29 Septiembre 2002 Seguir en 
Los números suelen ser parcos pero inapelables: entre 1991 y 2000 el gasto en burocracia en Tucumán creció un 73% (de $ 165 a $ 287 por habitante). En ese mismo lapso, el denominado gasto social sólo aumentó un 10% (de $ 321 a $ 355 por habitante). Esto demuestra que, a lo largo de la década de 1990, hubo un cambio de prioridades en la asignación de los recursos, según la cual "se benefició a la actividad gubernamental y a la deuda pública, en perjuicio de la salud, la educación, la seguridad y la contención social de los tucumanos". Esta es la conclusión de la que se desprende de un informe elaborado por el diputado nacional José Vitar (ARI) sobre las cuentas públicas de la provincia, según datos del Ministerio de Economía de la Nación. Existe una relación inversamente proporcional entre la densidad poblacional y el costo de los servicios públicos, según la cual cuanto mayor es la concentración de habitantes en un territorio menores suelen ser las erogaciones. "Tucumán posee, luego de la Capital Federal, la densidad más alta de la Argentina teniendo en cuenta la relación entre habitantes y kilómetros. Por ende, debiéramos tener costos de prestaciones -y, por ende, un gasto público- muy bajos. Sin embargo, son significativamente altos, como inequívoca señal de ineficiencia", asegura el trabajo.
Importantes interrogantes
Las grandes preguntas son cómo y en qué se gasta. Según el informe, Tucumán tiene una enorme burocracia que demanda enormes erogaciones para la administración pública (incluye los tres poderes y la Policía, que no están discriminados en la información que circula).
"Durante 2001, en este rubro, el promedio de las provincias fue de $ 220 por habitante (esto surge de dividir el gasto total de todas las jurisdicciones por el número de población). Tucumán estuvo por encima de la media, con $ 257. La provincia que más gastó fue Tierra del Fuego, con $ 893, y la que menos la ciudad de Buenos Aires, con $ 155", dice.
En materia de gasto social (educación, salud y sector previsional) los números tampoco son alentadores. "El año pasado, el promedio nacional fue de $ 493 por habitante. Tucumán estuvo por debajo, con $ 366. Esto demuestra que nuestra provincia, junto con Misiones, son las que menos invierten en la sociedad. Sin embargo, hay una gran diferencia en favor de Misiones si se comparan los indicadores de empleo y pobreza", afirma Vitar.
En salud, mientras el promedio nacional es de $ 105 por año y por habitante, Tucumán apenas gasta $ 74,60. Y en educación, mientras la media es de $ 283 por habitante, Tucumán destina únicamente $ 218, según el estudio.
Al rojo vivo
Vitar está convencido de que los dineros públicos se destinan prioritariamente al pago de los intereses del "festival de la deuda producido entre 1996 y 2000 (ver infografía) y al mantenimiento de una costa e improductiva burocracia antes que a la atención de las necesidades de la población". Y otra vez se amparó en los números. "Tenemos un altísimo gasto por habitante, propio del hiperendeudamiento público. En efecto, el promedio nacional es de $ 60 y el nuestro es de $ 82", expresa.
"En cuanto a la deuda por habitante -concluye-, la media nacional es $ 656, pero Tucumán estuvo el año pasado en $ 904. Peor aún es si se tiene en cuenta el porcentaje que representa el pasivo sobre el gasto total. El promedio nacional es del 71,6%, mientras que en Tucumán es del 108,9%". A ello hay que agregar que se estima que el pasivo calculado para este año, $ 2.700 millones, equivaldrá a tres presupuestos provinciales (ver "El costo de la ineficiencia").
