Las pérdidas son millonarias

El Gobierno está engañando a la gente. (Por Franco Eugenio Nanni, economista e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT).

05 Octubre 2002
Con el tan debatido problema de los bonos en Tucumán, el Gobierno está engañando a la gente desde hace ya mucho tiempo.
Engaña no solamente a quienes emplea (maestros, agentes estatales, personal de reparticiones públicas), sino también al conjunto íntegro de los ciudadanos de la provincia. Los engaña porque dice pagarles una suma y les paga otra; porque crea un sistema de canje para los bonos y lo viola sistemáticamente una y otra vez. También engaña porque se adjudica el derecho de emitir moneda falsa y luego argumenta que no tiene fondos legítimos para redimirla.
Es sabido que la moneda circula (cada unidad de moneda rota un determinado número de veces por año) y que la moneda mala circula a mayor velocidad. Esto se debe a que la mejor moneda se guarda como depósito de valor y se gasta la peor (Ley de Gresham). Cada vez que rota el bono le ocasiona a quien lo recibe una pérdida (aun cuando existen casos en los que el receptor no pierde debido a que ha podido llevar adelante un desagio). Considerando que algunos pierden y otros no, estimaremos en 10% la pérdida promedio para cada receptor de bono y en 20 veces por año la velocidad de circulación de los bonos.
Con una masa de bonos del orden de los $ 200 millones circulando a razón de 20 veces por año obtenemos una masa de transacciones realizadas con cuasi moneda equivalente a $ 4.000 millones. Este monto alcanza a las dos terceras partes del PBI total estimado para la provincia.

Costos de la ineficacia
Utilizando el supuesto anterior de que las pérdidas alcanzan el 10% del valor de las transacciones se concluye que la población pierde, por año, unos $ 400 millones, como consecuencia de la mera existencia de esta "moneda".
Con una suma así se podrían construir 400 escuelas, 40 hospitales, viviendas dignas para 100.000 personas o satisfacer muchas de las necesidades de la población a la que esta gestión no supo, ni pudo, ni quiso servir.
La forma en que el Gobierno maneja su ineficacia le impone a la sociedad los siguientes costos:
1) Por un stock de bonos de $ 200 millones, anualmente se paga una tasa de 200% (la sociedad pierde $ 2 por cada peso emitido)

2) El público se ve impedido de utilizar el sistema bancario, debe volver a una época anterior a la existencia de los bancos.

3) Pérdidas de tiempo empleado en el canje de monedas.

4) Pérdida de la noción del precio verdadero de lo que se compra (ruido en el sistema de información que está implícito en toda economía moderna).

5) La gente no compra donde quiere sino donde le reciben la moneda espuria.

6) El público queda expuesto a los riesgos de las falsificaciones (en un grado mucho mayor dada la mala calidad del papel con el que se fabricó esta moneda).

7) Las negociaciones con el resto del mundo están retrasadas y obstruidas -entre otros problemas- por la existencia de bonos.
Por lo analizado, es evidente que la sociedad (no el Gobierno) obtendría grandes beneficios con la desaparición de estos papeles.
Los bonos no son un mal necesario, porque hay provincias que no los tienen (nunca los inventaron o lograron eliminarlos)Para que la Nación reformule su sistema monetario debe negociar con las provincias la eliminación de los papeles pintados. Sin moneda no existe economía y con bonos no existe moneda.

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