Escasa actividad cultural en la ciudad

14 Enero 2007
Es casi una costumbre arraigada que en los tórridos y lluviosos veranos tucumanos quienes se quedan en la ciudad porque no pueden salir de vacaciones no tengan demasiadas opciones en materia de espectáculos. La actividad oficial y la independiente se restringen al mínimo en la capital y se trasladan a los centros turísticos de la provincia.    Algunas de las razones que se han esgrimido siempre es que son muy pocas las salas con aire acondicionado, y que asistir a una función teatral o a un recital en un lugar sin refrigeración puede resultar dramático. Por otro lado, la Provincia licencia a sus cuerpos artísticos estables, y otro tanto sucede con la Universidad Nacional de Tucumán, que entra en receso en enero. Sólo funcionan los talleres culturales de ambas instituciones como prácticamente única alternativa de recreación, y no tienen que ver exactamente con un espectáculo. La Secretaría de Cultura de la Provincia ha organizado recitales en la plaza Independencia solamente durante los domingos de enero y de febrero, lo cual no deja de ser un pequeño avance. En ese marco, la instalación del aire acondicionado en el teatro San Martín es desde todo punto de vista elogiable. En estos días, llegaron los equipos de aire acondicionado de última tecnología. Nunca antes se han usado en Latinoamérica sistemas de este tipo, informaron las autoridades, por lo que la empresa encargada de llevar adelante el proyecto debió capacitar a todo el personal, desde técnicos hasta soldadores, en materia de instalación, mantenimiento y puesta en marcha. Entre los equipos -69 unidades internas y 24 externas- y la reparación de la pintura y de la carpintería del teatro la inversión rondará los 732.000 dólares. El coliseo reabrirá sus puertas, en principio, en marzo.
   Así las cosas, ya no habrá excusas para que la Provincia no organice eventos culturales en la capital durante enero y febrero. Por otro lado, parece un contrasentido que, teniendo la Universidad dos salas con aire acondicionado -el teatro Alberdi y el Centro Cultural Virla-, estas se mantengan cerradas por el receso de la casa de estudios. Es de esperar que no ocurra luego lo mismo con el San Martín. Para que esta situación no se reedite, tanto la UNT como la Provincia deberían licenciar por mitades a su personal, tanto artístico como técnico, y mantener una programación estival. A la hora de organizar espectáculos gratuitos ni en la esfera oficial ni en la universitaria se piensa en aprovechar otros espacios, como los parques 9 de Julio, Avellaneda y Guillermina, adonde la gente concurre masivamente.    Existen además instalaciones que permanecen casi en desuso, como el Palacio de los Deportes -tiene la ventaja de que es techado- o el anfiteatro de El Cadillal, que está abandonado desde hace muchos años y nada se ha hecho aún para recuperarlo, pese a las promesas del Ente Tucumán Turismo. A causa del calor, miles de personas acuden al embalse a refrescarse, lo que sería una buena oportunidad para ponerlas en contacto con eventos culturales, sea a través de una expresión musical, teatral o plástica. De hecho, el Megaconcierto de Navidad, que organiza la Universidad en diciembre desde hace ocho años en el hipódromo, tiene siempre un enorme éxito y es un ejemplo de que los tucumanos responden masivamente a las propuestas culturales al aire libre.
   Por otro lado, el Gobierno dice que su proyecto es promover el turismo durante todo el año, pero lo cierto es que San Miguel de Tucumán tiene actualmente poco que ofrecerles en materia cultural a quienes nos visitan en verano. Habiendo tres salas importantes con aire acondicionado, el calor no podrá ser un motivo valedero para la prolongada pausa cultural que se produce en la ciudad.









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