18 Diciembre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- El diálogo que busca superar la crisis política en Bolivia se encuentra en punto muerto. Todas las expectativas se concentran ahora en la Asamblea Constituyente, que reanudará sus sesiones el lunes. Los intentos que se hicieron para acercar a las partes fracasaron luego del anuncio del Ejecutivo de que dejará en manos de la Constituyente la solución al conflicto, descartando cumbres políticas o la firma de algún tipo de acuerdo entre el gobierno y la oposición.
Esta sigue insistiendo en defender su reclamo de los dos tercios de las voluntades (170 votos de 255) para la aprobación de todos los artículos de la nueva Carta Magna, y la inclusión de una autonomía plena para cuatro regiones de los llanos. Por su parte, el partido del gobierno, Movimiento al Socialismo (MAS), que detenta la mayoría en el órgano constituyente, determinó que los artículos de la nueva Constitución serán aprobados sólo por mayoría simple (50% más uno de los votos).
Las distintas posiciones
El viceministro de coordinación con los movimientos sociales, Alfredo Rada, dijo que el gobierno confía en destrabar las sesiones de la Constituyente para aprobar el reglamento de debates y comenzar finalmente a redactar la nueva Constitución. “El Gobierno espera que los acuerdos lleguen en el marco de la Asamblea, pero tiene que prevalecer la flexibilización mutua”, dijo refiriéndose al reclamo de que ni la oposición ni el MAS se cierren en sus planteos.
A su vez, Jorge Lazarte, vicepresidente de la Constituyente en representación del partido Unidad Nacional, expresó su deseo de que haya un cambio de actitud desde el oficialismo y celebró la idea de que el tema vuelva a la Asamblea Constituyente. Lazarte dijo que esta debe recuperar su autonomía en las cuestiones políticas y redactar una Constitución para muchos años. Pero dejó en claro que esto debe darse con una votación de dos tercios, en la que estarán representadas mayorías y minorías. “Lo que se quiere es un texto que dure en el tiempo, no que cambie cada cinco años simplemente porque cambian las mayorías”, remarcó.
Por su parte, José Antonio Aruquipa, el representante de Podemos, la principal fuerza opositora, aplaudió que la crisis se resuelva en el marco de la discusión de la Asamblea, aunque siempre aferrado a la revisión del artículo sobre las mayorías.
Autonomía de facto
Mientras tanto, gobernadores y líderes cívicos de las cuatro provincias que el viernes realizaron cabildos para exigir que sea incluida la autonomía en la nueva Carta Magna anunciaron que se reunirán hoy en Tarija. En este encuentro se iniciará la redacción de un estatuto autonómico que decidieron poner en práctica de facto si sus demandas no son contempladas en la nueva Constitución. En la cita estarán los representantes de Santa Cruz (este), Tarija (sur), Beni (norte) y Pando (noreste), regiones que forman una suerte de media luna geográfica donde se concentra la zona más rica de Bolivia. (AFP-NA)
Esta sigue insistiendo en defender su reclamo de los dos tercios de las voluntades (170 votos de 255) para la aprobación de todos los artículos de la nueva Carta Magna, y la inclusión de una autonomía plena para cuatro regiones de los llanos. Por su parte, el partido del gobierno, Movimiento al Socialismo (MAS), que detenta la mayoría en el órgano constituyente, determinó que los artículos de la nueva Constitución serán aprobados sólo por mayoría simple (50% más uno de los votos).
Las distintas posiciones
El viceministro de coordinación con los movimientos sociales, Alfredo Rada, dijo que el gobierno confía en destrabar las sesiones de la Constituyente para aprobar el reglamento de debates y comenzar finalmente a redactar la nueva Constitución. “El Gobierno espera que los acuerdos lleguen en el marco de la Asamblea, pero tiene que prevalecer la flexibilización mutua”, dijo refiriéndose al reclamo de que ni la oposición ni el MAS se cierren en sus planteos.
A su vez, Jorge Lazarte, vicepresidente de la Constituyente en representación del partido Unidad Nacional, expresó su deseo de que haya un cambio de actitud desde el oficialismo y celebró la idea de que el tema vuelva a la Asamblea Constituyente. Lazarte dijo que esta debe recuperar su autonomía en las cuestiones políticas y redactar una Constitución para muchos años. Pero dejó en claro que esto debe darse con una votación de dos tercios, en la que estarán representadas mayorías y minorías. “Lo que se quiere es un texto que dure en el tiempo, no que cambie cada cinco años simplemente porque cambian las mayorías”, remarcó.
Por su parte, José Antonio Aruquipa, el representante de Podemos, la principal fuerza opositora, aplaudió que la crisis se resuelva en el marco de la discusión de la Asamblea, aunque siempre aferrado a la revisión del artículo sobre las mayorías.
Autonomía de facto
Mientras tanto, gobernadores y líderes cívicos de las cuatro provincias que el viernes realizaron cabildos para exigir que sea incluida la autonomía en la nueva Carta Magna anunciaron que se reunirán hoy en Tarija. En este encuentro se iniciará la redacción de un estatuto autonómico que decidieron poner en práctica de facto si sus demandas no son contempladas en la nueva Constitución. En la cita estarán los representantes de Santa Cruz (este), Tarija (sur), Beni (norte) y Pando (noreste), regiones que forman una suerte de media luna geográfica donde se concentra la zona más rica de Bolivia. (AFP-NA)







