Interferencia para Cristina
El desplazamiento de Miguel Campos, de Agricultura, y la intervención en el Indec fueron decisiones impostergables que adoptó el Presidente. Un sondeo venía favorable. Por Angel Anaya - Columnista.
08 Febrero 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- Las complicadas partidas de ajedrez de las relaciones oficiales, donde el Presidente suele exigir invariablemente un jaque mate, han tenido la sorpresiva variante del desplazamiento del secretario de Agricultura, Miguel Campos, para facilitar el diálogo con los sectores agrarios, al advertir cuán peligrosa se estaba tornando la pugna sin contar con una política de largo plazo. Campos no ha sido echado, sino trasladado a un discreto puesto a la sombra del jefe del Gabinete, Alberto Fernández, encargado por Kirchner de hallar la vía de paz. Tan significativo movimiento para permitir el diálogo no ha pasado inadvertido entre el gran ruido político de la intervención en el Indec, donde el argumento del Presidente ha sido que su gobierno puede hacerlo y aún más si es necesario. Pero ambas decisiones impostergables, han interferido en la buscada repercusión del viaje a París de la primera dama para la firma del convenio de protección internacional contra la desaparición forzada de personas, una suerte de trampolín para levantar la chance de Cristina Fernández a su candidatura presidencial. A pocas horas de tomar difusión la significativa agenda de actividades de la senadora, un sondeo telefónico de encuestadores que trabajan para la Casa Rosada, indicaba que no obstante aquella interferencia, el puntaje positivo estaba creciendo, si bien no pudo establecerse para su difusión pública.Con una buena brújula
La comitiva francesa de la primera dama y representante oficial argentina está integrada por una veintena de funcionarios e invitados oficiales, que encabeza el canciller, pero -como ya se dijo hace una semana en este lugar- el alma mater y gran director de las actividades, es el nuevo embajador en Francia, Eric Calcagno, con antigua residencia y un nivel elevado de relaciones de alcurnia. Cristina de Kirchner está tratando de definir un perfil no tanto hacia la izquierda como de adalid de los derechos humanos, puntualmente aconsejada por Calcagno, quien antes de partir de Buenos Aires advirtió que la candidata presidencial francesa, la socialista Segolene Royal, a quien la primera dama admira, está siendo desplazada en las encuestas para las urnas de mayo, por el derechista Nicolás Sarkozy -ministro del Interior- quien fue de inmediato incorporado a la agenda de la viajera, aunque con tardío resultado.
Ese tejido sutil de la evidente campaña presidencialista que en Buenos Aires acompañan con opiniones personales integrantes del círculo íntimo del Presidente -Aníbal y Alberto Fernández, Carlos Kunkel y otros- en declaraciones públicas que ninguno haría sin el aval de Kirchner, es disciplinadamente aceptado por su beneficiaria, aunque eso sí, sin conceder a la prensa frase alguna, aceptando tácitamente que quien calla otorga. (De nuestra Sucursal)







