El viejo paradigma de la estrategia y el sentido de la oportunidad
Por Gustavo Martinelli - Redacción LA GACETA.
07 Febrero 2007 Seguir en 
La notoria falta de coordinación entre la Provincia, los municipios y las comunas provoca serios inconvenientes a los visitantes. Desilusión por el museo cerrado. En 1815, cuando británicos y prusianos derrotaron a Napoleón en la batalla de Waterloo, quedó demostrado el poder que tiene la información. A través de una paloma mensajera, la banca Rothschild recibió la noticia de la derrota de Bonaparte, e inmediatamente comenzó a vender los bonos de la deuda inglesa en la Bolsa de Londres. Los inversionistas supusieron que Gran Bretaña era en realidad la derrotada y se desprendieron rápidamente de sus títulos. Mientras tanto, la banca Rothschild compraba papeles mediante testaferros y, una vez conocida la victoria, ganó millones de libras.
El episodio refleja claramente el antiguo paradigma de la estrategia y del sentido de la oportunidad. Hoy, globalización mediante, poderoso es quien maneja información y sabe aprovechar las herramientas con las que nació. Tal vez por eso, buena parte de los males que desvelan a Tucumán tienen justamente su raíz en la inacción. O, lo que es aún peor, en el olvido. Porque, a decir verdad, en los últimos años la provincia estuvo mirando su presente a través de un espejo retrovisor. Y entró al futuro retrocediendo. Esto es particularmente visible en el rubro turístico. No porque no exista promoción o falten visitantes sino porque la descoordinación y la desidia pueden más que la buena voluntad de las autoridades. Museos que no abren los domingos; promociones que cambian con la puesta del sol; cortes de ruta en lugares estratégicos; polos turísticos abandonados y un microcentro que aún se debate entre el abandono y la suciedad son algunos de los escollos que siguen complicando el desarrollo de la provincia. Es cierto que faltan inversiones y que se está trabajando para tentar a los empresarios y para atraer capitales. Pero, como sucede en la vida misma, cuando los esfuerzos no van para un solo lado, el resultado es muy distinto del triunfo. La notoria falta de coordinación entre la provincia, los municipios y las comunas sigue conspirando contra el desarrollo de esta industria que, en otras latitudes, es pujante y dinámica. En diciembre, LA GACETA publicó el testimonio de Susana Cabrero, oriunda de las Islas Canarias (España), que se quejó abiertamente: “aquí parece estar institucionalizado el delito de brindar falsas informaciones. Te convocan por un museo jesuita y te das con una casona con muebles antiguos. Y uno, para verlo, posterga un viaje, gasta más de lo previsto y pierde tiempo. A un turista esto lo espanta”, dijo la mujer. El domingo, como si fuera un penitente que tropieza con la misma piedra, otra turista intentó visitar en vano el museo Timoteo Navarro, tal como le habían recomendado en el Ente Turismo. “Qué lástima, este era mi último día en Tucumán”, dijo ante la puerta cerrada del museo.







