Preocupante crisis de dirigentes

21 Enero 2007
Guiar, mostrando o dando las señas de un camino; encaminar la intención y las operaciones a determinado fin; gobernar, regir, dar reglas para el manejo de una dependencia, empresa o pretensión; orientar, guiar, aconsejar a quien realiza un trabajo son algunas acepciones del verbo dirigir. Una comunidad no sólo se conforma por los ciudadanos y por los que han sido votados para gobernar en su representación -tal es el caso de la democracia-, sino también por los dirigentes que integran las organizaciones civiles que son esenciales en una sociedad. Toda comunidad necesita de la participación activa -directa o indirecta- de sus integrantes para contribuir a su desarrollo.
   El resultado del sondeo realizado para nuestro diario por la consultora Sociología y Mercado refleja que en Tucumán hay una profunda crisis de dirigentes. El 78,7% de los 600 comprovincianos consultados respondió en forma negativa cuando se le preguntó si era dirigente de alguna organización, ya sea club deportivo, colegio profesional, organización religiosa, partido político, cooperativa, sindicato, cooperadora escolar u ONG. Apenas un 21,3 % señaló que cumple con esas funciones. La encuesta muestra también que el 81,5 % de las mujeres no tiene participación como dirigente, contra el 18,5 % que expresó que sí lo hace, mientras que entre los hombres se nota un nivel de compromiso un poco mayor: el 74,6 % indicó que no participa como dirigente, mientras que el 25,4% respondió afirmativamente. Entre los que contestaron afirmativamente, la mayoría dijo que participa de una organización religiosa (7,3 %), de un club deportivo (3,2 %) o de un partido político (2,5 %). Tanto en los partidos políticos como en los clubes deportivos, la participación mayoritaria la tienen los hombres.
   En las organizaciones religiosas, en cambio, las mujeres son mayoría. Las instituciones que registran menor participación son las organizaciones no gubernamentales, las cooperativas, los sindicatos y las asociaciones científicas o empresarias. Un directivo dijo que para dedicarse a trabajar para una entidad deportiva es necesario tener pasión, tiempo y esfuerzo; se trata -señaló- de una actividad que, por lo general, no tiene retribución económica y en la que se está expuesto a las críticas, y pronosticó la desaparición de los clubes de barrio. Tal vez la menos afectada por esta crisis dirigencial sea la Iglesia.
   El director de Cáritas Arquidiocesana señaló que hubo un incremento de la participación de los laicos en los últimos años, y atribuyó la credibilidad de la institución a la transparencia de las acciones y al trabajo por vocación y para el bien común, y no por intereses particulares o partidistas. Donde más se nota esta casi ausencia de participación ciudadana es en los partidos políticos, que se han ido devaluando en la confianza de la ciudadanía a lo largo del tiempo, y en los cuales jóvenes y adultos tienen muy poco espacio para participar porque, en general, se mantiene el reciclaje permanente de los políticos en las distintas funciones.
   Esta falta de compromiso y de participación es más que preocupante, porque, como nuestra experiencia histórica lo está mostrando en los últimos lustros, en general nuestros representantes y dirigentes están cada vez menos preparados para asumir la conducción de las instituciones y muchos se muestran proclives a anteponer sus ambiciones personales a las de la comunidad.
   Con el paso del tiempo, es cada vez más difícil encontrar personas con una real vocación de servicio. Esta crisis sólo puede revertirse a través de la educación. Si desde el ciclo primario no se inculcan los principios cívicos, serán cada vez menos los ciudadanos comprometidos y el futuro de nuestra sociedad correrá peligro.

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