Sabiduría de rey anciano

Anne Beatrice Clasmann - Agencia DPA.

10 Febrero 2007
el cairo.- Si bien el cese del conflicto interno palestino no resuelve ninguno de los problemas entre los árabes y la fuerza ocupadora de Israel, al fin y al cabo es la primera vez en muchos años que una mediación árabe tiene éxito. Algo considerado ya suficiente para volver a albergar esperanzas.
La lista de los fracasados intentos por resolver conflictos entre árabes de manera interna es más bien larga. Hace semanas que la Liga Arabe trata infructuosamente de mediar en el Líbano entre el gobierno y la oposición. También han fallado hasta ahora las iniciativas árabes para reconciliar a chiítas y a sunnitas en Irak. Todavía se recuerda con horror las dos cumbres de 2003, en las que los Emiratos Arabes Unidos, Egipto y Arabia Saudita trataron de influir sobre Saddam Hussein para evitar la invasión estadounidense. El resultado: príncipes herederos, ministros y jefes de Estado acabaron gritándose cosas como “¿quién te elevó al poder?” o “¡cierra la boca, mono!”, delante de las cámaras. El último éxito diplomático interno árabe fue el Acuerdo de Taif, que en 1989 allanó el camino para poner fin a la guerra civil libanesa.
Dicen que el rey saudita Abdullah recibió en su palacio a Abbas, a Haniyeh y a Meshaal con estas palabras: “¡que la vergüenza por estas luchas caiga sobre ustedes!”. Y les recordó su deber religioso de defender Palestina y la cuestión palestina. Mirando hacia los lugares sagrados del islam, sólo les dio dos posibilidades: llegar a un acuerdo o quedar ante sus hermanos de fe como malos musulmanes. El monarca, de 82 años, se aprovechó de su autoridad como anciano, algo que en el mundo árabe siguen respetando muchos. “El rey nos habló como un padre a sus hijos”, dijo conmovido Haniyeh, de 44 años, al término de las negociaciones.