Gran disparidad
Entre 1991 y 2000, con excepción de los servicios económicos, los gastos en todos los órdenes presentaron una tendencia creciente. Sin embargo, los ritmos de crecimiento fueron muy dispares. Mientras que lo destinado (del presupuesto) a la deuda pública aumentó un 202% y las erogaciones correspondientes a la administración gubernamental, un 73%, los servicios de seguridad subieron sólo un 21% y lo sociales menos aún: apenas un 10%. Entre 1995 y 1997 se observa un gran cambio en las prioridades de la asignación presupuestaria, en favor de los gastos burocráticos y de los intereses de la deuda pública. Esto se refleja en el incremento de la participación de esos rubros en el total de erogaciones, según el informe del diputado José Vitar.
Baja recaudación
Durante 2001, Tucumán tuvo una baja recaudación propia en comparación con el promedio de las otras provincias. En todos los impuestos, con excepción del de Sellos, Tucumán estuvo un 50% (o más) por debajo de la media. En total Rentas consiguió $ 159 por habitante. Esto representa, aproximadamente, un 43% menos que el promedio del país. Como contrapartida, la "cosecha" por el Impuesto a los Sellos es relativamente alta: un 48% por encima de la media. En Tucumán, la recaudación de tributos provinciales apenas significa el 2% del total de la recaudación nacional de impuestos de esa naturaleza. Esta cifra es relativamente baja si se tiene en cuenta que los tucumanos representan el 3,5% de la población total del país.
El 89 fue nefasto
En materia de recaudación, uno de los peores años para Tucumán fue 1989, cuando se produjo la hiperinflación que azotó al gobierno de Raúl Alfonsín. Los ingresos de la Dirección Provincial de Rentas (DGR) cayeron prácticamente el 50% respecto de lo registrado en 1984. A partir de entonces, el comportamiento ha sido creciente, a excepción de 1995, cuando hubo una caída importante. En 2000 se alcanza un pico a partir del cual se observa una tendencia decreciente nuevamente. En efecto, en ese año, la DGR "cosechó" $ 138 pesos por habitante, un 13% más de lo que recaudó en 1984 y un 23% superior a lo registrado en 1991, según el detallado informe sobre las cuentas públicas tucumanas.
Por las nubes
El elevado nivel de endeudamiento de Tucumán causa estragos en las finanzas públicas. En 2001, la Provincia tuvo un pasivo por habitante de $ 904 (ver infografía). Esto la posicionó en el ranking número 13 de las provincias más endeudadas y situó a su "rojo" un 38% por encima del promedio de todas las provincias. Además, el stock de deuda conjunta de Tucumán representa el 4,8% del total del pasivo de las 24 jurisdicciones provinciales. La provincia que más participa es Buenos Aires con casi el 30%. La deuda tucumana tuvo una tendencia creciente desde 1996, al punto que se calcula que este año ascenderá a $ 2.700 millones, lo que equivaldría casi a tres presupuestos íntegros de la provincia.
Importantes interrogantes
Las grandes preguntas son cómo y en qué se gasta. Según el informe, Tucumán tiene una enorme burocracia que demanda enormes erogaciones para la administración pública (incluye los tres poderes y la Policía, que no están discriminados en la información que circula).
"Durante 2001, en este rubro, el promedio de las provincias fue de $ 220 por habitante (esto surge de dividir el gasto total de todas las jurisdicciones por el número de población). Tucumán estuvo por encima de la media, con $ 257. La provincia que más gastó fue Tierra del Fuego, con $ 893, y la que menos la ciudad de Buenos Aires, con $ 155", dice.
En materia de gasto social (educación, salud y sector previsional) los números tampoco son alentadores. "El año pasado, el promedio nacional fue de $ 493 por habitante. Tucumán estuvo por debajo, con $ 366. Esto demuestra que nuestra provincia, junto con Misiones, son las que menos invierten en la sociedad. Sin embargo, hay una gran diferencia en favor de Misiones si se comparan los indicadores de empleo y pobreza", afirma Vitar.
En salud, mientras el promedio nacional es de $ 105 por año y por habitante, Tucumán apenas gasta $ 74,60. Y en educación, mientras la media es de $ 283 por habitante, Tucumán destina únicamente $ 218, según el estudio.
