Cartas de lectores

06 Febrero 2007
GUERRA DE LOS SEXOS
Como en el principio de acción y reacción de la física, la violencia, desde uno u otro extremo de la vida, engendra otra violencia igual o mayor. Su agresividad dependerá de cuál fuere la fuente y la intensidad que la provoca; si se dispara de las personas será una; si de las instituciones, otra. Si la agresión parte del poder institucional contra la sociedad impotente, y con la impunidad garantizada, la respuesta podrá llegar a extremos impredecibles, como nos sucedió a nosotros y sucede hoy en otros lugares del mundo. La violencia no es una sola. Tiene múltiples rostros y diversas fuentes. A veces se muestra enmascarada, otras ataca a cara descubierta; pero siempre deja su legado: el miedo, la autocensura, el individualismo que divide y termina por partir en dos a las personas. En estos días, LA GACETA publicó un cruce de opiniones sobre la violencia sexual. No es mi interés mediar en el debate. En cambio, sí, decir que en mi opinión, desde el contexto de la discusión asoma por momentos -y una vez más con mucha fuerza- esta absurda “guerra de los sexos”. Se trata de una forma más de violencia irracional que envilece a la relación de la pareja y termina por destruir al hombre y a la mujer como seres humanos y a la familia como el fundamento de toda sociedad civilizada.

Pedro César Ramos
pedrocesar902@hotmail.com


RESTRICCIONES DEL SUBSIDIO
  Hace algunos años, el Subsidio de Salud vendía órdenes de consulta que permitían una visita médica a domicilio. El afiliado quedó sin esta beneficiosa cobertura. A veces tiene que concurrir al consultorio casi arrastrándose. Una persona que está postrada en su casa, imposibilitada de levantarse, deja de ser un enfermo ambulatorio; lo mismo que cuando está internada. Actualmente, el Subsidio de Salud hace convenios con una empresa privada de ambulancias que presta un servicio restringido. Para los afiliados a la obra social estatal, tanto trabajadores activos como jubilados, hoy resulta imposible pagar -además de la cuota del Subsidio- una afiliación a una empresa de medicina prepaga para poder contar con una asistencia integral. El Subsidio de Salud debería proporcionar servicio de ambulancia con médico y enfermero, tanto para atender consultas a domicilio, urgencias y emergencias, como para realizar traslados programados. Por otra parte, los jubilados no reciben ningún beneficio “especial” como los que disfrutan los trabajadores en actividad. No hay ninguna consideración por la edad, que supone mayores afecciones patológicas. Es conveniente tenerlo en cuenta.


Ana María Ferrari
Santiago 1.517
S.M. de Tucumán


LA RAMADA DE ABAJO
Como habitante de esta localidad me siento desilusionada ante la falta de obras con verdadero sentido. Esperaba que a estas alturas ya tuviéramos agua potable y camino en condiciones, pero la realidad es otra. Si tomamos en cuenta que aquí se producen granos y que, no por casualidad, a estos productos se les aplican las retenciones e impuestos más altos, la ganancia del productor no solamente va menguando a causa de esa política fiscal. También tiene que afrontar mayores gastos por rotura de maquinarias, vehículos y herramientas a causa de las pésimas condiciones del camino. ¿Por qué se mancillan nuestros derechos? ¿A qué sector se destinan nuestros impuestos? Necesitamos una urgente solución. Estamos aislados. El camino es nexo para campañas de siembra, mantenimiento, cosecha de productos, y también para escuelas, colegios, CAPS, almacenes y otras necesidades elementales para la vida. Ahora que la inundación llegó a nuestras casas, pedimos a las autoridades provinciales que embarren sus botas en nuestro camino para que logremos una solución a fondo.


Fátima Edith Ahumada
Portón de Virginia
La Ramada de Abajo (Tucumán)


JUBILADOS
  El gobernador de Tucumán repitió 12 veces en dos semanas: “A los legisladores sólo les pido que me dejen trabajar tranquilo” (LA GACETA 2/02/07). También repite a diario: “me ponen palos en la rueda”, queriendo demostrar que le preocupa y se ocupa de los tucumanos. Nosotros, los jubilados, pensionados y policías retirados, le repetimos entonces mil veces doce: “Páguenos la porcentualidad y movilidad de nuestro sueldo”. No tiene excusas que se lo impidan. Tampoco, para olvidar los meses retroactivos, ni para ignorar que esa suma es vital para nuestra salud y subsistencia, ya que la gastaremos en medicinas y alimentos. Ya la Justicia dictó sentencia en 1996, declarando cosa juzgada la garantía de la Provincia por los derechos a la porcentualidad y movilidad de los haberes previsionales. Condenó a la Provincia a cumplir con los pagos, resarcir a las personas perjudicadas y hacerse cargo de la reparación integral futura mientras continuara el desmedro. Le sucedieron decenas de sentencias similares en juicios individuales y hasta se dictó una ley, la 7652. No se cumplieron las sentencias judiciales, ni la ley. Todavía estamos con vida más de 30.000 jubilados, pensionados y policías retirados, transferidos a la Nación. Sumados nuestros familiares, somos más de 50.000 seres humanos llenos de necesidades ¿El gobernador esperará que nos vaya diezmando la muerte?

Angel Ricardo Salguero
Thames 853
S. M. de Tucumán


GOLOSINA EN MAL ESTADO
  A mediados del año pasado adquirí en una farmacia una barra de cereal “mix light”, de primera marca, con vencimiento en 2007. Cuando mi hija la consumía, detectó la presencia de gusanos dentro de la golosina y esto le produjo vómitos. Cuando comuniqué el incidente a la encargada de la farmacia, me dijo que si no bajaba la voz me haría expulsar con el guardia. En realidad le pedía asistencia, porque mi hija había quedado discapacitada el año anterior a causa de una infección bacteriana. El hecho de que comió gusanos me produjo gran aflicción y temor. Este suceso fue denunciado en la Policía, con intervención de la Dirección de Bromatología del Siprosa y del Instituto Miguel Lillo, quienes comprobaron la veracidad de lo denunciado. Retiraron después de diez días otra barra del mismo cereal de la farmacia que, a pesar de saber sobre el mal estado de la golosina, continuaba comercializándola.

 Pedro Raúl Cremona
 Manz. 3, Casa 6, Barrio Oeste III
S. M. de Tucumán

MONTEAGUDO
  El sábado 20 de enero viajé de noche al pueblo de Monteagudo. Cuando el colectivo llegó a la entrada de la localidad, tuve que preguntarle al chofer si era ese el lugar adonde me dirigía, porque la oscuridad era completa. Después de transitar varias cuadras en tinieblas, se llega a una calle desde donde se divisan algunas luces y se sabe que sí existe el pueblo. Al día siguiente llegaba otro familiar, proveniente de Córdoba, y a las 22.30 fuimos a esperarlo en la ruta un grupo de mujeres. En medio de la oscuridad, quisimos refugiarnos en la casilla que sirve de parada a los micros, pero no pudimos hacerlo a causa de la suciedad y el estado calamitoso que presentaba. En consecuencia, pido a quien corresponda la responsabilidad de esta situación, que dé una pronta solución al problema.

Dora Medina
Alberdi 1.249
S. M. de Tucumán

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