Cartas de lectores

16 Enero 2007
INUNDACIONES (I)
  La situación que está viviendo nuestra provincia nos sensibiliza a todos los que, por suerte, no hemos sufrido las consecuencias de las lluvias que han dejado a miles de tucumanos sin casas, sembradíos ni animales. Las imágenes que vimos a través de los medios son estremecedoras: barro, pobreza, personas intentando salvar lo poco que tienen. He visto cómo la gente ayudó llevando bolsas con ropa, agua mineral y alimentos, tratando de dar solución a los hermanos damnificados. ¿Irá todo lo que se junte a manos de los más necesitados? ¿Quiénes serán los encargados de repartir equitativamente lo recolectado? ¿Cómo sé que lo que entregué no será guardado en galpones y usado con fines políticos, considerando que estamos en un año electoral? Cuando fui a dejar mi colaboración y pregunté, me respondieron que el Ministerio de Salud repartiría las cosas y que tomarían mis datos para mandarme una carta de agradecimiento. Señores gobernantes, no necesito que me agradezcan nada; necesito que “hagan”. Ya hemos vivido experiencias muy tristes cuando nos enteramos a través de los medios lo que hacían con alimentos que, por intereses políticos, dejaron vencer y nunca llegaron a manos de los necesitados. Qué pena que uno deba dudar en forma permanente de la honestidad de sus gobernantes y seguir aguantando la precariedad con que se hacen las cosas. Sabemos que las obras de infraestructura no sirven con fines políticos porque son poco tangibles, y es por eso que no se renuevan ni se instalan cloacas, ni se encauzan ríos ni se realizan tantas otras obras que son indispensables para la población.  Sabemos también que porque durante años no se les ha prestado a estos asuntos la debida atención  estamos sufriendo esta tragedia. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir soportando la ineficiencia de los gobernantes, que lo único que pretenden es atornillarse en el poder sin pensar un minuto en quienes los votaron?

María Magdalena Spamer
 San Lorenzo 861
San Miguel de Tucumán


INUNDACIONES (II)
En el artículo de LA GACETA del 14/1 titulado “La naturaleza puso en jaque a Alperovich”, que trata el tema de la tragedia que causaron las lluvias en Tucumán, su autor, Carlos Abrehu, señala que Carlos Kirschbaum, investigador de la UNT, había alertado sobre los efectos negativos de la estrategia de obras públicas. Del escrito se desprende que la provincia ha sufrido anteriormente impiadosas inundaciones, con su saldo de miles de evacuados y damnificados. Se le reprocha al Ejecutivo no haber realizado las obras que hubieran mejorado la infraestructura que impidiera este tipo de tragedias. “Las obras que no se ven no reditúan votos en el corto plazo -dice la nota-, pero aseguran una mejor calidad de vida para la sociedad”. Me pregunto si alguien puede sorprenderse por esta actitud de alguien que ejerce el poder. Lo han hecho antes, lo hacen ahora y lo seguirán haciendo mientras nosotros, el pueblo, no desplacemos mediante nuestro voto a estos gobernantes. Urge que maduremos como ciudadanos y que exijamos a quienes nos gobiernan que lo hagan a favor del bien común y de acuerdo con lo que prescribe la Constitución. De lo contrario, seguirán ocurriendo estas desgracias y, como siempre, los más perjudicados serán los más necesitados. La naturaleza no puso en jaque a nadie. Lo hizo el hecho de que el gobernador se haya olvidado del bien común y de la sociedad toda.

Alejandro Olmedo Zumarán
olmedozumaran@hotmail.com

ACCIDENTE
 Hace un tiempo, una criaturita se quebró un brazo al intentar tomar agua en un bebedero de la plaza Independencia. Un policía hizo parar un taxi, ya que nadie más quería hacerlo, para que trasladara al pequeño a un hospital. Le pido al intendente que contrate gente idónea para los paseos públicos, de modo que intervenga como corresponde en casos como el citado.

Ramón Gustavo Sánchez
Av. Mitre 2.234
S.M. de Tucumán

AMENAZA NUCLEAR
Sin ánimo de contribuir a reencender un debate añejo que nunca debió haber tenido lugar, quiero decir que el lector Fabián Neiman no incurre en exageración en sus juicios referidos al lector Carlos Duguech, ya que casi siempre que escribí sobre Israel en LA GACETA Literaria, este salió a la palestra para criticarme a través de graves acusaciones contra ese Estado. Siempre respondí a través de la columna de “Polémica” de esa página, demostrando la falta de fundamentos de esas críticas a Israel. Esto no significa que ese país jamás haya merecido censura, y como bien reconoce Duguech, en ciertas instancias en que la mereció yo me expresé en forma pública. Más allá de los yerros y aciertos de unos y de otros, creo que este debate debe cesar con una moraleja: intentar limitar la libertad de expresión, que fue lo que se hizo cuando se me acusó injustamente de incitación del genocidio, es un pecado de lesa república. Es todo lo contrario de lo que hace LA GACETA con su política ejemplar de permitirnos expresarnos a todos, aun sin fundamentos.

Carlos Escudé
carlos.escude@gmail.com


VETERANOS DE GUERRA

 En respuesta a la carta del lector Daniel González, publicada en esa sección el 4/1 bajo el título “Veteranos olvidados”, quiero  señalar que, para ser considerado veterano de guerra, se debe contar con la certificación correspondiente avalada por las autoridades del Ministerio de Defensa de la Nación. Por otro lado, en su carta, el lector  hace referencia a quienes no llegaron a las islas por una cuestión estratégica. Le informo que, si hubiera estado en las Malvinas, conocería en su total dimensión lo que es ser un veterano de guerra. Nosotros, los verdaderos, vimos caer bajo el fuego inglés a cientos de nuestros camaradas. Padecimos hambre y frío y, por cuestiones “estratégicas”, a las islas no llegaban suministros. Palabras como las del lector González me sublevan sobremanera. En esas islas quedaron muchos héroes. Yo sólo soy un sobreviviente que puedo contar con orgullo a mis  hijos lo que fue la gesta de Malvinas.

Julio César Torres
Corrientes 1.344
S.M. de Tucumán


PROPUESTA
 Propongo tomar como ejemplo lo realizado por la Municipalidad de Rosario de San Fe,  donde, según las noticias periodísticas, han contratado un colorido payaso que recorre la ciudad, marcando las infracciones de tránsito a viva voz hasta que el infractor corre su vehículo o respeta la senda peatonal, por ejemplo. Imagínense la cara de todos lo que estacionen en doble fila, cuando al lado de su vehículo aparezca un payaso que, con un megáfono, lo escrache ante todos los vecinos. Seguramente la Municipalidad necesitará un circo de payasos y hasta de unos cuantos monos para poder intentar seriamente, y con alguna posibilidad de éxito, semejante tarea educativa y de responsabilidad . No estoy muy seguro de que esta sea una medida totalmente efectiva para ordenar el tránsito en nuestra ciudad, pero seguramente aportará una cuota de humor, por una parte, y de verguenza, por otra. Además, no creo que sea una inversión muy grande. Sólo es cuestión de adquirir un disfraz y pedirle a la persona que lo use que asuma una actitud convincente para corregir las irreguaridades que pudieran cometer los conductores o los peatones. Propongo una variante: para las Fiestas podrían cambiar al payaso por un Papá Noel.

José Luis Borrás
Frías Silva 70
San Miguel de Tucumán

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán  ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas  por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA 
se reserva el derecho de publicación.


























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