.
Y es que, junto a otros pocos en Tucumán, además de ofrecer una buena oferta en gastronomía, este lugar tiene como principal objetivo dar un espacio a los artistas locales y difundir sus obras.
La Casa, ubicada en Laprida 315, se inauguró en agosto del año pasado y para sus dueños fue un sueño hecho realidad. “Todos nosotros estábamos abocados al arte, ya sea en música, literatura o pintura, y siempre hablábamos sobre las dificultades de tener un espacio propio donde expresarnos”, contó Arbeloa, en una charla con LA GACETA. “En realidad hablábamos de tener un buen lugar, donde pudieran convivir todas las formas del arte. Casi siempre faltaba algo como aire acondicionado o buena ventilación, y las obras se arruinaban. El problema se hizo mayor en estos últimos años, con las dificultades para obtener permisos y demás rigores de la burocracia”, agregó.
El lugar posee una rica agenda cultural que conjuga las más diversas actividades, desde poesía, cine y música hasta la danza y la pintura. En este momento, se realiza una exposición de arte digital erótico de Constanza Valdecanto, que consta de alrededor de 27 obras. Romina Filippi, encargada de la presentación de las obras, señaló: “en la selección del material buscamos obras que tengan algo para decir, que no sean meramente decorativas. Por las características del lugar apunto a un público diverso, que no necesariamente conozca de movimientos artísticos; algo más popular”.
Las obras permanecen expuestas a lo largo de un mes. Luego aclaró que la propuesta es dar lugar a los artistas emergentes, “que no tienen espacio en los salones, por la burocracia, o la falta de gestión”. Filippi también aclaró que no es curador sino, simple “una presentadora”.
Buena respuesta
En cuanto a la respuesta del público a la propuesta de La Casa, Arbeloa contó: “tuvimos mucha convocatoria, desde el principio. La gente no sólo se detiene a observar los cuadros, sino que también se interesa y pregunta. Esto es un gran beneficio para los artistas, que en su mayoría quieren vender sus trabajos”. Los encargados del restaurante no cobran por brindar este espacio, y tampoco cobran comisión alguna por las obras que se venden.“El tema de la comida es muy importante. Es una excusa para reunirse, para agruparse con gente que apreciás y compartir. Nuestra idea no es sólo alimentar el cuerpo, sino también el espíritu”, concluyó el propietario.
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