No queda ya ninguna inocencia que valga
En América Latina, el Día de los Santos Inocentes es la fecha en que se le toma el pelo al prójimo. Pero en la provincia, esa cuestión fue llevada al paroxismo en 2006. Por Alvaro Aurane - Redacción LA GACETA.
28 Diciembre 2006 Seguir en 
Los norteamericanos lo conmemoran el 1 de abril y lo llaman el Día de los Tontos (April?s Fool?s Day). Los franceses, más coloquialmente, refieren a la misma fecha como el Día de los Pescados (Poisson d?avril), al igual que en Italia (Pesce d?aprile). Pero en América Latina, la fecha elegida para tomarle el pelo al prójimo es el 28 de diciembre, cuando se conmemora la matanza de niños ordenada por Herodes, según la tradición bíblica, para ultimar al Mesías. En definitiva, el Día de los Santos Inocentes. Si se enfoca la cuestión en Argentina, es inquietante advertir cuán -nefastamente- lógico resulta que en la patria de la viveza criolla, la inocencia sea considerada algo propio de los otarios. El lenguaje no engaña: hay una sociedad forjada sobre la certeza de que, antes que confiado e inocente, es mejor ser vivo e, incluso, culpable.Por cierto, cuando la lente se cierra sobre Tucumán, la cuestión es llevada por el Gobierno al paroxismo. Porque en el subtrópico, puede llegar a decirse que todos los días del año que culmina se actuó oficialmente como si fuera el día de los inocentes. La recapitulación comienza por esta última semana: acaba de aprobarse como Presupuesto 2007 un cálculo irreal de ingresos. El Ejecutivo, por ejemplo, proyectó una recaudación para el año próximo subvaluada en al menos un centenar de millones respecto de la de 2006. Aquí, en la provincia de los tributos distorsivos y extorsivos, con la mayor presión fiscal del país. Como si no bastara, pese a que el Estado manejará, por lo menos, $ 4.362 millones, continuará la emergencia económica. Los ciudadanos que le ganen juicios a la administración pública cobrarán en títulos públicos de cotización incierta, que sólo vienen siendo negocio para la usura. En esta línea, se emitirán más de $ 400 millones en títulos escriturales que manejará el Ejecutivo, pero como son emitidos por los municipios, no necesitan autorización legislativa. Se usarán para la contratación directa de obra pública y para pagar deudas a la Casa de Gobierno. El dinero que ella obtenga de negociar esos valores se depositará en fondos fiduciarios municipales. Lejos del alcance del control estatal. Fuera del derecho público.
Esta nueva edición de papeles pintados es posible gracias a la Carta Magna reformada, asados mediante, en el patio del domicilio privado del gobernador. Los convencionales, a quienes podrá acusarse de muchas cosas pero nunca de soberanos, dieron forma allí a la primer anti Constitución provincial, que fortalece al Gobierno y debilita al pueblo y a sus instituciones. Entonces, a los jueces se los elige mediante un consejo asesor de la magistratura que el Ejecutivo puede armar como quiera, y son removidos por un jurado de enjuiciamiento con mayoría de políticos. En un juicio político, se requieren menos votos para echar a un vocal de la Corte que para destituir al gobernador. Este, de paso, no será suspendido: si lo acusan de mal desempeño del cargo, podrá seguir desempeñando su cargo durante el proceso. El Poder Judicial ni siquiera puede dictarse su propio presupuesto. Y perdió un lugar en la junta electoral, donde ahora tiene un solo miembro, contra dos de la Casa de Gobierno. Evidentemente, sólo podían aprobar ese texto constitucional el día 6, del mes 6, del año 6.
El contrapeso de la reelección prometido por José Alperovich iba a ser la revocatoria de mandatos. Nada se sabe de ella. En cambio, los que gobiernan desde 2003 podrán ser reelectos el año próximo. Y, eventualmente, también en 2011. Son tres mandatos consecutivos, pero el oficialismo escribió en la Ley de Leyes que, en realidad, son sólo dos.
Si esta es la matemática del poder, no debe sorprender que el Tribunal de Cuentas compilara su mayor cúmulo de denuncias por incumplimiento de los deberes de funcionario públicos y malversación de fondos (presuntamente, claro está), en lo que se conoce como el informe de la cuenta de inversión de 2005. Esa que muestra como desaparecen decenas de millones de aportes reintegrables en los feriados de Año Nuevo y que exhibe cómo hay organismos que dicen recibir más plata que la que el Tesoro declara haber enviado. Lo mejor es la explicación del Ejecutivo: se trata, simplemente, de diferencias de criterios en materia de imputación de los fondos públicos.
De respuestas de este tipo puede inferirse que la lógica oficialista es ciertamente diferente a la del sentido común. De allí, por ejemplo, que no se tengan noticias del Centro de Convenciones que iban a construir los que hace rato explotan las nuevas maquinitas tragamonedas.
Sería reconfortante decir que todo es una broma del Día de los Santos Inocentes. Pero no queda aquí ninguna inocencia que valga. Y nunca será un chiste que Tucumán no sea una provincia en serio.







