10 Febrero 2007 Seguir en 
Santiago, Chile.- Los seis millones de habitantes de Santiago de Chile disfrutan desde hoy de transporte público gratuito, debido al colapso del nuevo sistema de cobro electrónico que debutó hoy en la ciudad.
La medida la adoptó el gobierno, en medio de críticas de la oposición, para evitar protestas y a horas de que entrara en operaciones el nuevo modelo de locomoción colectiva, que modificó todos los recorridos de buses de la ciudad.
Adicionalmente, cientos de policías fueron desplegados en las calles para resguardar el orden, mientras que el Ministerio de Transportes admitió hoy que un 30 % de los recorridos no lograron cumplir con las frecuencias mínimas para garantizar el desplazamiento de los usuarios.
Algunas personas debieron esperar casi una hora para subir a un bus, informaron en vivo los medios de comunicación que calificaron esta revolución vial como un "big bang" urbano. La gratuidad en el transporte público, que operan privados, se extenderá al menos por una semana en los buses de barrio y tres días en los intercomunales.
El costo será asumido por un consorcio de bancos, entre ellos el Santander, que no pudieron poner en operaciones el sistema de cobro electrónico, arriesgando multas por 21 millones de dólares.
El nuevo sistema de transporte fue ideado para modernizar un servicio que aportaba el 70 % de la contaminación capitalina y que era operado por cientos de microempresarios, que fueron reemplazados por diez consorcios empresariales.
Santiago exhibe niveles sobre las normas internacionales de monóxido de carbono, ozono y material particulado grueso, que obliga a sus habitantes a vivir con restricciones de uso para los automóviles, el cierre de fábricas y la prohibición de practicar deportes en días de emergencia ambiental.
Según estudios universitarios, 3.000 personas han muerto desde 1990 producto de complicaciones de salud derivadas de la contaminación ambiental, lo que entre otros aspectos impulsó al gobierno a desarrollar un plan de descontaminación que fue sancionado con la participación de 14.000 ciudadanos.
Desde el año 2000, gracias a estos esfuerzos, la Región Metropolitana aumentó su población, duplicó el Producto Interno Bruto (PIB) y triplicó el parque automotor, a la vez que redujo a casi la mitad la emisión de sustancias contaminantes al aire. (DPA)
La medida la adoptó el gobierno, en medio de críticas de la oposición, para evitar protestas y a horas de que entrara en operaciones el nuevo modelo de locomoción colectiva, que modificó todos los recorridos de buses de la ciudad.
Adicionalmente, cientos de policías fueron desplegados en las calles para resguardar el orden, mientras que el Ministerio de Transportes admitió hoy que un 30 % de los recorridos no lograron cumplir con las frecuencias mínimas para garantizar el desplazamiento de los usuarios.
Algunas personas debieron esperar casi una hora para subir a un bus, informaron en vivo los medios de comunicación que calificaron esta revolución vial como un "big bang" urbano. La gratuidad en el transporte público, que operan privados, se extenderá al menos por una semana en los buses de barrio y tres días en los intercomunales.
El costo será asumido por un consorcio de bancos, entre ellos el Santander, que no pudieron poner en operaciones el sistema de cobro electrónico, arriesgando multas por 21 millones de dólares.
El nuevo sistema de transporte fue ideado para modernizar un servicio que aportaba el 70 % de la contaminación capitalina y que era operado por cientos de microempresarios, que fueron reemplazados por diez consorcios empresariales.
Santiago exhibe niveles sobre las normas internacionales de monóxido de carbono, ozono y material particulado grueso, que obliga a sus habitantes a vivir con restricciones de uso para los automóviles, el cierre de fábricas y la prohibición de practicar deportes en días de emergencia ambiental.
Según estudios universitarios, 3.000 personas han muerto desde 1990 producto de complicaciones de salud derivadas de la contaminación ambiental, lo que entre otros aspectos impulsó al gobierno a desarrollar un plan de descontaminación que fue sancionado con la participación de 14.000 ciudadanos.
Desde el año 2000, gracias a estos esfuerzos, la Región Metropolitana aumentó su población, duplicó el Producto Interno Bruto (PIB) y triplicó el parque automotor, a la vez que redujo a casi la mitad la emisión de sustancias contaminantes al aire. (DPA)







