15 Enero 2007 Seguir en 
Saben cómo usar un arma y mantener el maquillaje intacto. Son madres y amas de casa, y además persiguen a los malos. Cada año son más las mujeres que se ponen los pantalones y se arriesgan a formar parte del trabajo policial, una de las actividades más difíciles, por los riesgos que representa.
Susana Aráoz es agente de la Patrulla Urbana, tiene 24 años y llegó a esta profesión por falta de trabajo. "Lo hice pensando en mi hijo, que hoy tiene un año y dos meses -señala-. Sin embargo en el camino te vas adaptando".
Las mujeres policías afirman que el principal aliciente es la búsqueda de un trabajo estable. "Son minoría las que están por vocación", dice Susana.
Pero Claudia Robles de 27 años defiende su elección: "Entré acá porque me apasiona. La diferencia está en que yo estoy dispuesta a morir. Si realmente te gusta, cuando salís a trabajar sabés que tu vida ya no es tuya ", señala. "Dentro de la Policía la mujer debe sufrir mucho; si no es tu vocación, tarde o temprano vas a desistir", afirma Claudia.
Lucha cotidiana
La agente Valeria Kocsis de 29 años tiene un bebé de 11 meses. "Es difícil ser policía y ser mamá. Este trabajo te consume mucho tiempo; las ocho horas de trabajo son falsas, siempre son más. Sufre él y yo doblemente", comenta.
Mabel, quien prefiere no dar su apellido, tiene 34 años y hace 15 que trabaja en la Policía. Tiene un hijo de cinco años.
"Como mujer y madre, creo que ser policía es el doble de lucha. Porque tenés que cumplir con la repartición por un lado, y con tu familia por el otro, sobre todo con tu hijo", señala.
"Muchas veces la mujer policía que tiene una familia a cargo y debe anteponerla a su trabajo es mal mirada por sus compañeros", dice Mabel.
"Nos acusan de resguardarnos en nuestro papel de madre- lamenta-. Una vez mi hijo estaba muy enfermo y cuando pedí licencia me cuestionaron y preguntaron si no tenía un marido que lo cuidara. Es difícil encontrar un equilibrio, porque ante todo yo debo cumplir con mi hijo".
Muchas mujeres policía aseveran que las actitudes prejuiciosas de sus compañeros de labores constituyen la principal fuente de tensión en el desempeño de su trabajo.
Pero además de ocuparse de sus hijos, deben enfrentarse a los celos de sus novios o de sus esposos. "Ser mujer policía te puede costar la pareja -dice Claudia, que está de novia hace dos años-. A veces le cuesta entender mi trabajo, porque paso más tiempo con mis compañeros que con él. Yo estoy acompañada mañana, tarde y noche por varones".
Según las agentes, los celos de las parejas son alimentados por la imagen de chica fuerte e independiente que les da el uniforme. "La gente tiene la creencia de que la mujer que está en la Policía sale con más hombres, pero eso es un mito", concluye Valeria.
La presencia de mujeres en la Policía es clave para reducir la brutalidad de un trabajo de por sí rudo, y esencial para manejar los problemas de violencia doméstica, explica la subcomisaria Beatriz Albina Gómez , jefa de la Comisaría de la Mujer y la Familia. También afirma que, en comparación con hombres policías, las mujeres presentan tasas menores de uso de fuerza excesiva y de armas. Hay mujeres en todas las áreas de la Policía, pero su número se incrementó especialmente en las calles desde la creación de Patrulla Urbana, en el año 2000. Desde entonces, hay un cupo de ingreso del 5% que garantiza la presencia femenina en la Policía, "Sólo a partir de entonces la mujer empezó a recorrer las calles. Antes, podía incorporarse como agente, pero luego pasaba a las comisarías, no salía a la calle", explica el subdirector de Patrulla Urbana comisario principal Víctor Pacheco.
Actualmente Patrulla Urbana cuenta con 640 agentes, de los cuales 84 son mujeres. Deben hacer la cobertura de las áreas del microcentro, macrocentro, y de los 94 barrios del área capital. "La presencia de la mujer implica respeto", comenta el comisario Pacheco.
