El balance de la primera jornada

Luces y sombras de la organización del festival. Lo que hay que tener en cuenta antes de viajar.

Una vez más, La 25 desató su fiesta de banderas y cotillón. La Voz del Interior / Carla Barbero
Una vez más, La 25 desató su fiesta de banderas y cotillón. La Voz del Interior / Carla Barbero
10 Febrero 2007
Cosquín, Córdoba.- La organización es crucial en todo evento que convoca a multitudes. Si funciona, y las cosas van sobre rieles, el camino al éxito está asegurado. Pero si ello no ocurre, ni la adrenalina del público más entusiasta podrá salvarlo de la ruina. Aquí repasamos lo bueno y lo malo de la primera jornada del festival, y cuestiones a tener en cuenta antes de viajar.

Lo bueno

Los carteles señaladores. Lo que durante las seis ediciones anteriores fue un reclamo no atendido, en esta edición de Cosquín Rock, se convirtió en realidad. La programación íntegra de cada una de las jornadas, con los horarios de todas las bandas, está disponible en el centro del predio en forma de dos tótems gigantes de acrílico.

Cantidad y limpieza de los baños. Las largas hileras de sanitarios químicos son una buena noticia. Pero más aún, que se haya dispuesto de suficiente personal avocado exclusivamente a higienizarlos.

El pasto. Fue una grata sorpresa y uno de los remedios para el polvaderal en que se convirtió el predio del festival en ediciones pasadas. La carpeta verde se extendía (al menos en el primero de los tres días) hasta donde llegaba la vista. Habrá que ver la resistencia de la gramilla después de unos cuantos pogos.

Lo malo

La coordinación entre el ingreso del público y la actuación de las primeras bandas. Los tucumanos de Karma Sudaca tuvieron el "honor" de abrir el escenario principal frente a? casi nadie. La gente todavía no había llegado hasta ese sector, puesto que se ingresa por el otro extremo del predio.

El barro. Si bien el pasto remedió el tema del polvo, la lluvia de la mañana, que se extendió hasta después del mediodía, hizo estragos en los alrededores del predio. No hubo acceso ni calle natural transitable en la tarde de ayer y la única manera fue embarrándose el calzado y parte de la ropa. Los optimistas dirían que es como Woodstock, pero?

El caos de tránsito para llegar. No se sabe si fue porque este año la afluencia de turismo fue mayor que durante ediciones anteriores, o por alguna desinteligencia en la organización del tráfico vehicular, pero lo cierto es que en la zona del paredón del dique San Roque, a unos quilómetros del predio, la única velocidad posible en auto era a paso de hombre. A tener en cuenta para salir con tiempo.
El agua que no es gratis.

Otro año consecutivo, sin agua potable en el predio. Si bien es comprensible que no debe ser tarea sencilla ni barata instalarlo en el lugar, no se entiende que en un lugar que recibe a 20 mil almas en una noche, no haya una forma de tomar agua que no sea pagando en los puestos de venta.

Las demoras. El esquema de horarios se mantuvo tal como estaba previsto durante las primeras horas. Pero tanto el escenario temático como el principal sufrieron demoras importantes a partir de las 19. Antes del show de Andrew Tosh, el espacio central estuvo una larga hora y media sin actividad. Según la producción, por un accidente que retrasó el tránsito y la llegada del jamaiquino al predio.




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