10 Febrero 2007 Seguir en 
Rock "under". En la trastienda del festival, José Palazzo contaba con sueño pero aliviado su odisea matutina: el viernes a las 7 de la mañana, mientras intentaba conciliar el sueño después de haber dejado todo listo a las cuatro, se encendió el "teléfono rojo" al que sólo lo llaman por emergencias. La noticia era que el escenario temático se había hundido un metro y medio bajo el piso. El suelo había cedido por la lluvia. Fueron necesarias palas, gatos hidráulicos, camiones y mucho trabajo para terminar de nivelarlo, a dos horas del comienzo del festival.
En el lugar equivocado, en el momento errado. Tres postales de la primera noche de Cosquín Rock:
1. En el paisaje de negras remeras y cueros gastados que eran monopolio en el escenario temático, y mientras Serpentor pedía ?larga vida al metal?, uno de los asistentes en medio de todos los fans, lució orgulloso su pantalón color crema, remera cuello polo, gorra de béisbol blanca y zapatos náuticos (sin medias), mientras mandaba mensajes de texto por su celular.
2. En la calle por la que se accede a las carpas VIP, todo barro y resbalones, pudo verse en la tarde de ayer esta escena: camioneta 4x4, conductor hablando frenéticamente por celular y mujer (joven) sentada en el asiento del conductor con la puerta abierta y las piernas cruzadas hacia afuera? limándose las uñas.
3. El estacionamiento de producción, lodazal inevitable por el tránsito y la lluvia, es el punto por donde ingresan las vans con las promotoras, la mayor parte de las cuales están destinadas a la carpa VIP. A quien pasara a las 17.30 por allí le sería imposible no escuchar los gritos de una de ellas, en impecables calzas blancas, protestando desde adentro un: "¡Ah, no, yo acá no me bajo!".
Por las dudas. Como en todo espectáculo público, en Cosquín Rock se reparten preservativos. Cuando el responsable de la tarea, cargado con una gran caja de ellos, accedió al campo, el ingreso le fue permitido por uno de los implacables guardias que controlan las salidas de emergencia. "¿Me das uno?", preguntó tímidamente el empleado. Con sorpresa, vio cómo el de prevención le regalaba? un arsenal de treinta. Le tuvo fe.
Cuestión de cartel. En la grilla del escenario principal, pasadas las 21, cuando todos esperaban a La Mancha de Rolando, los acordes inconfundibles de un reggae atronaron desde las columnas de sonido. No era que los de Avellaneda habían cambiando sorpresivamente de género, sino que Los Cafres programados originalmente para el turno siguiente, adelantaron su show. Se sabe que en estos festivales, las bandas más importantes tocan más tarde. Y desde la producción, deslizaron que hubo un "tira y afloje" entre las dos agrupaciones. Parece que ganó La Mancha.
Apolíticos. La psicodelia stoner de Los Natas no pudo escucharse como corolario de la actividad en el escenario de la Agencia Córdoba Turismo. Aparentemente, la banda reconocida a nivel internacional, se negó a subir a un espacio auspiciado por el Gobierno de Córdoba.
En el lugar equivocado, en el momento errado. Tres postales de la primera noche de Cosquín Rock:
1. En el paisaje de negras remeras y cueros gastados que eran monopolio en el escenario temático, y mientras Serpentor pedía ?larga vida al metal?, uno de los asistentes en medio de todos los fans, lució orgulloso su pantalón color crema, remera cuello polo, gorra de béisbol blanca y zapatos náuticos (sin medias), mientras mandaba mensajes de texto por su celular.
2. En la calle por la que se accede a las carpas VIP, todo barro y resbalones, pudo verse en la tarde de ayer esta escena: camioneta 4x4, conductor hablando frenéticamente por celular y mujer (joven) sentada en el asiento del conductor con la puerta abierta y las piernas cruzadas hacia afuera? limándose las uñas.
3. El estacionamiento de producción, lodazal inevitable por el tránsito y la lluvia, es el punto por donde ingresan las vans con las promotoras, la mayor parte de las cuales están destinadas a la carpa VIP. A quien pasara a las 17.30 por allí le sería imposible no escuchar los gritos de una de ellas, en impecables calzas blancas, protestando desde adentro un: "¡Ah, no, yo acá no me bajo!".
Por las dudas. Como en todo espectáculo público, en Cosquín Rock se reparten preservativos. Cuando el responsable de la tarea, cargado con una gran caja de ellos, accedió al campo, el ingreso le fue permitido por uno de los implacables guardias que controlan las salidas de emergencia. "¿Me das uno?", preguntó tímidamente el empleado. Con sorpresa, vio cómo el de prevención le regalaba? un arsenal de treinta. Le tuvo fe.
Cuestión de cartel. En la grilla del escenario principal, pasadas las 21, cuando todos esperaban a La Mancha de Rolando, los acordes inconfundibles de un reggae atronaron desde las columnas de sonido. No era que los de Avellaneda habían cambiando sorpresivamente de género, sino que Los Cafres programados originalmente para el turno siguiente, adelantaron su show. Se sabe que en estos festivales, las bandas más importantes tocan más tarde. Y desde la producción, deslizaron que hubo un "tira y afloje" entre las dos agrupaciones. Parece que ganó La Mancha.
Apolíticos. La psicodelia stoner de Los Natas no pudo escucharse como corolario de la actividad en el escenario de la Agencia Córdoba Turismo. Aparentemente, la banda reconocida a nivel internacional, se negó a subir a un espacio auspiciado por el Gobierno de Córdoba.
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