Criterios modernos para organizar museos

23 Diciembre 2006
Hace pocos días, un vocal de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, Carlos Moreno, visitó el complejo jesuítico de La Banda, en Tafí del Valle, y también la Casa del Obispo Colombres en nuestra ciudad, locales ambos que tienen categoría de monumentos nacionales. En nuestra edición del 14, se publicaron las declaraciones de Moreno, a quien acompañaron en su gira representantes locales de la referida Comisión.
El experto formuló apreciaciones críticas respecto de ambos centros.
Acerca de La Banda, donde actualmente funciona un museo, señaló que ese monumento, que data del siglo XVIII, es una síntesis de la memoria del valle de Tafí a lo largo de 300 años. Pero que, a pesar de tan fuerte significación, "no se entiende", ya que se lo ve como "una casa vieja", que requiere ser estructurada. Y puesta a salvo, además, de los avances urbanos incesantes, que están "restando intensidad y claridad a su mensaje".
Puesto que existen estudios de especialistas sobre La Banda, el problema estriba, dijo, "en vincular esos estudios con el edificio". Hay un legado espiritual del pasado que debe transmitirse claramente. No se trata sólo de dotar a los inmuebles patrimonialmente valiosos de atractivo turístico (por importante que ello sea), sino de que sirvan "para nuestra educación".
Respecto de la Casa de Colombres, en el parque 9 de Julio, donde se halla el Museo de la Industria Azucarera, expresó reparos sobre su contenido. Consideró que hasta ahora contiene "un muestrario de objetos sin un guión que les dé sentido".
Es decir que, si se quiere exhibir la industria azucarera, hay que mostrar cómo se produce la elaboración del azúcar: algo que no puede explicarse a partir de piezas expuestas, sino que requiere de material gráfico y explicativo. Si, cuando se visita un centro de este tipo, la gente no entiende claramente y capta con la debida intensidad el mensaje, hay que convenir que la institución no cumple con su cometido. "Hay mucho culto de los objetos, pero el objeto por sí solo no sirve de nada", apuntó.
Las apreciaciones del vocal de la Comisión Nacional son dignas de tomarse en cuenta.
Hay que recordar que, en el mundo actual, se vienen operando, desde hace ya varios años, modificaciones de raíz en el concepto de los museos. La condición de meros expositores de testimonios del tiempo que pasó, ha sido superada por la de comunicar, a los visitantes, un mensaje que los convierta en partícipes y que los haga reflexionar, enriqueciendo su espíritu.
Y, en los casos en que ?como los que citamos- el museo funcione en edificios histórica y culturalmente valiosos, corresponde también poner especial cuidado en su entorno. Es decir, tomar medidas para que las construcciones vecinas no lo empequeñezcan y para que no se afecten su identidad y su significación.
Aunque no puede negarse el esfuerzo y la dedicación con que muchos de nuestros museos han sido organizados, hay que reconocer que los temas que plantea Moreno nunca han sido encarados con fuerza.
Nos parece que sus apreciaciones pueden servir como punto inaugural de una nueva etapa. Hablamos de aquella donde, a la vez que se persiga el atractivo turístico, se cuide la implementación del museo en sí. Esto implica, por cierto, la actuación de expertos y la dotación de suficiente presupuesto. Debemos empezar con urgencia a marchar por ese camino.

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