Las paredes están pobladas de obras de arte

Margot Obeid, propietaria de un restaurante, contó que la idea surgió de una manera espontánea, a partir de que los artistas concurrían al restaurante a festejar luego de un estreno o de una inauguración.

EN WALDO. Una colorida pintura de Rubén Kempa decora la sala central. LA GACETA / FRANCO VERA
EN WALDO. Una colorida pintura de Rubén Kempa decora la sala central. LA GACETA / FRANCO VERA
18 Marzo 2007
En el restaurante Lisandro, ubicado en 25 de Mayo 455, no existe una sola pared desnuda. Todas están pobladas de dibujos, cuadros, fotografías y dedicatorias de las cuales, una gran parte, data de 1985, año en que fue fundado.
Cuando Carlos Estévez y Margot Obeid se embarcaron en este proyecto hace 22 años, no imaginaron que Lisandro sería el primer lugar en la provincia dedicado a la comida y al arte al mismo tiempo. “Para ser sincera, la idea se dio de forma espontánea. Sucedió que, casualmente, todos los artistas que estrenaban obras de teatro o inauguraban muestras plásticas venían a nuestro negocio para festejar. De esa manera se nos ocurrió darles a nuestros amigos este espacio de expresión”, contó Margot, en una entrevista con LA GACETA.
El restaurante, además de ser sede de la Bienal de Fotografía que se realiza en Tucumán, se caracteriza por ser un espacio especial destinado a la exhibición de obras de arte, por lo que es reconocido incluso fuera de la provincia. “Hemos sido visitados por grandes artistas, tanto a nivel local como nacional”, destacó la dueña, mientras señalaba una fotografía en que se podía ver a China Zorrilla disfrutando de una comida con amigos en el lugar. “Además, con mucha gente del ambiente artístico somos como una familia, nos une una amistad de muchos años y saben que siempre pueden contar con nuestro apoyo para cualquier actividad cultural”, agregó Obeid.
Para tener un lugar en Lisandro no es necesario pagar o someterse a un criterio de selección de las obras, sólo basta con presentar una propuesta por escrito. “Algunas obras ya son nuestras, pero el resto del local está dedicado a difundir las de los artistas que estén interesados”, aseguró Margot. Esto ha favorecido a muchos artistas ya que la propuesta permite al cliente admirar las obras, mientras disfruta de una comida.

Tarea de difusión
Desde su creación La Criolla Resto Arte estuvo pensado como un lugar para exponer obras tucumanas y difundir el arte local. Así contó Norma Patrono, propietaria del lugar, ubicado en Laprida 181, a media cuadra de la plaza Independencia. La Criolla consta de siete paneles artísticos, más uno lateral en el entrepiso, con capacidad para más de 15 obras. El sistema de luces está diseñado para dar protagonismo a los cuadros. En este momento, se puede apreciar los óleos de Pilar Décima. “Nuestro objetivo es brindarles a los tucumanos talentosos el reconocimiento que se merecen y que en muchos casos no tienen; no tenemos un criterio de selección, simplemente cuidamos que los cuadros expuestos no obstaculicen la armonía y el sabor de la comida”, dijo Patrono.