Entre la fortaleza y el castillo de naipes

06 Febrero 2007
El anuncio de la creación de un nuevo grupo policial para investigar homicidios y delitos complejos suena espectacular pero también parece demasiado ambicioso. A prueba. Por Roberto Delgado - Redacción LA GACETA.

El anuncio de la creación de un nuevo equipo policial para investigar homicidios y delitos complejos dejó estupefactos a los críticos de la política de seguridad. El ministro de Seguridad Ciudadana y el jefe de la fuerza hablaron con orgullo de la nueva sección, pero están entrampados en una promesa de mejora que deberá demostrarse en los hechos y que puede desarmarse como un castillo de naipes ante una crisis. Hay que recordar que, sólo en 2006, el actual Gobierno pasó tres momentos de fuerte zozobra, con los casos de Paulina Lebbos, Betty Argañaraz y María Fernanda Chaila. Ninguno de los tres ha sido resuelto.
De hecho, la Policía de Córdoba, que tiene muchas más posibilidades que la nuestra y que cuenta con algunos de los institutos que se piden para Tucumán (como la sección Asuntos Internos y la Policía Judicial), se encuentra en una fuerte crisis derivada del crimen del country y ha puesto en marcha medidas, como la creación de un nuevo comando especial y el lanzamiento de 500 policías a la calle.

Especie de tregua
Las autoridades tucumanas gozan de una suerte de tregua en lo que hace al “clima” de inseguridad, pese a que hay hechos que muestran que esta no es una isla de tranquilidad, como el asesinato del distribuidor de helados Juan Roccuzzo o el asalto al banco de la avenida Colón. Pero el ambiente les permite a los funcionarios presentar su proyecto sin que haya demasiadas críticas, aun en medio de marchas de familiares de 150 víctimas de la impunidad.
Hace poco, el subjefe de Policía, Nicolás Barrera, anunció que disminuyeron las denuncias de delitos -lo apoyó en este informe el fiscal Guillermo Herrera-, pero la lectura que se hace de las cifras varía. Mientras el subjefe dice que hay menos delitos porque hay más prevención, los taxistas y los colectiveros afirman que no no hay presentaciones ante la fuerza de seguridad porque no se cree que se vaya a investigar. En la encuesta de LA GACETA, el 54,3 % de las víctimas de delitos afirma que no informó el hecho a la Policía.
¿Qué hay de nuevo en este grupo? El anuncio de capacitación y de especialización en pocas áreas -investigar homicidios, trata de blancas, estafas, pedofilia, desaparición de personas y amenazas de muerte a funcionarios o empresarios-. Pero las cosas no están claras. Se dice que se va a informatizar a la fuerza para trabajar con bases de datos, pero nada se habla del convenio firmado por la Corte Suprema en 2005 con con la Dirección del Registro Nacional de Reincidencia para usar una base de datos de todo el país. En ese momento, el subsecretario federal de Política Criminal, Alejandro Slokar, dijo que Tucumán no tiene cuadros estadísticos sobre esta cuestión y, que se sepa, nada se hizo en estos dos años. ¿Con qué base de datos se va a trabajar, si es tradicional que en Tucumán no se hagan estadísticas mínimas de delitos?
Por lo demás, la tarea del nuevo grupo hará necesario que tenga muchos hombres. Son delitos muy complejos, como la estafa, o demasiado frecuentes, como las amenazas de muerte. Asimismo, el anuncio de este grupo especial no tiene correspondencia con organismos similares en la Justicia. De hecho, desde hace dos años se reclama en vano que se creen 10 fiscalías más.

Otras tareas
No está mal pensar en un cuerpo nuevo frente a un delito -el homicidio- que no baja de los casi 70 casos anuales-. Pero también convendría pensar si no hace falta hacer eficiente la tarea mínima policial, como por ejemplo tomar huellas digitales para identificar a detenidos los fines de semana, algo que no se puede hacer en la actualidad.
Además, la ilusión de que sean los hombres de este cuerpo los primeros que lleguen a los lugares del hecho parece chocar con la realidad: ¿Estarán en toda la provincia? También sería importante establecer un protocolo de trabajo para que hasta el agente más raso de una comisaría o el del Comando Radioeléctrico -que son los que probablemente lleguen primero a la escena de un crimen- aprendan a preservar la escena.
Es el cuidado en esos primeros momentos lo que determina la eficacia de la investigación posterior, en la mayoría de los casos.

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