04 Octubre 2002 Seguir en 
Siguiendo la tónica nacional, los ahorristas tucumanos optan mayoritariamente por no retirar el dinero del corralito. "El 65% de los fondos quedó en los bancos; la mayor parte, en plazos fijos y el resto, en cajas de ahorro y en cuentas a la vista", señaló el gerente de un banco nacional que opera en la plaza tucumana.El ejecutivo explicó que la primera demanda del público es por información y consultas sobre su situación particular. "La tranquilidad es la característica que prevalece ante los ahorristas interesados en disponer de sus fondos", añadió el gerente.
Ayer se cumplió la segunda jornada de la devolución de los depósitos reprogramados de hasta $ 7.000 -y en algunos bancos de hasta $ 10.000- que dispuso el Gobierno nacional.En un banco de origen extranjero, un ejecutivo de cuentas comentó que la afluencia de público al banco, si bien fue superior a la media habitual, no resultó masiva como se esperaba. "La gente está tranquila y prefiere hacer alguna diferencia con plazos fijos antes que correr el riesgo de dejar la plata en la casa y sufrir algún robo", manifestó.
"Mucha gente deja la plata en la cuenta porque, en realidad, no necesita gastarla; lo que realmente quiere es tenerla disponible cuando la necesite", añadió el gerente de un banco nacional.Donde se vio menos tranquilidad, en cambio, es en aquellos bancos donde el proceso es más complejo. En esas entidades, los clientes tienen que llenar un formulario y esperar entre 48 y 72 horas para cobrar el dinero. "Los sistemas informáticos no ayudan mucho y eso al público le cuesta entender", dijo el gerente de una de estas entidades. "Muchos clientes se enojan, porque quieren cobrar en forma inmediata como otros", añadió.
Sólo el 30%
Los cálculos que se hacen en la plaza local -según los ejecutivos consultados por LA GACETA- son que se retirará solamente el 30% de los fondos depositados y no el 60% como se preveía. "Se hizo un cálculo pesimista pero está saliendo mucho menos plata de los bancos", puntualizó un ejecutivo.A criterio de los gerentes, si bien todavía hay cierto resentimiento contra los bancos, la confianza en el sistema financiero está volviendo. "En parte se debe a la gran inseguridad que hay, pero también a que los clientes van entendiendo que los bancos no son un monstruo, no son los malos de la película, sino que también son víctimas de una política económica errada que emana del Gobierno nacional", explicó uno de los ejecutivos.
La Corte no devolvió un depósito
BUENOS AIRES.- La Corte Suprema de Justicia postergó ayer la devolución de depósitos a una ahorrista, ya que entendió que a partir del decreto que establece un nuevo menú de bonos ("Canje II") y la apertura parcial del "corralito" debe darles traslado a las partes. Así lo informaron fuentes judiciales, que precisaron que la mujer tenía sentencia firme de Cámara no sólo por la medida cautelar sino también por el fondo de la cuestión.
Pero la Corte resolvió correr traslado a las partes para que se pronuncien sobre el decreto 1.836 y sólo después decidirá si devuelve o no el dinero en efectivo. La decisión adoptada hoy por la Corte corresponde al caso de la ahorrista Mirta Beratz.La medida despertó discrepancias en el seno de la Corte, ya que virtualmente implica un nuevo paso en un hipotético aval a los nuevos bonos que, según un criterio que empieza a predominar entre los ministros, respetan el principio de propiedad. (DyN)
Ayer se cumplió la segunda jornada de la devolución de los depósitos reprogramados de hasta $ 7.000 -y en algunos bancos de hasta $ 10.000- que dispuso el Gobierno nacional.En un banco de origen extranjero, un ejecutivo de cuentas comentó que la afluencia de público al banco, si bien fue superior a la media habitual, no resultó masiva como se esperaba. "La gente está tranquila y prefiere hacer alguna diferencia con plazos fijos antes que correr el riesgo de dejar la plata en la casa y sufrir algún robo", manifestó.
"Mucha gente deja la plata en la cuenta porque, en realidad, no necesita gastarla; lo que realmente quiere es tenerla disponible cuando la necesite", añadió el gerente de un banco nacional.Donde se vio menos tranquilidad, en cambio, es en aquellos bancos donde el proceso es más complejo. En esas entidades, los clientes tienen que llenar un formulario y esperar entre 48 y 72 horas para cobrar el dinero. "Los sistemas informáticos no ayudan mucho y eso al público le cuesta entender", dijo el gerente de una de estas entidades. "Muchos clientes se enojan, porque quieren cobrar en forma inmediata como otros", añadió.
Sólo el 30%
Los cálculos que se hacen en la plaza local -según los ejecutivos consultados por LA GACETA- son que se retirará solamente el 30% de los fondos depositados y no el 60% como se preveía. "Se hizo un cálculo pesimista pero está saliendo mucho menos plata de los bancos", puntualizó un ejecutivo.A criterio de los gerentes, si bien todavía hay cierto resentimiento contra los bancos, la confianza en el sistema financiero está volviendo. "En parte se debe a la gran inseguridad que hay, pero también a que los clientes van entendiendo que los bancos no son un monstruo, no son los malos de la película, sino que también son víctimas de una política económica errada que emana del Gobierno nacional", explicó uno de los ejecutivos.
La Corte no devolvió un depósito
BUENOS AIRES.- La Corte Suprema de Justicia postergó ayer la devolución de depósitos a una ahorrista, ya que entendió que a partir del decreto que establece un nuevo menú de bonos ("Canje II") y la apertura parcial del "corralito" debe darles traslado a las partes. Así lo informaron fuentes judiciales, que precisaron que la mujer tenía sentencia firme de Cámara no sólo por la medida cautelar sino también por el fondo de la cuestión.
Pero la Corte resolvió correr traslado a las partes para que se pronuncien sobre el decreto 1.836 y sólo después decidirá si devuelve o no el dinero en efectivo. La decisión adoptada hoy por la Corte corresponde al caso de la ahorrista Mirta Beratz.La medida despertó discrepancias en el seno de la Corte, ya que virtualmente implica un nuevo paso en un hipotético aval a los nuevos bonos que, según un criterio que empieza a predominar entre los ministros, respetan el principio de propiedad. (DyN)







