Ya se habla de un frente empresario para 2007
La mala relación entre los privados y el Gobierno resurgió en las últimas semanas. Los hombres de negocios buscan un candidato que confronte con Alperovich. Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
18 Diciembre 2006 Seguir en 
El incipiente romance que había comenzado a pergeñarse en noviembre entre el sector privado de la provincia y el Poder Ejecutivo tucumano finalmente se desplomó como un castillo de naipes. En los últimos días quedó demostrado que el Gobierno no tiene "feeling" con la dirigencia empresaria, pese a que el gobernador José Alperovich proviene de esta rama. La falta de sintonía fina en esta crucial relación es tal que grupos empresarios ya analizan la posibilidad de instalar un hombre fuerte de este sector como candidato a gobernador para 2007. Ese nombre aún no está definido -aunque algunos ya se mencionan-, pero ya pocos dudan de que el año próximo habrá un frente empresario que buscará captar el malestar de los hombres que generan buena parte de la riqueza de la provincia. La decisión del Gobierno tucumano de incrementar la presión impositiva al campo, a través de la aplicación de un revalúo fiscal que por ahora sólo impactará en ese sector, sembró gran preocupación y malestar entre los privados. En realidad, la readecuación de las valuaciones de la tierra era algo inevitable, porque es cierto -como dice el Gobierno- que había campos que tributaban en base a valores insignificantes. Lo que molesta, lo que verdaderamente irrita, es que el Estado no tiene ninguna consideración al momento de aumentar la presión fiscal global, ya de por sí muy elevada en la provincia.
Mientras los empresarios esperan que el gobernador haga un lugar en su agenda de visitas a barrios y de inauguraciones de obras para recibirlos, crece la sensación de que en Tucumán nunca es posible discutir sobre ninguno de los cambios que impone el Ejecutivo. O sea, se deciden cambios en el Código Tributario, y quienes no están de acuerdo son calificados de "metedores de palos en las ruedas". En el caso del revalúo inmobiliario rural, las modificaciones en las valuaciones se definieron sin debate alguno con los privados. Tanto fue así que a la dirigencia de la Sociedad Rural de Tucumán el Gobierno le "informó" que comenzaban a aplicarse en 2007 las nuevas valuaciones, y se le explicó la metodología de trabajo que se empleó para determinar los valores. Pero no se le pidió una opinión a los ruralistas.
No hay diálogo, y una sugerencia de Alperovich a los hombres de negocio es que si estos no están de acuerdo con las medidas oficiales, que no lo voten en las próximas elecciones. Democracia en su máxima expresión.
En ámbitos cercanos al gobernador comentan que Alperovich suele estar convencido de que los empresarios no dan puntada sin hilo. O sea, que cualquier punto de vista que surja desde este sector siempre estará teñido de intereses corporativos que sólo buscan satisfacer necesidades propias y no del conjunto de la comunidad. Esta generalización termina afectando no sólo a los empresarios "pillos" que Alperovich al parecer busca combatir, sino también a todos los que sostienen la economía provincial generando empleo y pagando impuestos con gran esfuerzo.
Es claro que en los círculos empresarios reconocen que, hasta ahora, la gestión de Alperovich es superadora de otras anteriores, especialmente en materia de salud y educación. Sin embargo, hay puntos claves para el sector privado que siguen sin resolverse: la presión impositiva es mayor para los mismos de siempre, pero no mejora la seguridad, pese a los miles de policías que se sumaron para el cuidado de la población. El aumento de los recursos del Estado tampoco deriva en mejores obras de infraestructura. Por ejemplo, las redes secundarias y terciarias de la provincia -los caminos de la producción- siguen siendo intransitables al finalizar el tercer año del actual Gobierno. Y para colmo, se favorece a la ilegalidad -transporte, ambulantes, etcétera-, y se impulsan beneficios a negocios vinculados con los juegos de azar.
En este escenario, ¿los empresarios estarán dispuestos o tendrán la fuerza y la convicción necesarias para confrontar con Alperovich y toda su estructura en 2007? Seguramente a partir de marzo surgirán algunas definiciones al respecto.







