10 Febrero 2007 Seguir en 
Lisboa, Portugal.- Portugal llevará a cabo mañana un referéndum sobre la legalización del aborto, considerado un test sobre los deseos de cambio social de este país eminentemente católico frente a una feroz oposición de la Iglesia.
Los votantes serán consultados sobre si concuerdan con la propuesta del gobierno de legalizar el aborto a pedido de la mujer, antes de la décima semana de embarazo.
Actualmente, el aborto sólo es permitido hasta la 12ª semana de embarazo en caso de violación, malformación del feto o riesgo de vida para la madre.
De los 27 miembros de la Unión Europea, sólo Irlanda, Malta y Polonia -todos eminentemente católicos- tienen una ley de aborto similar o incluso más restrictiva.
El primer ministro socialista José Socrates, que obtuvo una arrolladora victoria en 2005 con la promesa de modernizar la economía, ha urgido a los votantes a aprobar el cambio de la ley para terminar de una vez por todas con la "vergüenza nacional" de los abortos clandestinos.
"Portugal decide si se resigna a quedarse en el grupo de países más conservadores o si abraza la modernidad y se une a las naciones más desarrolladas", dijo el jueves, durante uno de sus discursos finales en la campaña del referéndum.
Dignatarios de la Iglesia católica en Portugal se han opuesto públicamente a la liberalización de la ley sobre el aborto, y argumentan que se debe proteger la vida del feto.
Un cura amenazó con excomulgar a los católicos que voten a favor de liberalizar la ley, mientras el obispo de la ciudad de Braganca (norte) comparó el aborto con la ejecución del ex presidente iraquí Saddam Hussein.
El cardenal Jose da Cruz Policarpo, el religioso de mayor jerarquía en Portugal, incluyó al aborto en una lista de tendencias sociales preocupantes de las cuales culpó al egoísmo personal.
"Mientras cada uno haga lo que se le dé la gana, el uso de la sexualidad conducirá cada vez más a la falta de respeto de la humanidad: violencia familiar, abuso infantil, sida, el uso de mujeres como objetos, adolescencias perturbadas, aborto", dijo en un mensaje destinado a los fieles.
Más de 90% de la población de Portugal se identifica como católica, pero como sucede en otros países católicos, la asistencia a la Iglesia de manera regular está en declive.
La mayoría de los portugueses (58%) se opone al involucramiento directo de la Iglesia en la campaña del referéndum sobre el aborto, según un sondeo publicado el mes pasado por el periódico Diario de Noticias.
Las encuestas muestran que la gente que está a favor de cambiar la ley supera a los que están en contra, pero la brecha se ha reducido al acercarse la fecha del referéndum, y se espera una fuerte abstención que torna incierto el desenlace.
Más de la mitad de los votantes portugueses registrados deben votar para que los resultados del referéndum sean vinculantes.
Si la abstención invalida la votación pero el bando del "sí" obtiene más votos que el "no", el gobierno ha dicho que usará su mayoría en el Parlamento para alterar la ley.
Una victoria del "sí" significaría un golpe para la Iglesia, que ha tenido un papel importante en la campaña, estimó Jose Adelino Maltez, un profesor de Ciencias PolíticaS de la Universidad Técnica de Lisboa. "Sería como si la Iglesia perdiera una elección por primera vez", afirmó. (AFP-NA)
Los votantes serán consultados sobre si concuerdan con la propuesta del gobierno de legalizar el aborto a pedido de la mujer, antes de la décima semana de embarazo.
Actualmente, el aborto sólo es permitido hasta la 12ª semana de embarazo en caso de violación, malformación del feto o riesgo de vida para la madre.
De los 27 miembros de la Unión Europea, sólo Irlanda, Malta y Polonia -todos eminentemente católicos- tienen una ley de aborto similar o incluso más restrictiva.
El primer ministro socialista José Socrates, que obtuvo una arrolladora victoria en 2005 con la promesa de modernizar la economía, ha urgido a los votantes a aprobar el cambio de la ley para terminar de una vez por todas con la "vergüenza nacional" de los abortos clandestinos.
"Portugal decide si se resigna a quedarse en el grupo de países más conservadores o si abraza la modernidad y se une a las naciones más desarrolladas", dijo el jueves, durante uno de sus discursos finales en la campaña del referéndum.
Dignatarios de la Iglesia católica en Portugal se han opuesto públicamente a la liberalización de la ley sobre el aborto, y argumentan que se debe proteger la vida del feto.
Un cura amenazó con excomulgar a los católicos que voten a favor de liberalizar la ley, mientras el obispo de la ciudad de Braganca (norte) comparó el aborto con la ejecución del ex presidente iraquí Saddam Hussein.
El cardenal Jose da Cruz Policarpo, el religioso de mayor jerarquía en Portugal, incluyó al aborto en una lista de tendencias sociales preocupantes de las cuales culpó al egoísmo personal.
"Mientras cada uno haga lo que se le dé la gana, el uso de la sexualidad conducirá cada vez más a la falta de respeto de la humanidad: violencia familiar, abuso infantil, sida, el uso de mujeres como objetos, adolescencias perturbadas, aborto", dijo en un mensaje destinado a los fieles.
Más de 90% de la población de Portugal se identifica como católica, pero como sucede en otros países católicos, la asistencia a la Iglesia de manera regular está en declive.
La mayoría de los portugueses (58%) se opone al involucramiento directo de la Iglesia en la campaña del referéndum sobre el aborto, según un sondeo publicado el mes pasado por el periódico Diario de Noticias.
Las encuestas muestran que la gente que está a favor de cambiar la ley supera a los que están en contra, pero la brecha se ha reducido al acercarse la fecha del referéndum, y se espera una fuerte abstención que torna incierto el desenlace.
Más de la mitad de los votantes portugueses registrados deben votar para que los resultados del referéndum sean vinculantes.
Si la abstención invalida la votación pero el bando del "sí" obtiene más votos que el "no", el gobierno ha dicho que usará su mayoría en el Parlamento para alterar la ley.
Una victoria del "sí" significaría un golpe para la Iglesia, que ha tenido un papel importante en la campaña, estimó Jose Adelino Maltez, un profesor de Ciencias PolíticaS de la Universidad Técnica de Lisboa. "Sería como si la Iglesia perdiera una elección por primera vez", afirmó. (AFP-NA)







