Un problema que lleva 36 años sin resolverse

13 Enero 2007
Planificar significa trazar los planos para la ejecución de una obra; hacer plan o proyecto de una acción, según la definición del Diccionario de la Real Academia Española. Es un verbo que en muchos aspectos pareciera no haberse hecho carne en los tucumanos, a juzgar por la caótica realidad que vivimos desde hace décadas. El conflicto del Gobierno con los ambulantes es un ejemplo de lo que afirmamos. El Poder Ejecutivo (PE) desoyó en noviembre una orden judicial por la cual debía desalojar los vendedores del centro, a pedido de la Federación Económica de Tucumán. La medida fue postergada hasta el martes pasado. El gobernador justificó el incumplimiento del fallo afirmando que debía contemplar la paz social, un argumento que ya se escuchó en boca de mandatarios que lo antecedieron.
Por cierto, el problema que genera la histórica protesta de los comerciantes que pagan sus tributos no es nuevo. Ya en 1971 los vendedores ambulantes estaban instalados en la esquina de Maipú y Mendoza. Según las crónicas de nuestro diario, periódicamente, a mediados de los 80, a principios de los 90 y tras la crisis de 2001, la cantidad de ambulantes en el microcentro se fue incrementando al ritmo de las debacles económicas. Lo cierto es que, desde 1971 y hasta comienzos de 2007, nunca abandonaron el centro, porque ninguna autoridad municipal pudo resolver el conflicto convenientemente.
En 2006, ya se había propuesto que los vendedores que buscaran locales céntricos donde ubicarse. En setiembre pasado, pese al rechazo de los concejales de la oposición, del Colegio de Arquitectos, de los comerciantes de la zona y del propio sindicato de ambulantes, desde el Poder Ejecutivo se dijo que se alquilaría, con fondos públicos, un inmueble situado en 9 de Julio primera cuadra (con salida a Congreso) para que allí se trasladaran los puesteros, pero el dueño de local no aceptó. La Municipalidad había promulgado en setiembre pasado una norma que habilitaba la instalación de un mercado de pulgas, cuyo alquiler sería pagado por el Gobierno. Finalmente, no se concretó ninguna locación y luego surgió la propuesta de instalar los vendedores -subsidios mediante- en la vereda del Predio Ferial, sobre la avenida Sáenz Peña; pero sólo una minoría se ubicó allí, que es la que no pertenece al sindicato que nuclea al sector.
El martes pasado se inició el operativo para desalojar los ambulantes del microcentro y dar cumplimiento a la orden judicial. Afortunadamente, no se produjeron hechos de violencia, merced al plan que llevó adelante la Policía y a la actitud de los vendedores, que se limitaron a cortar la calle Maipú, pero sin generar disturbios. Esta acción, sin embargo, causó la protesta de comerciantes y de transeúntes. Los primeros aducen que han disminuido las ventas porque la gente, por temor, no circula por la zona; y los segundos, porque el tránsito se ha vuelto más caótico aún. El gobernador dijo que el operativo desalojo se extenderá entre seis y ocho meses. La propuesta del PE sigue siendo pagar el alquiler de un inmueble para que se instalen los vendedores. Estos aceptan la oferta, pero insisten en mantener tres puestos por cuadra en el microcentro.
Si se hubiera planificado y se hubiese llegado a un consenso que satisficiera a todas las partes, tal vez no hubiese sido necesario ningún operativo desalojo. Es cierto que los ambulantes tratan de procurarse el sustento con dignidad, pero es importante que todos los ciudadanos respeten la ley, como ocurre en otras ciudades argentinas. Sería auspicioso que este gobierno pudiera darle una solución definitiva a un problema que ambula por nuestra historia desde hace 36 años.















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