Un Cromagnon cada nueve días

En 2006 murieron más de 7.500 personas en accidentes de tránsito en todo el país. La imprudencia y la falta de controles fueron las causas. Por Juan Carlos Di Lullo - Redacción de LA GACETA.

14 Enero 2007
Las heridas provocadas en el cuerpo social por la tragedia ocurrida el último día de 2004 en el boliche Cromagnon siguen abiertas. La muerte de 194 jóvenes en un incendio que podría haberse evitado, golpeó a toda la comunidad y provocó reacciones de distinto tipo; desde entonces, hubo cambios en la legislación y se tomaron medidas -acertadas o no- con el propósito de prevenir un nuevo episodio de tan lamentables características.
Se diría que la sociedad no habría tolerado otra tragedia de similares proporciones; sin embargo, a lo largo del año pasado hubo en Argentina un Cromagnon cada nueve días: en 2006 murieron 7.557 personas a causa de accidentes de tránsito en todo el país. La imprudencia y la falta de controles fueron el denominador común en esta sucesión de tragedias, lo que arroja el escalofriante promedio de 21 muertos por día. Las cifras fueron reveladas por la asociación civil Luchemos por la Vida.
En una nota periodística, la entidad explicó que los datos incluyen fallecidos "en el hecho o como consecuencia de él, hasta dentro de los 30 días posteriores", lo que se encuadra en el criterio internacional más generalizado para medir la accidentología vial. "Como la gran mayoría de las cifras originales sólo computa los muertos en el momento del accidente, han sido corregidas según índices internacionalmente aceptados", advierte el informe.
Es verdad que Tucumán no figura entre las cinco provincias que lideran esta lamentable estadística, en la que Buenos Aires -con más de 3.000 víctimas- aparece como el distrito con más muertos por accidentes de tránsito en 2006. Sin embargo, cualquiera que circule por las calles de nuestras ciudades o por las rutas que cruzan el territorio provincial podrá advertir que la transgresión de las normas del tránsito; el pésimo estado de una gran cantidad de vehículos y las aterradoras velocidades a las que se desplazan muchos de los automotores, más la falta de controles y al hecho de que no se aplican las sanciones correspondientes a las numerosas unidades que no están en condiciones de circular, hacen que haya que atribuir a la casualidad el hecho de que la provincia no contabilice una cantidad de accidentes mortales todavía mayor que la que diariamente nos agobia.
Algunos datos técnicos pueden ayudar a entender la seriedad del tema: un conductor cansado que maneje durante la noche puede ser presa fácil del sueño. En un vehículo que se desplace a 140 kilómetros por hora, que el chofer "cabecee" tres segundos significa que el móvil recorre "a ciegas" aproximadamente una cuadra. A 120 kilómetros por hora, un conductor que reacciona rápidamente (en poco más de medio segundo) ante una emergencia recorre 24 metros hasta que pisa el freno. Si el sistema responde, y se trata de un automotor común, este se desplazará otros 84 metros ya frenado; es decir que, si la calzada está pavimentada y seca, se detendrá a poco más de 100 metros desde el punto en el que el chofer advirtió el peligro. Pero si la calle está mojada, harán falta más de 190 metros para la detención total.
No tomamos conciencia de los riesgos que corremos al realizar maniobras desaprensivas; no se llevan a cabo campañas eficaces para educar a los conductores ni sistemas de control capaces de impedir que circulen vehículos que carecen de los sistemas más elementales de seguridad.
El año que pasó reeditó 39 veces la tragedia de Cromagnon en cantidad de víctimas, entre las que se contaron ancianos, adultos, jóvenes y bebés. Sin embargo, no se perciben acciones concretas para que en 2007 se revierta tan nefasta cifra.












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