Las leyes de Newton y las chances electorales
Si no surge un frente opositor que sea una verdadera alternativa en contra del oficialismo, es muy difícil, hoy por hoy, que se pueda desalojar del poder al ex senador. Por Juan Manuel Asis - Redacción LA GACETA.
19 Diciembre 2006 Seguir en 
Si la política y la dinámica van de la mano, ¿qué tienen en común Isaac Newton y José Alperovich o las leyes del físico y las fuerzas políticas opositoras? Y, bastante. Se dice que la política es dinámica, y eso es así porque las fuerzas políticas siempre están en movimiento (breve definición a los fines: la Dinámica es la parte de la Mecánica que trata de las leyes del movimiento en relación con las fuerzas que lo producen). Parece complicado, pero no lo es tanto, ya que las leyes físicas son muy útiles para buscar explicaciones a los actos humanos en el terreno político. Y no es rebuscado. Por ejemplo, los tres principios de Newton permiten analizar las expectativas electorales de 2007 del oficialismo y de la oposición. Claro que antes debemos elegir el cuerpo (a mover u oponerse) para la elemental lección del día. Y este no puede ser otro que el propio gobernador José Alperovich, ya que la reelección lo ubicó en el centro del escenario.Es simple, si Alperovich no tiene oposición (fuerza contraria), seguirá en movimiento a velocidad constante y en línea recta (primer principio, o de inercia). O sea, a fuerza de los millones que desembolsa la Nación en Tucumán -para planes sociales y para obras públicas-, de un modelo de concentración de poder que tiene de rehenes institucionales a intendentes y a comisionados rurales, de un sistema electoral -acople- que lo favorece más que a cualquier otro dirigente político y con el principal partido provincial (PJ) intervenido; el mandatario camina solo y tranquilo hacia la reelección.
Ahora bien, pasemos a la segunda posibilidad (segundo principio, o de masa): existe una fuerza contraria. Si la oposición no tiene poder suficiente para enfrentar al titular del Poder Ejecutivo, este seguirá andando, con dificultad, pero la reelección igual estará cerca. A los partidos opositores, hoy por hoy, les viene de perillas la segunda idea de Newton: están sumamente debilitados y dispersos y, por lo tanto, no parece que puedan tener fortuna en 2007. El bussismo quiere ir solo, y su último antecedente comicial es frustrante: fue la elección de diputados nacionales de 2003, cuando el oficialismo ganó todas las bancas (cuatro). Ese fracaso alcanzó a todos, y eso los presenta debilitados y enfrentados entre ellos, con pocas chances individuales. Para los entendedores de la física y menos interesados en política, esto quiere decir que Alperovich tiene más masa y aceleración que cada una de las fuerzas políticas opositoras.
El principio de acción y reacción (el tercero de Newton) es más interesante y el más usado en la jerga política. Por esta ley física, a un cuerpo se le opone una fuerza igual y de sentido contrario, que le impide moverse. He aquí el gran misterio a develar por los que quieren enfrentar con éxito a Alperovich: cómo oponerle una fuerza similar. Es sencillo enunciarlo y difícil de concretar. ¿Dónde está el dirigente que reúna el peso del gobernador y dónde se consiguen los medios para una coalición opositora alternativa? Esta es la pregunta newtoniana, y su respuesta será la clave para impedir la reelección. ¿Es Fernando Juri el aglutinador de los esfuerzos opositores? Si lo es, existe otro problema: los recursos (llámese dinero, prebendas, bolsones, etc). Y allí la pelea será desigual: no es lo mismo manejar el presupuesto provincial (más de $ 3.000 millones) que el de la Legislatura ($ 180 millones).
Lo que hace falta
Para concluir: Newton no descubrió leyes políticas y Alperovich tal vez no sepa que la física juega a su favor, pero lo cierto es que los principios del pensador inglés permiten jugar y hacer proyecciones en Tucumán. Lo que nos lleva a concluir que para vencer al mandatario en las urnas hace falta: que la Nación entre en crisis y que suspenda el envío de dinero -con los consiguientes estallidos sociales-; que se arme un gran frente opositor -consensuado y orgánico-; que municipios y comunas se rebelen al modelo de poder impuesto pero, más que nada, que el electorado se convenza de que lo que está por venir será mejor que lo actual.
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