29 Septiembre 2002 Seguir en 
Está convencido de que, por distintas razones, la inflación en el país sólo está agazapada y que puede reaparecer en cualquier momento. "Mal que nos pese a la mayoría de los argentinos, la escalada del dólar siempre nos jugó una mala pasada en materia de precios, y no hay razones para pensar que ahora puede ser distinto", dijo el economista tucumano Juan Pablo Nicolini, rector de la Universidad Torcuato Di Tella.
- ¿Cómo definiría a la situación económica actual del país?
- Estamos en una suerte de meseta, donde todo está bastante frenado por la incertidumbre y la falta de definiciones en temas fundamentales. En este aspecto falta decidir qué va a pasar con el corralón y qué tipo de régimen monetario vamos a tener en el futuro.Por lo tanto, la situación será muy dependiente de esos asuntos, y por el término de seis u ocho meses.
- ¿Le preocupa el desnivel entre el costo del dólar y el nivel de precios?
- Si, en especial por los antecedentes históricos. Este año el dólar subió mucho y la inflación respondió aún muy poco. Por eso es que mirando un poco la evidencia de los últimos 40 años en la Argentina, queda muy claro que los precios están muy atrasados con relación al dólar. Desde la década de los 60, cada vez que la Argentina tuvo un desfasaje entre el dólar y la inflación del nivel que se presente hoy, nunca duró mucho tiempo. Por eso creo que dentro de los próximos seis meses vamos a tener un repunte de la inflación.
- ¿Cuál será entonces el escenario que se puede esperar hasta el advenimiento del nuevo gobierno?
- Creo que se pueden dar dos escenarios distintos. Uno, menos probable, con un dólar estable, es decir con un leve repunte de los precios, lo que no agravaría demasiado la situación, de por sí ya bastante delicada. Otra posibilidad es que el crecimiento de los precios sea bastante importante. Eso iría matando el enorme incentivo que tiene actualmente el sector exportador, que, en realidad, es bastante artificial y no es sostenible en el tiempo. Ese ajuste de los precios para mantenerse en el nivel del dólar es probable que se realice en medio de una enorme inestabilidad nominal, y con un riesgo claro de que se produzca una hiperinflación.
- ¿Que el FMI se mantenga inflexible a los requerimientos del Gobierno agrava esta crisis?
- Totalmente. Creo que es una absoluta irresponsabilidad por parte del FMI, no renovar los créditos de la Argentina. Sería el broche de oro de una espantosa política del Fondo con nuestro país en los dos últimos años. Esto, sin embargo, no quiere decir que lo que ocurre en la Argentina sea culpa de los organismos multilaterales, pero ayudaron bastante.
Brasil recibe mucho mejor trato que nosotros, por lo que considero que es vergonzosa la posición del FMI en estas instancias.
- ¿Lo que hace el gobierno de Duhalde es lo atinado?
- Este equipo de transición lo único que está tratando es mantener el valor del dólar en los niveles que tiene actualmente, es decir por debajo de los $ 4, para que la situación social no se le complique demasiado. De esa forma llegaría a entregar el gobierno sin mayores problemas. No tiene ningún otro objetivo.
- ¿Se justificaría que se adelante aún más la entrega del gobierno?
- No hay tiempo político para acelerar este proceso. Ni siquiera está definido cómo se va a hacer con el cronograma que se fijó. Además, la ciudadanía tiene un grado tal de incredulidad, de escepticismo sobre la actuación de los políticos que no se justifica demasiado apresurar una entrega del mando. Años atrás, la llegada de cada nuevo gobierno abría importantes expectativas en la mayoría de la sociedad argentina. Hoy ya no ocurre eso, porque nos hemos percatado de que no existen soluciones mágicas, más allá del trabajo, la planificación, el consenso y el esfuerzo común.
- ¿Cómo definiría a la situación económica actual del país?
- Estamos en una suerte de meseta, donde todo está bastante frenado por la incertidumbre y la falta de definiciones en temas fundamentales. En este aspecto falta decidir qué va a pasar con el corralón y qué tipo de régimen monetario vamos a tener en el futuro.Por lo tanto, la situación será muy dependiente de esos asuntos, y por el término de seis u ocho meses.
- ¿Le preocupa el desnivel entre el costo del dólar y el nivel de precios?
- Si, en especial por los antecedentes históricos. Este año el dólar subió mucho y la inflación respondió aún muy poco. Por eso es que mirando un poco la evidencia de los últimos 40 años en la Argentina, queda muy claro que los precios están muy atrasados con relación al dólar. Desde la década de los 60, cada vez que la Argentina tuvo un desfasaje entre el dólar y la inflación del nivel que se presente hoy, nunca duró mucho tiempo. Por eso creo que dentro de los próximos seis meses vamos a tener un repunte de la inflación.
- ¿Cuál será entonces el escenario que se puede esperar hasta el advenimiento del nuevo gobierno?
- Creo que se pueden dar dos escenarios distintos. Uno, menos probable, con un dólar estable, es decir con un leve repunte de los precios, lo que no agravaría demasiado la situación, de por sí ya bastante delicada. Otra posibilidad es que el crecimiento de los precios sea bastante importante. Eso iría matando el enorme incentivo que tiene actualmente el sector exportador, que, en realidad, es bastante artificial y no es sostenible en el tiempo. Ese ajuste de los precios para mantenerse en el nivel del dólar es probable que se realice en medio de una enorme inestabilidad nominal, y con un riesgo claro de que se produzca una hiperinflación.
- ¿Que el FMI se mantenga inflexible a los requerimientos del Gobierno agrava esta crisis?
- Totalmente. Creo que es una absoluta irresponsabilidad por parte del FMI, no renovar los créditos de la Argentina. Sería el broche de oro de una espantosa política del Fondo con nuestro país en los dos últimos años. Esto, sin embargo, no quiere decir que lo que ocurre en la Argentina sea culpa de los organismos multilaterales, pero ayudaron bastante.
Brasil recibe mucho mejor trato que nosotros, por lo que considero que es vergonzosa la posición del FMI en estas instancias.
- ¿Lo que hace el gobierno de Duhalde es lo atinado?
- Este equipo de transición lo único que está tratando es mantener el valor del dólar en los niveles que tiene actualmente, es decir por debajo de los $ 4, para que la situación social no se le complique demasiado. De esa forma llegaría a entregar el gobierno sin mayores problemas. No tiene ningún otro objetivo.
- ¿Se justificaría que se adelante aún más la entrega del gobierno?
- No hay tiempo político para acelerar este proceso. Ni siquiera está definido cómo se va a hacer con el cronograma que se fijó. Además, la ciudadanía tiene un grado tal de incredulidad, de escepticismo sobre la actuación de los políticos que no se justifica demasiado apresurar una entrega del mando. Años atrás, la llegada de cada nuevo gobierno abría importantes expectativas en la mayoría de la sociedad argentina. Hoy ya no ocurre eso, porque nos hemos percatado de que no existen soluciones mágicas, más allá del trabajo, la planificación, el consenso y el esfuerzo común.







