21 Diciembre 2006 Seguir en 
La Habana.- Cuba emprendió en 2006 la tarea de empezar a aprender a vivir sin Fidel Castro, el gobernante que dirigió la isla de manera ininterrumpida durante casi medio siglo.
Su enfermedad, que le obligó a delegar el poder hace casi cinco meses sin fecha de retorno, abrió la incógnita acerca del rumbo que tomará la isla cuando el líder cubano no esté ya para guiar sus designios.
Mientras las autoridades cubanas y sus principales aliados, como el presidente venezolano Hugo Chávez, afirman de forma unánime que Castro sigue recuperándose y que regresará al poder, desde afuera, sobre todo en Washington, se considera que 2007 será probablemente el año de la ausencia definitiva del líder de la revolución cubana.
"Todo lo que vemos indica que no será mucho más (...), meses, noaños", dijo en una entrevista reciente el director del Consejo de Inteligencia Nacional estadounidense, John Negroponte.
Especulaciones
En Washington -y en otras partes del mundo, según los analistas-se maneja la teoría de que Castro padece un cáncer terminal, cosa que en Cuba se ha rechazado tajantemente.
Pero el hecho es que los plazos fijados por las propiasautoridades cubanas para su reaparición se han ido agotando -el último era el 2 de diciembre, fecha a la que el propio Castro había postergado la celebración de su 80 cumpleaños- y en la isla no hay signos de que se lo vuelva a ver pronto, lo que desata rumores de todo tipo.
Su última comparecencia pública fue el 28 de octubre, cuando en unvideo de unos cinco minutos, desmintió personalmente los rumores de muerte que tras seis semanas sin imágenes de ningún tipo sobre su persona habían vuelto a dispararse. Desde entonces, nada de nada.
Castro no recibió siquiera adignatarios como el presidente boliviano, Evo Morales, o el mandatario electo nicaraguense, Daniel Ortega, que viajaron a La Habana a finales de noviembre para celebrar su cumpleaños.
Tampoco realizó Chávez el prometido viaje a Cuba tras su victoriaelectoral del 3 de diciembre para celebrar junto a su "amigo Fidel". Pese a las dudas en torno a Castro, Cuba ha continuado, al menosde puertas para afuera, con su rutina habitual.
Una isla en calma
Para sorpresa de muchos, tras el comunicado emitido el 31 de juliopor el que Fidel Castro, que anunciaba la delegación temporal de sus poderes en su hermano Raúl para recuperarse de una operación quirúrgica, en Cuba no surgieron las demandas espontáneas de más democracia y apertura vaticinadas.
En estos cinco meses de interinato, Raúl Castro, número dos enla jerarquía de la isla, no ha desviado un ápice el rumbo marcado por su hermano. Analistas afirman que la sucesión -palabra rechazada por lasautoridades cubanas, que hablan de "continuidad"- era algo ya planeado desde hace tiempo.
Pese a la ausencia de cambios visibles en Cuba, muchos analistassiguen creyendo que éstos podrían producirse, a más tardar, tras el deceso de Fidel Castro.
A los ciudadanos de a pie, entre tanto, no les cabe más que esperar y empezar a acostumbrarse a la ausencia de su líder. Un paso no tan fácil teniendo en cuenta que más del 70 % de los cubanos no han conocido otro mandatario que Fidel Castro. (DPA)
Su enfermedad, que le obligó a delegar el poder hace casi cinco meses sin fecha de retorno, abrió la incógnita acerca del rumbo que tomará la isla cuando el líder cubano no esté ya para guiar sus designios.
Mientras las autoridades cubanas y sus principales aliados, como el presidente venezolano Hugo Chávez, afirman de forma unánime que Castro sigue recuperándose y que regresará al poder, desde afuera, sobre todo en Washington, se considera que 2007 será probablemente el año de la ausencia definitiva del líder de la revolución cubana.
"Todo lo que vemos indica que no será mucho más (...), meses, noaños", dijo en una entrevista reciente el director del Consejo de Inteligencia Nacional estadounidense, John Negroponte.
Especulaciones
En Washington -y en otras partes del mundo, según los analistas-se maneja la teoría de que Castro padece un cáncer terminal, cosa que en Cuba se ha rechazado tajantemente.
Pero el hecho es que los plazos fijados por las propiasautoridades cubanas para su reaparición se han ido agotando -el último era el 2 de diciembre, fecha a la que el propio Castro había postergado la celebración de su 80 cumpleaños- y en la isla no hay signos de que se lo vuelva a ver pronto, lo que desata rumores de todo tipo.
Su última comparecencia pública fue el 28 de octubre, cuando en unvideo de unos cinco minutos, desmintió personalmente los rumores de muerte que tras seis semanas sin imágenes de ningún tipo sobre su persona habían vuelto a dispararse. Desde entonces, nada de nada.
Castro no recibió siquiera adignatarios como el presidente boliviano, Evo Morales, o el mandatario electo nicaraguense, Daniel Ortega, que viajaron a La Habana a finales de noviembre para celebrar su cumpleaños.
Tampoco realizó Chávez el prometido viaje a Cuba tras su victoriaelectoral del 3 de diciembre para celebrar junto a su "amigo Fidel". Pese a las dudas en torno a Castro, Cuba ha continuado, al menosde puertas para afuera, con su rutina habitual.
Una isla en calma
Para sorpresa de muchos, tras el comunicado emitido el 31 de juliopor el que Fidel Castro, que anunciaba la delegación temporal de sus poderes en su hermano Raúl para recuperarse de una operación quirúrgica, en Cuba no surgieron las demandas espontáneas de más democracia y apertura vaticinadas.
En estos cinco meses de interinato, Raúl Castro, número dos enla jerarquía de la isla, no ha desviado un ápice el rumbo marcado por su hermano. Analistas afirman que la sucesión -palabra rechazada por lasautoridades cubanas, que hablan de "continuidad"- era algo ya planeado desde hace tiempo.
Pese a la ausencia de cambios visibles en Cuba, muchos analistassiguen creyendo que éstos podrían producirse, a más tardar, tras el deceso de Fidel Castro.
A los ciudadanos de a pie, entre tanto, no les cabe más que esperar y empezar a acostumbrarse a la ausencia de su líder. Un paso no tan fácil teniendo en cuenta que más del 70 % de los cubanos no han conocido otro mandatario que Fidel Castro. (DPA)







