08 Febrero 2007 Seguir en 
En un principio se creyó que Liliana del Valle Cruz había dejado su auto abandonado, con las ventanillas bajadas y las llaves puestas, en el estacionamiento de la Terminal de Omnibus.
Este hecho desconcertó a los investigadores y le inyectó un gran misterio a la desapareción de la contadora.
Primero se pensó que había viajado de urgencia a Buenos Aires a buscar a su cuñado. La hermana de la contadora se había separado y había abandonado a su esposo y a sus hijos en Buenos Aires, tras lo cual vino a Tucumán a la casa de Liliana. Pero la situación se habría vuelto insostenible y la contadora habría expresado varias veces su deseo de ir a buscar a su cuñado para que se hiciera cargo de su hermana.
La otra hipótesis enunciaba que, como Liliana estaba siendo medicada, el exceso de drogas le habría producido un estado de shock, por el que andaría perdida, deambulado sin rumbo.
Incluso, la mujer que ahora está detenida, principal sospechosa del crimen, le dijo a la Policía que ella misma le estaba suministrando las inyecciones.
Nada de esto fue cierto. La mujer que dejó el auto en la Terminal de Omnibus y a quien un guardia le dijo que no podía estacionar allí no era Liliana, sino que era la supuesta autora del asesinato. Luego de matarla, habría llevado y luego abandonado el vehículo de Liliana en la terminal para despistar a los investigadores. Con el mismo fin les dijo que estaba medicada y que podría estar perdida, cuando en realidad estaba degollada, en un placard de su farmacia.
Este hecho desconcertó a los investigadores y le inyectó un gran misterio a la desapareción de la contadora.
Primero se pensó que había viajado de urgencia a Buenos Aires a buscar a su cuñado. La hermana de la contadora se había separado y había abandonado a su esposo y a sus hijos en Buenos Aires, tras lo cual vino a Tucumán a la casa de Liliana. Pero la situación se habría vuelto insostenible y la contadora habría expresado varias veces su deseo de ir a buscar a su cuñado para que se hiciera cargo de su hermana.
La otra hipótesis enunciaba que, como Liliana estaba siendo medicada, el exceso de drogas le habría producido un estado de shock, por el que andaría perdida, deambulado sin rumbo.
Incluso, la mujer que ahora está detenida, principal sospechosa del crimen, le dijo a la Policía que ella misma le estaba suministrando las inyecciones.
Nada de esto fue cierto. La mujer que dejó el auto en la Terminal de Omnibus y a quien un guardia le dijo que no podía estacionar allí no era Liliana, sino que era la supuesta autora del asesinato. Luego de matarla, habría llevado y luego abandonado el vehículo de Liliana en la terminal para despistar a los investigadores. Con el mismo fin les dijo que estaba medicada y que podría estar perdida, cuando en realidad estaba degollada, en un placard de su farmacia.
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