25 Febrero 2007 Seguir en 
Londres.- Miles de opositores a la guerra de Irak se manifestaron en Londres y en la ciudad escocesa de Glasgow en favor de la retirada de todas las tropas británicas desplegadas en Irak. La protesta también se dirigió contra la prevista modernización del arsenal nuclear británico y contra una posible intervención militar en Irán.
Las manifestaciones fueron convocadas por la organización "Stop the War" ("detengan la guerra") y por la Iniciativa británico-musulmana. Según los organizadores, se trata de la mayor protesta contra la guerra, realizada en Gran Bretaña, desde hace dos años. "Poco a poco las personas empiezan a convencerse de que este gobierno es adicto a la guerra", dijo la organizadora, Lindsey German. En su opinión, sólo se retira a los soldados de Irak para enviarlos a Afganistán. Desde el viernes, un grupo de madres de soldados británicos muertos en Irak acampa cerca de Downing Street, donde reside el primer ministro, Tony Blair. Las mujeres tenían previsto permanecer allí hasta hoy y piden reunirse con el Premier y la completa retirada de tropas de Irak.
La violencia no cesa
Pero ni el nuevo operativo de seguridad, ni los miles de soldados extranjeros apostados en Irak, logran menguar siquiera la violencia creciente en ese país.
Un camión armado con explosivos dejó 40 muertos cerca de una mezquita sunnita en el oeste de Irak. La bomba explotó en un mercado en la ciudad de Habaniya, en la provincia de Anbar. El mercado fue destruido y 64 personas resultaron heridas. Entre los muertos había mujeres y niños.
A su vez, en Bagdad, más de 20 fuertes explosiones en seguidilla impactaron el distrito sur de la capital. Asimismo, fuerzas rebeldes atacaron un punto de control de la policía iraquí y causaron la muerte de ocho oficiales, en un claro desafío al operativo de seguridad. El primer ministro, Nuri al-Maliki, mostró su optimismo con el plan de seguridad diciendo que las fuerzas estadounidenses e iraquíes habían asesinado a alrededor de 400 supuestos insurgentes y arrestado a otros en igual número.
Pero este ataque evidenció los serios problemas que enfrentan las fuerzas de seguridad iraquíes, que suelen ser superadas frecuentemente por los insurgentes, que cuentan con armas cada vez más sofisticadas. "Este tipo de cosas va a continuar. Van a intentar probar a las fuerzas de seguridad iraquíes y estadounidenses", advirtió el capitán del ejército de EE.UU. Curtis Kellog. (Reuters)
Las manifestaciones fueron convocadas por la organización "Stop the War" ("detengan la guerra") y por la Iniciativa británico-musulmana. Según los organizadores, se trata de la mayor protesta contra la guerra, realizada en Gran Bretaña, desde hace dos años. "Poco a poco las personas empiezan a convencerse de que este gobierno es adicto a la guerra", dijo la organizadora, Lindsey German. En su opinión, sólo se retira a los soldados de Irak para enviarlos a Afganistán. Desde el viernes, un grupo de madres de soldados británicos muertos en Irak acampa cerca de Downing Street, donde reside el primer ministro, Tony Blair. Las mujeres tenían previsto permanecer allí hasta hoy y piden reunirse con el Premier y la completa retirada de tropas de Irak.
La violencia no cesa
Pero ni el nuevo operativo de seguridad, ni los miles de soldados extranjeros apostados en Irak, logran menguar siquiera la violencia creciente en ese país.
Un camión armado con explosivos dejó 40 muertos cerca de una mezquita sunnita en el oeste de Irak. La bomba explotó en un mercado en la ciudad de Habaniya, en la provincia de Anbar. El mercado fue destruido y 64 personas resultaron heridas. Entre los muertos había mujeres y niños.
A su vez, en Bagdad, más de 20 fuertes explosiones en seguidilla impactaron el distrito sur de la capital. Asimismo, fuerzas rebeldes atacaron un punto de control de la policía iraquí y causaron la muerte de ocho oficiales, en un claro desafío al operativo de seguridad. El primer ministro, Nuri al-Maliki, mostró su optimismo con el plan de seguridad diciendo que las fuerzas estadounidenses e iraquíes habían asesinado a alrededor de 400 supuestos insurgentes y arrestado a otros en igual número.
Pero este ataque evidenció los serios problemas que enfrentan las fuerzas de seguridad iraquíes, que suelen ser superadas frecuentemente por los insurgentes, que cuentan con armas cada vez más sofisticadas. "Este tipo de cosas va a continuar. Van a intentar probar a las fuerzas de seguridad iraquíes y estadounidenses", advirtió el capitán del ejército de EE.UU. Curtis Kellog. (Reuters)
NOTICIAS RELACIONADAS







