En Europa y EEUU, llegar a tiempo es la norma

02 Marzo 2007
El presidente de Perú decidió convertir la puntualidad en una cuestión patriótica, al iniciar una inédita campaña para desterrar el hábito de llegar tarde. "Vamos a terminar con esta nefasta costumbre", dijo Alan García, evidentemente cansado de tener que esperar a sus colaboradores.

Distinta es la actitud de la población en la mayoría de los países europeos o en Estados Unidos, donde llegar a tiempo es la norma. En Europa central son también muy estrictos en cuanto al uso del tiempo. "El protestantismo impone una ética estricta sobre el tiempo, y le hace creer a la gente que perderlo es un pecado", sostiene el escritor alemán Stefan Klein, autor de un libro de éxito sobre el tiempo.

Además de la famosa "ética protestante", Klein atribuye a la industrialización temprana de su país la obsesión por llegar a tiempo. "Alemania ha tenido un sistema industrializado desde hace mucho tiempo, y la industria implica horarios muy estrictos", opina.

En el otro lado del mundo, en China, la puntualidad también es la regla. Pero en este tema, también entra en juego el concepto del orgullo, porque mantener a alguien esperando es una forma de expresar jerarquía.

En cambio, la puntualidad no es una preocupación para los habitantes de Medio Oriente o del norte de Africa. "Se tiene el concepto de que las actividades, oficiales o sociales comenzarán con retraso; entonces, ¿para qué molestarse en llegar temprano?", contó Noel Mwakugu, corresponsal de la BBC en Nairobi.





















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