Más allá de la biología

Punto de vista. Por Maria Elena Elmiger - Psicoanalista y docente de la UNT.

15 Enero 2007
Ver a una uniformada con su niño en brazos en la entrada de un jardín de infantes es parte del paisaje cotidiano en nuestra ciudad. Como salidas de una película de Hollywood, las mamás- policías se multiplican en el escenario que habitamos cada día. Sin embargo, la sociedad aún conserva prejuicios que parten de generalizaciones en torno del género. Se piensa que el hombre por ser hombre es más valiente o audaz.
Pero así como es común comprobar que los hombres pueden ejercer el lugar de madres, cuidar hijos y cambiar pañales, los lugares que tradicionalmente eran ocupados por hombres son llevados por las mujeres.
Sí existen mandatos culturales, que impregnan las subjetividades, como “los hombres no lloran”, “el hombre es el sostén del hogar”, “las madres son abnegadas” ... Pero esos mandatos culturales van cayendo: los hombres lloran y no siempre son el sostén del hogar; las mujeres muchas veces son más valientes... Si esto fuera genético sería fijo; y no lo es. Más allá de la biología, la cultura arma los lugares masculino y femenino, y en cada época se los asume de manera distinta. Y cada hombre o mujer va tomando su lugar según lo posible culturalmente y según lo que puede cada uno desde su individualidad. Cada uno desde su singularidad hace lo que puede con los mandatos culturales y con su biología.