“Queremos reflejar muchas cosas en este filme. El objetivo es llegar al corazón de la gente y mostrar la destrucción de la naturaleza, el avance de lo urbano y la violencia que esto significa. También está el desprecio hacia la vida de campo, el desprecio por la vejez”, señaló Luisa Quintavalle, la realizadora italiana a cargo de la dirección general de la película.
Quintavalle, cineasta y máster en filosofía, con una producción fílmica en progreso y dos premios internacionales, decidió inmediatamente llevar este relato a la pantalla grande, luego de conocerlo a través de Carlos Alsina, de quien es amiga desde hace ya años. En su primera visita a la Argentina, el primer lugar que conoció fue Amaicha del Valle, para conectarse con las personas y el ambiente de la película.
Muy sorprendida por el contraste que genera la contaminación de la ciudad y la belleza del paisaje de los valles, la italiana remarcó su visión de la realidad con respecto a la temática abordada en esta producción. “La historia posee una riqueza y un contenido increíbles. Es nada menos que la alteración de las raíces humanas, la locura del ritmo urbano y la armonía interior de estas personas que hace que puedan vivir más de 120 años”, declaró.
Sobre la Pachamama, tradición por la cual se muestra muy interesada, afirmó: “La gente se obsesiona cada vez más con el mito de la eterna juventud”. Y agregó casi sin dudar: “la publicidad nos vende la imagen de la joven bella y esbelta, por lo que la sociedad va perdiendo cada vez más el respeto por los ancianos, que en sí mismos representan la sabiduría y la tradición humana”.