Al rojo vivo
Vitar está convencido de que los dineros públicos se destinan prioritariamente al pago de los intereses del "festival de la deuda producido entre 1996 y 2000 (ver infografía) y al mantenimiento de una costa e improductiva burocracia antes que a la atención de las necesidades de la población". Y otra vez se amparó en los números. "Tenemos un altísimo gasto por habitante, propio del hiperendeudamiento público. En efecto, el promedio nacional es de $ 60 y el nuestro es de $ 82", expresa.
"En cuanto a la deuda por habitante -concluye-, la media nacional es $ 656, pero Tucumán estuvo el año pasado en $ 904. Peor aún es si se tiene en cuenta el porcentaje que representa el pasivo sobre el gasto total. El promedio nacional es del 71,6%, mientras que en Tucumán es del 108,9%". A ello hay que agregar que se estima que el pasivo calculado para este año, $ 2.700 millones, equivaldrá a tres presupuestos provinciales (ver "El costo de la ineficiencia").
Gran disparidad
Entre 1991 y 2000, con excepción de los servicios económicos, los gastos en todos los órdenes presentaron una tendencia creciente. Sin embargo, los ritmos de crecimiento fueron muy dispares. Mientras que lo destinado (del presupuesto) a la deuda pública aumentó un 202% y las erogaciones correspondientes a la administración gubernamental, un 73%, los servicios de seguridad subieron sólo un 21% y lo sociales menos aún: apenas un 10%. Entre 1995 y 1997 se observa un gran cambio en las prioridades de la asignación presupuestaria, en favor de los gastos burocráticos y de los intereses de la deuda pública. Esto se refleja en el incremento de la participación de esos rubros en el total de erogaciones, según el informe del diputado José Vitar.
Baja recaudación
Durante 2001, Tucumán tuvo una baja recaudación propia en comparación con el promedio de las otras provincias. En todos los impuestos, con excepción del de Sellos, Tucumán estuvo un 50% (o más) por debajo de la media. En total Rentas consiguió $ 159 por habitante. Esto representa, aproximadamente, un 43% menos que el promedio del país. Como contrapartida, la "cosecha" por el Impuesto a los Sellos es relativamente alta: un 48% por encima de la media. En Tucumán, la recaudación de tributos provinciales apenas significa el 2% del total de la recaudación nacional de impuestos de esa naturaleza. Esta cifra es relativamente baja si se tiene en cuenta que los tucumanos representan el 3,5% de la población total del país.
El 89 fue nefasto
En materia de recaudación, uno de los peores años para Tucumán fue 1989, cuando se produjo la hiperinflación que azotó al gobierno de Raúl Alfonsín. Los ingresos de la Dirección Provincial de Rentas (DGR) cayeron prácticamente el 50% respecto de lo registrado en 1984. A partir de entonces, el comportamiento ha sido creciente, a excepción de 1995, cuando hubo una caída importante. En 2000 se alcanza un pico a partir del cual se observa una tendencia decreciente nuevamente. En efecto, en ese año, la DGR "cosechó" $ 138 pesos por habitante, un 13% más de lo que recaudó en 1984 y un 23% superior a lo registrado en 1991, según el detallado informe sobre las cuentas públicas tucumanas.
Por las nubes
El elevado nivel de endeudamiento de Tucumán causa estragos en las finanzas públicas. En 2001, la Provincia tuvo un pasivo por habitante de $ 904 (ver infografía). Esto la posicionó en el ranking número 13 de las provincias más endeudadas y situó a su "rojo" un 38% por encima del promedio de todas las provincias. Además, el stock de deuda conjunta de Tucumán representa el 4,8% del total del pasivo de las 24 jurisdicciones provinciales. La provincia que más participa es Buenos Aires con casi el 30%. La deuda tucumana tuvo una tendencia creciente desde 1996, al punto que se calcula que este año ascenderá a $ 2.700 millones, lo que equivaldría casi a tres presupuestos íntegros de la provincia.







