07 Octubre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Lentamente y, con mucho menos ruido que el provocado por el corralito, el sistema financiero argentino está realizando un fuerte ajuste.
En lo que va del año, según datos extraoficiales, los bancos cerraron más de 200 sucursales y los despidos suman casi 10.000. Sin embargo, el proceso recién parece comenzar, ya que muchos especialistas sostienen que para el actual volumen de la economía el tamaño del sistema financiero argentino es demasiado grande. Pero, como siempre sucede, hay excepciones. Y en medio del ajuste también hay entidades que crecen. Hace un año -dice una nota de "Clarín"-, los bancos argentinos manejaban depósitos por unos U$S 70.000 millones (en aquel entonces valían lo mismo que los pesos) y préstamos por U$S 68.000 millones.
Hoy, los depósitos "nuevos" -los que no fueron reprogramados- apenas si superan los $ 11.000 millones (es decir, unos U$S 2.900 millones), de los cuales el 63% está constituido por dinero retenido en el "corralito".
Sin embargo, ese total podría crecer de manera importante cuando se computen los nuevos plazos fijos realizados en la última semana. Los préstamos casi han desaparecido (muy pocas entidades otorgan créditos personales por montos chicos), y por el proceso de devaluación, pesificación asimétrica y otras medidas oficiales, los bancos recién ahora están terminando sus balances que, según las primeras estimaciones, arrojarían un patrimonio neto negativo, o sea que los pasivos superan a los activos.
Tan violento fue el proceso iniciado en diciembre pasado, cuando el ministro Domingo Cavallo impuso el corralito, que hasta el propio gremio reconoce la gravedad de la situación.
Por eso mismo, en la Superintendencia de Entidades Financieras del Banco Central funciona una división especial cuyo objetivo es ir monitoreando cómo se van ajustando los bancos.
El achique
El punto de vista oficial es que no vale la pena instrumentar un mecanismo especial, o algún "hospital de bancos", porque las entidades ya se están achicando. Y esos funcionarios habrían puesto la cifra de 210 sucursales menos respecto de las 4.271 que existían hace un año y que empleaban a 101.614 personas.
Algunos bancos comenzaron el achique fusionando sucursales:l Banco Río: tenían 278 sucursales y con la crisis fusionaron 35 sucursales, el 55% de las cuales estaba en el interior del país.
l Banco Francés: el 15 de julio culminó un proceso de fusión de sucursales que correspondían a entidades absorbidas por la entidad. Se cerraron 30 filiales.
l Banco Galicia: tiene previsto cerrar 55 sucursales. Además, cerrará otras dependencias porque cambió el perfil bancario.
l HSBC: proyectó el cierre de entre 10 y 16 sucursales.
Tampoco parece casual que sean los bancos privados con mayor cantidad de sucursales los que se muestren más activos en el cierre. (Especial)
En lo que va del año, según datos extraoficiales, los bancos cerraron más de 200 sucursales y los despidos suman casi 10.000. Sin embargo, el proceso recién parece comenzar, ya que muchos especialistas sostienen que para el actual volumen de la economía el tamaño del sistema financiero argentino es demasiado grande. Pero, como siempre sucede, hay excepciones. Y en medio del ajuste también hay entidades que crecen. Hace un año -dice una nota de "Clarín"-, los bancos argentinos manejaban depósitos por unos U$S 70.000 millones (en aquel entonces valían lo mismo que los pesos) y préstamos por U$S 68.000 millones.
Hoy, los depósitos "nuevos" -los que no fueron reprogramados- apenas si superan los $ 11.000 millones (es decir, unos U$S 2.900 millones), de los cuales el 63% está constituido por dinero retenido en el "corralito".
Sin embargo, ese total podría crecer de manera importante cuando se computen los nuevos plazos fijos realizados en la última semana. Los préstamos casi han desaparecido (muy pocas entidades otorgan créditos personales por montos chicos), y por el proceso de devaluación, pesificación asimétrica y otras medidas oficiales, los bancos recién ahora están terminando sus balances que, según las primeras estimaciones, arrojarían un patrimonio neto negativo, o sea que los pasivos superan a los activos.
Tan violento fue el proceso iniciado en diciembre pasado, cuando el ministro Domingo Cavallo impuso el corralito, que hasta el propio gremio reconoce la gravedad de la situación.
Por eso mismo, en la Superintendencia de Entidades Financieras del Banco Central funciona una división especial cuyo objetivo es ir monitoreando cómo se van ajustando los bancos.
El achique
El punto de vista oficial es que no vale la pena instrumentar un mecanismo especial, o algún "hospital de bancos", porque las entidades ya se están achicando. Y esos funcionarios habrían puesto la cifra de 210 sucursales menos respecto de las 4.271 que existían hace un año y que empleaban a 101.614 personas.
Algunos bancos comenzaron el achique fusionando sucursales:l Banco Río: tenían 278 sucursales y con la crisis fusionaron 35 sucursales, el 55% de las cuales estaba en el interior del país.
l Banco Francés: el 15 de julio culminó un proceso de fusión de sucursales que correspondían a entidades absorbidas por la entidad. Se cerraron 30 filiales.
l Banco Galicia: tiene previsto cerrar 55 sucursales. Además, cerrará otras dependencias porque cambió el perfil bancario.
l HSBC: proyectó el cierre de entre 10 y 16 sucursales.
Tampoco parece casual que sean los bancos privados con mayor cantidad de sucursales los que se muestren más activos en el cierre. (Especial)







