04 Octubre 2002 Seguir en 
El desagio de los bonos, que ha convertido a Tucumán en una de las provincias más caras, golpea a todos los bolsillos. Uno de los sectores que sufre la depreciación de esta moneda espuria es el gastronómico.
Un empresario del sector señaló que el 95% de los ingresos en los bares es en bonos. "Antes, teníamos el paliativo de las tarjetas de crédito o de los tickets alimentarios, pero la gente ya no usa casi tarjetas y a los vales, aparentemente, los gasta en el supermercado o en otros rubros", comentó.
En todos los bares y restaurantes de la provincia se recibe Bocade por la totalidad del consumo. Sin embargo, los propietarios tienen que pagar a los proveedores en efectivo. "Algunos proveedores reciben bonos pero recargan el desagio en el precio final, así que es prácticamente lo mismo", señaló la fuente consultada por LA GACETA.
Además, hay mercaderías que sólo se pueden comprar con dinero real; por ejemplo, los vinos, el café o la vajilla, que siempre hay que estar reponiendo.
Por otra parte, un gran porcentaje de los servicios también se paga con la moneda nacional. Por tratarse de un comercio, los bares o restaurantes pagan el 50% de luz en bonos y el resto, en efectivo. También deben pagar el gas y los gravámenes nacionales con dinero real. Sólo pueden pagar con bonos el agua, los impuestos provinciales y las tasas municipales.
Monedas
Ahí no terminan los problemas. La necesidad de dar vuelto con monedas es otra cuestión difícil. "Tenemos un gasto diario de $ 500 en efectivo que cambiamos por monedas. El problema es que ese dinero vuelve en bonos", explicó la fuente empresaria. "El cliente paga con bonos de $ 2 o de $ 5 y hay que darle parte del vuelto en monedas", agregó.
Algunos propietarios de bares envidian a sus colegas bonaerenses ya que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires previó la situación e hizo imprimir patacones de $ 1.Con todo, los bares se mantienen. "En el centro, uno puede darse maña para seguir resistiendo, pero hay sectores de la ciudad donde la actividad ha caído mucho e incluso tienen menos personal", dijo la fuente.
Un empresario del sector señaló que el 95% de los ingresos en los bares es en bonos. "Antes, teníamos el paliativo de las tarjetas de crédito o de los tickets alimentarios, pero la gente ya no usa casi tarjetas y a los vales, aparentemente, los gasta en el supermercado o en otros rubros", comentó.
En todos los bares y restaurantes de la provincia se recibe Bocade por la totalidad del consumo. Sin embargo, los propietarios tienen que pagar a los proveedores en efectivo. "Algunos proveedores reciben bonos pero recargan el desagio en el precio final, así que es prácticamente lo mismo", señaló la fuente consultada por LA GACETA.
Además, hay mercaderías que sólo se pueden comprar con dinero real; por ejemplo, los vinos, el café o la vajilla, que siempre hay que estar reponiendo.
Por otra parte, un gran porcentaje de los servicios también se paga con la moneda nacional. Por tratarse de un comercio, los bares o restaurantes pagan el 50% de luz en bonos y el resto, en efectivo. También deben pagar el gas y los gravámenes nacionales con dinero real. Sólo pueden pagar con bonos el agua, los impuestos provinciales y las tasas municipales.
Monedas
Ahí no terminan los problemas. La necesidad de dar vuelto con monedas es otra cuestión difícil. "Tenemos un gasto diario de $ 500 en efectivo que cambiamos por monedas. El problema es que ese dinero vuelve en bonos", explicó la fuente empresaria. "El cliente paga con bonos de $ 2 o de $ 5 y hay que darle parte del vuelto en monedas", agregó.
Algunos propietarios de bares envidian a sus colegas bonaerenses ya que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires previó la situación e hizo imprimir patacones de $ 1.Con todo, los bares se mantienen. "En el centro, uno puede darse maña para seguir resistiendo, pero hay sectores de la ciudad donde la actividad ha caído mucho e incluso tienen menos personal", dijo la fuente.







