Como si fuera un parque de diversiones del rock

Desde un globo aerostático hasta metegoles, el predio ofreció las opciones de un verdadero parque de diversiones del rock.

Corvata, de Carajo, bajo el signo metalero de referencia. Y la TV lo sigue. La Voz del Interior / Carla Barbero
Corvata, de Carajo, bajo el signo metalero de referencia. Y la TV lo sigue. La Voz del Interior / Carla Barbero
10 Febrero 2007
Cosquín, Córdoba.- Cosquín Rock se va pareciendo, de a poco, a lo que originariamente (y en palabras de José Palazzo, su creador) se propuso ser: un parque de diversiones del rock.

Hay un globo aerostático en el predio, un par de metegoles y como en cualquier parque temático que se precie de tal, unas cuantas opciones para gastar dinero.

Algunas son las básicas y elementales, pero imprescindibles, como comida y bebida. En ese rubro, el menú no es muy variado pero engaña al estómago: la porción de nachos o fajitas cuestan cinco pesos igual que una hamburguesa, y se puede tomar agua ($ 3), gaseosea ($ 5), cerveza ($ 7) y el omnipresente fernet ($ 15).

La novedad es que circulan entre el público vendedores con las clásicas bandejas, al grito de "¡Hay cerveza, hay fernet!". Auténtico delivery.

Lo que sí ha mejorado respecto a años anteriores es la oferta de indumentaria. Ya no solamente se encuentran las remeras del festival, con el logo inscripto en frente o doro, sino que hay para todos los gustos.
Por 25 pesos se consiguen de casi todas las bandas que participan en el evento, mientras que se agregaron accesorios como mochilas, $ 25 y carteras $ 20.

Las promotoras ofrecen sus productos, en algunos casos como muestra gratis, y en otros (como las chicas que venden ringtones) por un módico precio. Señal clara de que la "cultura celular" invadió definitivamente todos los espacios, incluido el del rock.


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