La incertidumbre pone en riesgo la macroeconomía

No basta con la magia devaluatoria para crecer ni se puede sostener tasas del 3% al 5% mensual para frenar al dólar.

06 Octubre 2002
El escenario económico se presenta doblemente complicado. A la debilidad institucional se le suma la clara diferencia entre la situación y la actitud dirigencial. El primer aspecto incide en la desprotección de la moneda, institución básica de una economía, mientras que el segundo afecta la credibilidad.
Sin solidez institucional en lo político, fiscal y monetario, seguirá la interminable secuencia de desequilibrios fundamentales que obstaculizan el crecimiento. Esto trae aparejada una incertidumbre sistémica que implica un elevado riesgo macroeconómico. Este, la su vez, influye para que los agentes tiendan constantemente a posicionarse en dólares, al procurar un patrón de inversión financiera que sea independiente de los manejos internos relativos a su valor.

Exportaciones
Dada la maxidevaluación del peso se espera que las exportaciones dinamicen el crecimiento, pero la experiencia indica que no basta con la magia devaluatoria para crecer. La historia económica argentina demuestra que las bruscas y periódicas oscilaciones en las reglas de juego han afectado el proceso de inversión productiva. En el actual contexto de bajo nivel de reservas, de un esquema cambiario indefinido y de ausencia de financiamiento externo, las alternativas de política monetaria son reducidas. Por eso otra vez se cae en viejas recetas de estrategia monetaria cuyo final siempre es incierto.
La función del Banco Central durante el primer semestre ha sido asistir la demanda de liquidez del sistema financiero, esterilizar los excesos monetarios con emisión de letras, e intervenir en el mercado cambiario para estabilizar la cotización del dólar perdiendo reservas. A partir de julio, el esquema empieza a revertirse, debido al incremento de la demanda de pesos provocada por la suba de tasas, la inseguridad que termina favoreciendo a los bancos y la elevada preferencia por la liquidez.

Demanda artificial
Tales factores incidieron para crear una coyuntura favorable al peso, pasando el Banco Central a ser comprador neto de divisas y permitiéndole recomponer reservas. Es decir que se vuelve a la vieja práctica de subir la tasa de interés para frenar la escalada del dólar. El problema es que la mayor demanda de moneda doméstica es artificial, inducida por los altos rendimientos ofrecidos por los bancos y la relativa estabilidad cambiaria.
En una economía con memoria, como la argentina, el incremento de tasas incentivará a los agentes a mantenerse en pesos sólo si tal aumento supera las expectativas de devaluación.
El esquema consiste en comprar confianza a corto plazo a un elevado costo financiero. Pero sucede que tasas reales extremadamente positivas no pueden sostenerse indefinidamente, puesto que no sólo alimentan un creciente déficit cuasifiscal, generado por el Central, sino que deprimen la inversión y el consumo al elevar el costo del financiamiento. O bien, crean una fenomenal burbuja financiera de corta duración.
Un país que necesita crecer no puede sostener por demasiado tiempo tasas del 3% al 5% mensual. Por lo tanto, si bien se observa que el crecimiento de los depósitos y la evolución de los agregados monetarios en general, ha sido más favorable a lo esperado, no significa que el equilibrio en el mercado monetario se haya consolidado.

Perspectivas falsas
La estrategia monetaria vigente en si es perversa, porque tiende a originar expectativas de que las tasas no durarán demasiado en los niveles actuales. La gente va a demandar pesos sólo cuando los ahorristas observen que la economía argentina tiene la suficiente estabilidad institucional que los haga pensar que están en Chile, Suiza, Australia.

Tamaño texto
Comentarios