Susana Aráoz es agente de la Patrulla Urbana, tiene 24 años y llegó a esta profesión por falta de trabajo. "Lo hice pensando en mi hijo, que hoy tiene un año y dos meses -señala-. Sin embargo en el camino te vas adaptando".
Las mujeres policías afirman que el principal aliciente es la búsqueda de un trabajo estable. "Son minoría las que están por vocación", dice Susana.
Pero Claudia Robles de 27 años defiende su elección: "Entré acá porque me apasiona. La diferencia está en que yo estoy dispuesta a morir. Si realmente te gusta, cuando salís a trabajar sabés que tu vida ya no es tuya ", señala. "Dentro de la Policía la mujer debe sufrir mucho; si no es tu vocación, tarde o temprano vas a desistir", afirma Claudia.
Lucha cotidiana
La agente Valeria Kocsis de 29 años tiene un bebé de 11 meses. "Es difícil ser policía y ser mamá. Este trabajo te consume mucho tiempo; las ocho horas de trabajo son falsas, siempre son más. Sufre él y yo doblemente", comenta.
Mabel, quien prefiere no dar su apellido, tiene 34 años y hace 15 que trabaja en la Policía. Tiene un hijo de cinco años.
"Como mujer y madre, creo que ser policía es el doble de lucha. Porque tenés que cumplir con la repartición por un lado, y con tu familia por el otro, sobre todo con tu hijo", señala.
"Muchas veces la mujer policía que tiene una familia a cargo y debe anteponerla a su trabajo es mal mirada por sus compañeros", dice Mabel.
"Nos acusan de resguardarnos en nuestro papel de madre- lamenta-. Una vez mi hijo estaba muy enfermo y cuando pedí licencia me cuestionaron y preguntaron si no tenía un marido que lo cuidara. Es difícil encontrar un equilibrio, porque ante todo yo debo cumplir con mi hijo".
Muchas mujeres policía aseveran que las actitudes prejuiciosas de sus compañeros de labores constituyen la principal fuente de tensión en el desempeño de su trabajo.
Pero además de ocuparse de sus hijos, deben enfrentarse a los celos de sus novios o de sus esposos. "Ser mujer policía te puede costar la pareja -dice Claudia, que está de novia hace dos años-. A veces le cuesta entender mi trabajo, porque paso más tiempo con mis compañeros que con él. Yo estoy acompañada mañana, tarde y noche por varones".
Según las agentes, los celos de las parejas son alimentados por la imagen de chica fuerte e independiente que les da el uniforme. "La gente tiene la creencia de que la mujer que está en la Policía sale con más hombres, pero eso es un mito", concluye Valeria.
Recorren las calles desde que se creó la Patrulla Urbana
La presencia de mujeres en la Policía es clave para reducir la brutalidad de un trabajo de por sí rudo, y esencial para manejar los problemas de violencia doméstica, explica la subcomisaria Beatriz Albina Gómez , jefa de la Comisaría de la Mujer y la Familia. También afirma que, en comparación con hombres policías, las mujeres presentan tasas menores de uso de fuerza excesiva y de armas. Hay mujeres en todas las áreas de la Policía, pero su número se incrementó especialmente en las calles desde la creación de Patrulla Urbana, en el año 2000. Desde entonces, hay un cupo de ingreso del 5% que garantiza la presencia femenina en la Policía, "Sólo a partir de entonces la mujer empezó a recorrer las calles. Antes, podía incorporarse como agente, pero luego pasaba a las comisarías, no salía a la calle", explica el subdirector de Patrulla Urbana comisario principal Víctor Pacheco.
Actualmente Patrulla Urbana cuenta con 640 agentes, de los cuales 84 son mujeres. Deben hacer la cobertura de las áreas del microcentro, macrocentro, y de los 94 barrios del área capital. "La presencia de la mujer implica respeto", comenta el comisario Pacheco.







