El combate se precipitó
Alperovich y Juri, dos candidatos en pugna. Hacia abril de 2006 ya se admitía en reserva que dificílmente se iba a repetir la fórmula. Miranda se inclinó por el gobernador. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
04 Febrero 2007 Seguir en 
La cuerda se tensó hasta que se rompió. Una situación ajena a la voluntad de los actores políticos precipitó las definiciones que se suponía que debían ocurrir. La sucesión de lluvias, inundaciones y la divergencia sobre el futuro precipitaron el avance de la pelea interna en el partido gobernante. En definitiva, por medios institucionales, se canalizó la pugna entre el gobernador José Alperovich y el vicegobernador Fernando Juri. La oposición no peronista quedó envuelta en medio de la batahola. El eje del conflicto que dividió a unos y a otros fue la aprobación o no del decreto de necesidad y urgencia (DNU) y su reemplazo por una ley para atender el afligente cuadro sociosanitario que se configuró en los últimos 25 días. Alperovich hizo del DNU un test político. Juri aceptó la prueba y se salió con la suya. Cada uno sabe quién lo apoya. Al mundillo de la política sorprendió el cambio de bando del legislador Sergio Miranda, que pasó de las filas del jurismo a las del gobernador. Este sobrino del ex gobernador Julio Miranda se deshizo en explicaciones ante el vicegobernador. "Doctor, me lo pidió mi tío", dicen que dijo Sergio Miranda, según refieren testigos del diálogo. Descartó, de ese modo, la sugestión de ausentarse del recinto, que había escuchado de parte de Juri, y votó por la aprobación del DNU. En la liza que protagonizan Alperovich y Juri está claro que el ex gobernador Miranda prefiere que su sucesor en el cargo salga victorioso. En el entorno del ahora senador nacional se habla de "traición" de Juri para justificar el trasbordo del sobrino. Desde las cercanías del vicegobernador se contesta que Miranda se despegó de la suerte del peronismo al renunciar a la presidencia del partido. Lo concreto es que el ex gobernador se puso al lado de quien fue su ministro de Economía entre 1999 y 2001. Alperovich sabe también quiénes están de su parte en la Legislatura, entre los que se incluye al republicano Carlos Canevaro, ausente en esa votación, como antes lo había estado en la cuestión del DNU sobre el tratamiento de los residuos.El problema político entró en otra fase de desarrollo. La eficacia del salvamento de los sumergidos por las inundaciones, a través de la ley, estará a prueba muy pronto.
Sinceramiento político
"Es una definición contundente". Una fuente cercana a Juri calificó así al anuncio de su jefe político de confrontar con Beatriz Rojkés de Alperovich por el poder partidario y luego con el esposo de ella, por la primera magistratura de la provincia. El vicegobernador blanqueó su proyecto de poder, cuando las indecisiones amenazaban con diezmar su tropa. Ahora bien, hacer política sin dinero es una empresa que muchos dirigentes de la nueva hornada desconocen por completo. El Poder Ejecutivo es un imán en ese sentido. Con Alperovich no les faltarán los recursos, pero ninguno está seguro de arrimar a la reelección.
La Legislatura está sujeta a la entrega de cuotas de su presupuesto por la Casa de Gobierno, lo que no comparte. La Cámara quiere todo el dinero de una sola vez. A los funcionarios alperovichistas les desvela la existencia de un millar de pasantes en el Poder Legislativo. Pretenden descifrar si no se trata de un agujero negro para desviar fondos hacia aventuras electoralistas. La del presupuesto es una batalla que apenas empieza, y de la que la Casa de Gobierno aspira a obtener jugosos dividendos políticos.
A esta circunstancia no se llegó de un día para el otro. Es el producto de una lenta maduración de desencuentros y de proyectos encontrados. Una de las pistas de la ruptura quizás haya que datarla en 2006, aunque existen antecedentes previos de 2004 y 2005.
La asamblea que reformó la Constitución bussista de 1990 fue, en verdad, un laboratorio donde juristas y alperovichistas mezclaron ingredientes que favorecían sus intereses políticos. También fue el escenario en el que empezaron a emerger las primeras grietas que hacían dudar de la continuidad del binomio Alperovich-Juri, después de las elecciones de agosto de 2007.
A mediados de abril de 2006, nadie arriesgaba un centavo por la repetición de la fórmula, pese a las promesas de unidad y amor político que se formulaban casi a diario el gobernador y el vice. La estrella en ascenso era entonces el ministro de Salud Juan Luis Manzur, que manejó con puño de hierro la convención constituyente. Desde ese momento asomó como el más firme candidato para secundar al gobernador en su designio continuista. No obstante, nadie tiene asegurada esa plaza en la órbita del gobernador.
Abanico de posibilidades
Juri se ufanó de que vencerá a la primera dama en la competencia intraperonista y de que será candidato a gobernador por el PJ. El efecto dominó arrastraría a Alperovich. Sin embargo, en forma previsora, un conjunto de partidos afines el gobernador ya proclamó su postulación para 2007-2011. Javier Noguera, secretario de Gobierno y presidente del Partido de la Victoria, explicó que ello no implicaba que Alperovich hubiera dimitido a su postulación por el peronismo, adonde quiere imponer la impronta kirchnerista. Aun admitiendo esos condicionamientos, el gobernador ya es un candidato en carrera y se comporta como tal, aunque dice que no hace política.
Si Juri pierde, tiene dos opciones: permanecer adentro acatando el veredicto de los afiliados o bien ser cabeza de una alianza alternativa a la de Alperovich. Estas primeras conjeturas señalan que el panorama se modificó. De ahora en adelante, los dos boxeadores se estudiarán, cambiarán fintas y se asestarán golpes. A quien primero avisó Juri sobre su determinación fue al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, un convencido de la necesidad del diálogo interpoderes. El otro político que procuró tejer una relación armónica entre los jefes del Ejecutivo y de la Legislatura ya no está en el Gobierno desde hace varios meses: Antonio Jalil.
La madurez institucional de la provincia reclama de Alperovich y de Juri, con sus respectivas esferas de influencia, que no transformen al Estado en un campo de disputa desorbitada, con negativa repercusión en la vida de los tucumanos. El entredicho entre ambos jerarcas oficialistas exhibe cierto paralelismo con el pleito riojano, en el que el gobernador Angel Maza choca con el vicegobernador Luis Beder Herrera, a causa de la reelección indefinida que este quiere trabar mediante una reforma constitucional. Los intendentes adictos a Maza pidieron al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que se apoye la intervención federal a la Legislatura. Fernández les dijo que la Nación aspira a que los problemas provinciales se resuelvan en las provincias. ¿Esta respuesta se extenderá a Tucumán? Aún no se planteó el caso con toda crudeza en la Casa Rosada. Las secuelas de las inundaciones también les complican las cosas al interventor Jorge Landau y al no peronismo.







