06 Octubre 2002 Seguir en 
El vecino Brasil elige hoy presidente, y la deuda pública neta alcanza U$S 240.000 millones -60 % del PBI- con un 35 % que vence dentro de un año, y un 30 % en moneda extranjera. En los últimos meses la carga de intereses superó el 22 %, y con una tasa de crecimiento anual que le cuesta alcanzar el 4 %, no tiene superávit primario. Por eso la difícil relación Deuda/PBI creció a un nivel insoportable.
El presidente que se va, el economista Fernando Henrique Cardoso, fue autor en 1971 de "Ideologías de la Burguesía Industrial", donde sostuvo: "una ideología nacional-populista es la menos apta estructuralmente para una acción transformadora, dada su vinculación a los sectores menos dinámicos de la economía". En el período 1996-98 de su gestión, el país se benefició de la gran liquidez de los mercados internacionales. Luego del default de Rusia, devaluó el real en enero de 1999 y empezó con el ajuste gradual de tipo de cambio, que fue uno de los disparadores de la crisis Argentina.
No es un vecino más, sino el principal destino de las exportaciones argentinas. En esa oportunidad -quien esto escribe- sostuvo: "la incertidumbre será moneda corriente en el Mercosur". Entonces en el portafolio de los inversores externos se compraban simultáneamente acciones de ambos países. Juntos conforman la principal alianza exportadora agroalimentaria del mundo.
Pero las grandes potencias no abren tan fácilmente sus fronteras, ni las ventanillas de sus Bancos Centrales para otorgar redescuentos baratos a deudas públicas como la de Brasil.
Los inversores extranjeros no se olvidan, que cuando devaluaron el real, Telefónica de España -que había ingresado poco antes a la privatización de los teléfonos- vio reducirse a la mitad el capital aportado. Es el riesgo empresario en países emergentes.
En lo que va del año, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo pierde el 35 %. Según el Wall Street Journal, Brasil recurrió -recientemente- a U$S 38.000 millones en reservas para liquidar deuda vencida, en vez de aplazarla. En agosto, recibió un paquete de U$S 30.000 millones de ayuda del FMI para tranquilizar los temores. Pero el real siguió cayendo, y más elevadas fueron las tasas que les exigen los prestamistas para refinanciar su deuda y mayor el superávit a lograr para estabilizarla.
Es mucho más lo que une a ambas naciones de lo que puede separarlas.
El presidente que se va, el economista Fernando Henrique Cardoso, fue autor en 1971 de "Ideologías de la Burguesía Industrial", donde sostuvo: "una ideología nacional-populista es la menos apta estructuralmente para una acción transformadora, dada su vinculación a los sectores menos dinámicos de la economía". En el período 1996-98 de su gestión, el país se benefició de la gran liquidez de los mercados internacionales. Luego del default de Rusia, devaluó el real en enero de 1999 y empezó con el ajuste gradual de tipo de cambio, que fue uno de los disparadores de la crisis Argentina.
No es un vecino más, sino el principal destino de las exportaciones argentinas. En esa oportunidad -quien esto escribe- sostuvo: "la incertidumbre será moneda corriente en el Mercosur". Entonces en el portafolio de los inversores externos se compraban simultáneamente acciones de ambos países. Juntos conforman la principal alianza exportadora agroalimentaria del mundo.
Pero las grandes potencias no abren tan fácilmente sus fronteras, ni las ventanillas de sus Bancos Centrales para otorgar redescuentos baratos a deudas públicas como la de Brasil.
Los inversores extranjeros no se olvidan, que cuando devaluaron el real, Telefónica de España -que había ingresado poco antes a la privatización de los teléfonos- vio reducirse a la mitad el capital aportado. Es el riesgo empresario en países emergentes.
En lo que va del año, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo pierde el 35 %. Según el Wall Street Journal, Brasil recurrió -recientemente- a U$S 38.000 millones en reservas para liquidar deuda vencida, en vez de aplazarla. En agosto, recibió un paquete de U$S 30.000 millones de ayuda del FMI para tranquilizar los temores. Pero el real siguió cayendo, y más elevadas fueron las tasas que les exigen los prestamistas para refinanciar su deuda y mayor el superávit a lograr para estabilizarla.
Es mucho más lo que une a ambas naciones de lo que puede separarlas.







