11 Febrero 2007 Seguir en 
JERUSALEN.- El secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa, acusó a Israel de provocar a las poblaciones enemistadas entre sí de la ciudad de Jerusalén con las obras que está realizando cerca de la Explanada de las Mezquitas. “Existen planes para alterar las facciones de la ciudad”, afirmó Musa en una declaración a los representantes en una reunión de emergencia en El Cairo y pidió a la comunidad internacional que intervenga para detener las excavaciones.
Musa señaló, más concretamente, que las obras reflejan los intentos de Israel de reforzar su control sobre Jerusalén y afirmó que la Liga había mandado cartas al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y a la Unesco, advirtiendo que la construcción podría tener repercusiones sobre las negociaciones para lograr la paz en la región. “Las violaciones de Israel provocan la ira y la condena en el mundo árabe y amenazan la seguridad y la estabilidad en la región”, dijo Musa.
En la misma línea, el gobierno de Pakistán se declaró “gravemente preocupado por los informes sobre la demolición de muros de la mezquita” y llamó a Tel Aviv al inmediato cese de todas estas actividades. Además de condenar la represión a los manifestantes palestinos que protestaban dentro del complejo de la mezquita de Al Aksa, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán afirma que las obras violan varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben destruir o profanar sitios sagrados en Jerusalén.
Nuevas protestas
Ayer, después de la plegaria en la mezquita de Al Aqsa, un grupo de jóvenes palestinos protestó con violencia al pie del Monte del Templo. Los manifestantes arrojaron piedras contra la policía israelí e incendiaron contenedores de basura. Finalmente fueron repelidos por los uniformados, que detuvieron al menos a tres personas. Los enfrentamientos dejaron más de 30 personas heridas.
El temor a una escalada de la violencia en el mundo musulmán generó una división en el gobierno israelí, que quedó patente en la oposición entre las expresiones del ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, y las del viceministro de Defensa, Efraim Sneh. “La rampa de acceso a la Puerta de los Magrebíes se encuentra fuera del Monte del Templo; no hay motivo para ceder a la campaña de un puñado de extremistas islámicos”, declaró Dichter. “No habrá una tercera Intifada a causa de estas obras”, añadió en referencia a una visita a la Explanada de las Mezquitas del ex primer ministro israelí Ariel Sharon, en setiembre de 2000, que desencadenó la segunda sublevación palestina.
Por su parte, Sneh pidió la suspensión de las obras y sugirió reflexionar sobre la cuestión, aunque “tengamos razón desde un punto de vista jurídico y arqueológico”. (DPA-AFP-NA-Especial)
Musa señaló, más concretamente, que las obras reflejan los intentos de Israel de reforzar su control sobre Jerusalén y afirmó que la Liga había mandado cartas al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y a la Unesco, advirtiendo que la construcción podría tener repercusiones sobre las negociaciones para lograr la paz en la región. “Las violaciones de Israel provocan la ira y la condena en el mundo árabe y amenazan la seguridad y la estabilidad en la región”, dijo Musa.
En la misma línea, el gobierno de Pakistán se declaró “gravemente preocupado por los informes sobre la demolición de muros de la mezquita” y llamó a Tel Aviv al inmediato cese de todas estas actividades. Además de condenar la represión a los manifestantes palestinos que protestaban dentro del complejo de la mezquita de Al Aksa, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán afirma que las obras violan varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben destruir o profanar sitios sagrados en Jerusalén.
Nuevas protestas
Ayer, después de la plegaria en la mezquita de Al Aqsa, un grupo de jóvenes palestinos protestó con violencia al pie del Monte del Templo. Los manifestantes arrojaron piedras contra la policía israelí e incendiaron contenedores de basura. Finalmente fueron repelidos por los uniformados, que detuvieron al menos a tres personas. Los enfrentamientos dejaron más de 30 personas heridas.
El temor a una escalada de la violencia en el mundo musulmán generó una división en el gobierno israelí, que quedó patente en la oposición entre las expresiones del ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, y las del viceministro de Defensa, Efraim Sneh. “La rampa de acceso a la Puerta de los Magrebíes se encuentra fuera del Monte del Templo; no hay motivo para ceder a la campaña de un puñado de extremistas islámicos”, declaró Dichter. “No habrá una tercera Intifada a causa de estas obras”, añadió en referencia a una visita a la Explanada de las Mezquitas del ex primer ministro israelí Ariel Sharon, en setiembre de 2000, que desencadenó la segunda sublevación palestina.
Por su parte, Sneh pidió la suspensión de las obras y sugirió reflexionar sobre la cuestión, aunque “tengamos razón desde un punto de vista jurídico y arqueológico”. (DPA-AFP-NA-Especial)







